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Lizzie Stewart publica 'La ruina': "La amistad entre mujeres es compleja y fascinante"

  • Narra la historia de dos amigas que deciden vivir juntas con sus respectivas parejas
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Ilustración de cómic donde dos mujeres comparten una conversación íntima alrededor de una mesa con copas de vino y aperitivos, sobre un fondo claro.
Ilustración de 'La ruina', de Lizzie Stewart

Tras la sorprendente Alison (Errarta Naturae), en la que combinaba cómic, literatura e ilustración (y que fue elegida mejor libro del año por varios medios británicos), la británica Lizzy Stewart se supera a sí misma con su nueva novela gráfica: La ruina (Lumen), en la que nos cuenta la historia de Charlotte y Francesca, dos mujeres que fueron inseparables en la facultad y que, tras varios años sin verse, deciden compartir una enorme casa de campo junto a sus respectivas parejas. La convivencia, la admiración mutua, los celos, la inseguridad y las diferencias de clase pondrán a prueba esa amistad.

"Después de Alison yo estaba bloqueada -nos comenta Lizzy en una rueda de prensa telemática-. Me estaba costando mucho decidir sobre qué quería escribir, aunque tenía varios hilos de los que tirar. Pero un día lo dejé todo y me fuí al cine para ver el documental Eric Ravilious: Un pintor en tiempos de guerra (Margy Kinmonth, 2022). Y ahí se contaba cómo es pintor había compartido casa con su amigo, el también artista Edward Bawden, y sus respectivas mujeres. Y me vino a la cabeza la imagen de una casita de muñecas con ellos dentro, viviendo como si fueran las muñequitas de la casa. El libro no tiene nada que ver con esos artistas, pero si me interesó muchó qué podrían haber sentido ellos durante esa convivencia, moviéndose por las habitaciones y los distintos espacios. Es una idea que me fascinó".

Ilustración de 'La ruina', de Lizzie Stewart

Además, esa idea de dos parejas viviendo juntas es muy actual debido a la crisis de la vivienda. "Si, hace un par de años estuve en Barcelona con una amiga y hablamos sobre ese tema, sobre los pisos turísticos, los alquileres... y es muy parecido a lo que pasa en Inglaterra. Yo tengo 39 años y toda mi vida he vivido de alquiler, por lo que estoy obsesionada con las casas y las propiedades. Sobre cómo la gente puede llegar a vivir en ciertos lugares y cómo nos han quitado cosas como los alquileres baratos que permitían a la gente vivir de manera más libre".

"En Alison, en mi libro anterior, ella se ve forzada a vivir en un determinado lugar. Por eso intento explicar a los lectores cómo mis personajes llegan a vivir en esos sitios, porque la situación vital propia siempre está en tu cabeza. Y es que esa ansiedad, esa inquietud, es clave, porque la manera en la que vives se dicta por dónde vives y qué posibilidades te permite eso. Entonces, digamos que el tamaño tan gigantesco de esta casa significa que todos, de cierta forma son capaces de ser libres. Pero tal vez es demasiado".

"Charlotte es consciente de lo más probable es que se tenga que ir de esa enorme casa en cualquier momento -añade-. Porque esa precariedad es algo que está enquistada en su interior. Está como tatuado en su generación, en mi generación y en otras generaciones que nos preceden, que tu situación puede cambiar en cualqueir momento. Pero bueno, la casa es maravillosa y cuando pueden vivir en ella es como si les hubiera tocado la lotería. Por eso creo que el tema de la vivienda, de la renta o el alquiler, ha estado en mis libros y seguramente aparezca en el próximo también".

Ilustración de 'La ruina', de Lizzie Stewart 5

Una combinación de literatura, cómic e ilustración

Si hay algo que define la obra de Lizzy Stewart es esa maravillosa combinación de literatura, cómic e ilustración. "Yo estudié ilustración -nos comenta-. Y mi trabajo era coger un texto y representar esa idea. Pero son cosas que coexisten y se complementan: una explica más los hechos y la otra los sentimientos. Por eso siempre estás trabajando en ese equilibrio entre texto e imagen. Y no es fácil. Realmente es algo delicado y sofisticado el intentar explicar una historia a través de imágenes a niños que no leen y que tienen muy poquita experiencia sobre el mundo".

"Por eso el mundo de la ilustración para adultos me resulta más sencillo -añade-. No digo que sea fácil pero si más sencillo. Me siento súper afortunada de haber podido llegado a la escritura a través de la ilustración, aunque principalmente pienso en mí como ilustradora. De hecho, creo que estoy más alineada con la ilustración infantil, aunque el resultado sea un libro para adultos".

Pero conseguir ese equilibrio entre esas artes no es sencillo: "La planificación es muy importante -nos explica Lizzy-. Tienes que saber cuánto espacio tienes y eso se convierte en un desafío logístico, porque tienes que combinar la literatura con las ilustraciones, los bocadillos... Encajar todo eso ha sido una pesadilla. Por eso he empezado haciendo un borrador muy largo y podo definido. Luego lo he ido configurando con la ayuda de mi editora y planifico la ilustración, me hago un poco el patrón de cuántas ilustraciones voy a hacer por página. Para saber, en base a lo que dice el texto, qué tengo que dibujar. Después lo dibujo todo y finalmente lo editamos de nuevo".

