Los propietarios del palacio de los Hurtado de Mendoza en la localidad soriana de Almazán, que se derrumbó parcialmente este martes, deben decidir si autorizan el desmontaje de elementos que amenazan con desprenderse, así como trabajos urgentes de consolidación. Si dan el visto bueno, las labores pueden empezar la semana que viene. Si no afrontaran esa responsabilidad, la Ley de Patrimonio prevé la expropiación de los Bienes de Interés Cultura, pero en Castilla y León no parece que las administraciones estén por esa idea.
Buena parte de los castillos y palacios españoles pertenecen a familias de la aristocracia. Como explica Juan Carlos Soriano durante siglos la nobleza española mantuvo sus latifundios con siervos de gleba, "pero el chollo terminó con el salario mínimo, cotizaciones a la Seguridad Social, convenios colectivos y otras zarandajas subversivas".