Hablamos con Raquel Ayora, directora general de Médicos Sin Fronteras
Hoy se cumplen diez años de la resolución de Naciones Unidas que iba dirigida a proteger al personal sanitario y humanitario y todas las infraestructuras, transportes y equipos médicos en zonas de conflicto. La conocida como 2286 que suscribieron más de 80 estados miembros de la ONU tras los bombardeos contra el hospital de médicos sin fronteras en Kunduz, Afganistán.
14 horas Fin de semana habla con Raquel Ayora, directora general de Médicos Sin Fronteras. La responsable dice que la situación actual es muy preocupante. "Solamente en un año, entre el 2024 y el 2025, el número de muertos producto de ataques contra trabajadores de salud o contra servicios de salud se ha duplicado."
La respuesta al por qué es difícil de asumir, pero Ayora lo tiene claro: "todas las normas del derecho humanitario están siendo vulneradas de manera radical en muchos de los contextos." La falta de investigación de los casos claros y concretos, lleva a la normalización, sostiene. "No hay ningún incidente que se investigue de manera independiente e imparcial. En algunos conflictos no hay acceso para los periodistas internacionales, entonces hay un clima completo de impunidad que ha llevado a la normalización.
A esto, además, se le suma lo que según ella es una falta total de reacción internacional a todos los niveles: "no hay ninguna reacción de nadie y, por lo tanto, se ha convertido en una nueva forma de hacer la guerra."