"Es un proceso bastante largo -añade Lizzy-, pero la planificación es algo muy importante y cuando empiezo a ilustrar a veces me doy cuenta de que puedo eliminar mucho texto porque la imagen ya explica lo que quería contar. Por eso, tener ilustraciones en tu libro es como un regalo, porque con una sola imagen puedes explicar cosas que a lo mejor necesitarían varias páginas de texto".

Páginas de 'La ruina', de Lizzy Stewart

Los protagonistas

Charlotte es crítica de arte en un periódico local y su pareja, Bill, es carpintero. Mientras que Francesca es periodista de la BBC y su novio, Adrian, es un reputado fotógrafo de guerra. "Muchos de mis amigos me preguntan si yo soy Charlotte o Francesca -nos confiesa Lizzy-. Y la respuesta es no. Aunque supongo que en todos ellos hay partes de mí, aunque algunas estén muy exageradas. Posiblemente me identificaría más con Charlotte, porque lo observa todo y venimos de una zona similar del país. Pero para ello tendría que permitirme desarrollar ciertas cosas de mí que limito".

"En cuanto a Francesca -continúa-, digamos que es la personas que a veces me gustaría ser. Aunque otras no, porque le falta cierta sensibilidad y resulta abrumadora de lo agradable y amistosa que es. También me gustaría ser guay y tan ligera como Bill".

Viñeta de 'La ruina', de Lizzy Stewart

"Y el personaje que más me ha sorprendido por como ha evolucionado es Adrian. Pensaba que lo tenía muy perfilado al principio pero a medida que avanzaba la historia me dí cuenta de que lo conocía cada vez menos. Porque se fue construyendo a sí mismo. Y a pesar de que a veces era frustrante sentir que no era capaz de encontrar mi camino hacia él, eso también es parte del personaje, porque al ser corresponsal de guerra tiene que viajar a todas partes e intentar encajar. Tal vez significa que sientes que perteneces a todas partes, pero realmente no lo haces. Si tuviera que volver a escribir sobre algún personaje posiblemente sería sobre él, porque las mujeres las siento como más familiares".

"Pero en todos ellos hay partes de mí o incluso de personas que conozco. También me ha pasado que personas de mi entorno se sorprenden porque no aparecen en tu libro a pesar de que sean muy amigos. De cierta manera se esperan o asumen que van a estar ahí".

"Y es gracioso -afirma Lizzy-, cómo otras personas que conozco se quejan de cosas que no les gustan de los personajes, asumiendo que son ellos. Porque las personas digamos que a veces asumen lo peor de uno mismo. Y es muy bonito decirle a esas as personas que no, que no son ellos los que aparecen en el libro. Porque los personajes hacen cosas que yo nunca haría y que mis amigos no harían. Por eso es muy útil tener estas cositas en la cabeza y decir no, esto es algo que Charles no me diría. No es esa persona que es tan importante en mi vida".

Ilustración de 'La ruina', de Lizzy Stewart

"Estaba viviendo dentro de esos personajes"

Con sus palabras e imágenes, Lizzy no introduce en la intimidad de esos personajes de una forma realmente conmovedora. "Ser un ser humano es algo emocional, emotivo e íntimo. Y las relaciones son íntimas. Y sentir cosas cuando escribes te hace ser una persona mucho más emotiva. Porque a veces sentía que estaba viviendo dentro de ests personajes, no solamente porque los estaba escribiendo, sino también porque los estaba dibujando. De hecho, en mi estudio movía los brazos para interpretar un poco sus movimientos".

"Sentía como que estaba dentro de ellos y aunque no fueran experiencias vitales reales, cosas que tú has experimentado o presenciado, es imposible no sentir esa intimidad con un personaje. Nunca me siento a dibuar y pienso: "voy a hacer que la gente lea y llore". O sea, no pienso en dibujar específicamente esa emoción. Pero ojalá eso surja de manera natural, porque estás intentando imitar ese flujo de vida. Bueno, ha sido una respuesta horrible" (ríe).

"Lo que si he experimentado es vivir en casas compartidas hasta que tuve 30 años -nos comenta la autora-. Y la experiencia de comer con tus amigas, compartir espacios y trabajar juntas. Y cuando te das cuenta de lo difícil que puede ser tener una casa propia, un día te tomas un par de botellas de vino con los amigos y empiezas a pensar en el castillo que te vas a comprar con diez amigos más. Pero luego, a la mañana siguiente, te das cuenta de que tal vez no funcionaría. Entonces es también un poco jugar con esa idea de qué pasaría realmente y si sería tan divertido como nos lo imaginamos".

