A golpe de bit El cambio de hora estacionario y sus implicaciones en la salud01/06/2026
TP

Cuando realizamos un largo viaje en avión, a menudo sufrimos jet lag, es decir el desfase o la descompensación horaria producida entre el reloj biológico de una persona y que marca los periodos de sueño y vigilia, y el nuevo horario que se establece al viajar largas distancias a través de varias regiones horarias y algo parecido es lo que le ocurre al organismo cuando vivimos un cambio de horario, ya sea del de verano al invierno, o al revés.

El año pasado, en 2025 vio la luz un artículo en el que se relacionaba la práctica del cambio estacional de hora con aspectos negativos para la salud, tanto de sintomatología aguda (infartos o accidentes cerebrovasculares) como crónicos (obesidad), y ahora, los profesores José María Martín Olalla, de la Universidad de Sevilla, y Jorge Mira Pérez, de la Universidad de Santiago de Compostela, tras analizar la metodología aplicada en este estudio, han constatado que “lo que el mundo leyó como una evidencia científica contra el cambio de hora ha resultado ser una ilusión matemática”. Nos lo explica José María Martín-Olalla, físico y profesor de la Universidad de Sevilla, que ha apuntado que el cambio de hora no tiene como objetivo principal el ahorro energético, sino la adaptación de la actividad humana a las variaciones naturales de la luz solar.

Y después, os hablamos de Hefestos, un proyecto piloto de la Unión Europea que tiene por objetivo crear la gran hoja de ruta para desterrar a los retardantes bromados de sectores clave.

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