La alergia al polen o polinosis es una reacción inmunológica exagerada ante el polen de las plantas, las gramíneas, los olivos o el abedul, pudiendo causar síntomas como la rinitis, estornudos o picor nasal y ocular, pero también algunos respiratorios como la tos seca, los pitidos en el pecho o incluso dificultad para respirar.
En este 2026 las personas proclives a sufrir este tipo de alergias ya han empezado a notarlo y, además la gran cantidad de agua disponible tras la lluvia de los últimos meses y la suavidad térmica de las últimas semanas se traducen en intensas polinizaciones desde mediados de febrero. Pero, en las últimas semanas, las temperaturas, más altas de lo habitual, han actualizado los pronósticos apuntado hacia una primavera algo más suave. Ahora, la Sociedad Catalana de Alergia e Inmunología Clínica (SCAIC) indica que la alergia respiratoria, como la rinitis y el asma, ya afecta a buena parte de la población de Cataluña y su prevalencia va en aumento. Factores como el cambio climático y la contaminación están agravando el problema, haciendo esencial un diagnóstico precoz, así como estrategias preventivas para mejorar la calidad de vida de los pacientes, ya sean adultos o niños. Hablamos sobre este tema con Jordina Belmonte, investigadora ICTA-UAB.
Y como cada miércoles, tenemos nueva edición de “Ciencia en órbita”, con la colaboradora externa Alba Sánchez Montalvo, para hablarnos de todo lo ocurrido con el amerizaje y el regreso a la Tierra de la misión Artemis II hace unos días y de qué manera este viaje ha afectado a los cuerpos de los astronautas.