Páginas de 'La ruina', de Lizzy Stewart

"Hay grandes amistades que definen nuestras vidas"

Sobre el tema de la amistad, Lizzt Stewart nos explica: "Supongo que es algo personal. Ya estaba en Alison y creo que todas tenemos estas amistades tan grandes que definen nuestras vidas, que son un punto de inflexión. Por lo menos yo he tenido la suerte de tener estas amistades en mi vida y lo mejor de estos últimos años ha sido poder pasar tiempo con estas personas, viajar con ellas, hablar con ellas, hablar de arte con ellas... Mi pareja, que también dibuja cómics, es encantador, pero espero que mis amigas sigan presentes en mi vida durante los próximos 20 o 30 años. Porque creo que son tan definitorias como una pareja larga o como un matrimonio. Y cuando se rompe una amistad, creo que es igual de doloroso".

"Además -añade-, culturalmente creo que solo estamos empezando a hablar sobre ese dolor de la ruptura de las relaciones de amistad en el periodo adulto. Para mi, la amistad entre mujeres es fascinante y compleja. Y creo que es algo que a veces se reduce a estereotipos idealizados. Por ejemplo, en el Reino Unido siempre se habla de ese poder incólume de la amistad femenina. Pero es algo tan idealizado que resulta irreal, porque la amistad es mucho más complicada e incluso a veces puede ser incómoda. Aunque casi siempre sea maravillosa".

Las dos protagonistas también comparten el hecho de no ser madres. "La maternidad aparece como una ausencia y como un motivador, porque Francesca tiene la idea de compartir la casa tras la decepción y el dolor de no poder tener un hijo. Siente que tiene que dar un giro de 180 grados a su vida para hacer algo totalmente distinto. Tampoco Alison tenía hijos. Yo tampoco tengo hijos y sentí la necesidad de escribir sobre mujeres un poco mayores que yo. Mujeres que viven vidas interesantes y completas sin tener hijos".

Páginas de 'La ruina', de Lizzy Stewart

La casa es otro personaje más

Esa enorme mansión de campo en la que transcurre la historia es otro personaje más. "En esta historia la cada es el universo -nos cuenta Lizzy-. Digamos que cada objeto de esa casa está lleno de significado. Los personajes entran, salen, pero siempre vuelven a este sitio en el que se sienten seguros, libres y relajados. Aquí pueden seguir sus peores impulsos porque se sienten seguros. Y es que la casa es tan grande que pueden moverse por ella y estar solos y en silencio. Aunque también pueden estar juntos"

"Siempre me han fascinado las casas, las pertenencias y objetos de la gente -continúa-. Y en este libro he podido jugar con eso. Imaginar cómo serían las habitaciones y los muebles de cada uno. Incluso hice un plano arquitectónico de la casa para intentar ver dónde estaba todo. Tipo, si atraviesas esta puerta, ¿A qué habitación entras? ¿Dónde está el baño más cercano? Cosas que no aparecen en el libro pero que para mí fascino imaginar".

Al igual que Alison, esta novela gráfica también está ambientada en los años 70. "En Alison era curiosidad genuina -nos confiesa la ilustradora-. Aunque nací en los 90, había vivido esa cultura de los 70a través de mis padres y las películas que veíamos. Es la cultura de mi infancia. Pero en este cómic ese interés se sumaba a algo cronológico. Porque sabía que la historia tenia que comenzar cuando eran veinteañeros e ir desarrollándose hasta que tuvieran sesenta, más o menos. Así que he tenido que saltar hacia atrás y me encajaba en los setenta. También hay otras razones más aburridas que tienen que ver con qué tipo de casa tendrían, dependiendo de los distintos períodos temporales. Porque si hubiera sido diez años después igual Francesca no habría podido comprar esa casa".

"Pero también me gusta ambientar mis historias en los 70 y 80, entre otras cosas, porque no había smartphones. No puedo imaginar nada más aburrido que dibujar un móvil cada tres viñetas".

Lizzy Stewart fotografiada por Owen Pomery 5

Sus influencias

En cuanto a sus influencias, Lizzy señala varias autoras. "Por ejemplo Tessa Hadley, que es una autora británica que me encanta. También me gusta mucho Patti Smith, sobre todo su libro Éramos unos niños. Y Anne Enright y sus libros que hablan sobre las mujeres en todas sus complejidades. Sin olvidar a Raymond Briggs que escribió un libro sobre sus padres, Ethel y Ernest, que me abrió los ojos al tipo de historias que puedes contar en un cómic. También tengo que mencionar a Agnès Varda porque me encantan sus películas, su cerebro, lo jeguetona que es. Y tengo muchísimas más influencias, por supuesto".

En cuanto a si seguirá alternando cómic, literatura e ilustración en sus próximos libros, Lizzy Stewart nos comenta: "Creo que sí. Quizá esa mezcla sea el resultado de trabajar como ilustradora infantil. Yo no crecí leyendo cómics, como muchos de mis amigos, pero si he leído más que la gente de mi edad. Pero creo que hago algo diferente de los autores de cómic, lo que no significa que sea mejor, solo diferente. De hecho mi pareja es dibujante de cómic. Y cuando lo veo trabajar no es algo que sea natural para mí. Prefiero seguir con esa mezcla".

Portada de 'La ruina', de Lizzy Stewart