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Una cetárea en Comillas reconvertida en una bodega submarina

  • Es la primera bodega del mundo que están experimentando con crianza submarina de vinos
  • En 2023 decidieron ampliar su actividad para incluir la maduración de vino bajo el mar
Una cetaria en Comillas reconvertida en una bodega submarina
Verónica G.Ortega ( Redacción de Cantabria) / Sandra Serén

Renovarse o morir, eso es lo que debieron pensar los hermanos Mikel y Jon. Después de años trabajando con la crianza de vino en bodega de barrica querían dar una vuelta al negocio tradicional. Así es cuando, casi por casualidad, hablando con los dueños de la cetárea de Incumar en Comillas, empezaron a darle vueltas a otra forma de maduración del vino. Esta antigua cetárea sirvió desde 1903 como lugar donde conservar las langostas que después vendían los monjes cistercienses

Persona desciende escaleras de hormigón con barandilla blanca hacia plataforma costera con edificio blanco y mar azul.

Cetaria de Incumar en Comillas RTVE Cantabria

Fue en 2023 cuando se recuperó la actividad original de cetárea para guardar productos como almejas u ostras, y posteriormente ampliarla para incluir la maduración de vino bajo el mar. Ahora mismo hay 800 botellas de vino que se mantienen a una temperatura constante. La idea nos dicen los hermanos y dueños de la bodega Vidular, es sacar las botellas de cara a Navidad.

¿Cómo es posible la crianza de vino bajo el mar?

La clave está en la subida y la bajada de las mareas, lo que provoca una aceleración en la crianza. Esto unido a una temperatura fría y estable, hace el que vino se afine y se vuelva más armonioso, adquiriendo matices más elegantes que en una bodega convencional. Jon nos cuenta que "normalmente los vinos suelen tener dos años de crianza pero con este proceso en la cetárea se reduciría a uno, teniendo las mismas características organolépticas en el vino". En el caso de los hermanos Mikel y Jon, el vino que producen pasa por ambos procesos. Primero las botellas han pasado 16 meses en barrica convencional de roble francés para posteriormente introducirlas en esta cetaria con 15 metros de profundidad.

Cetaria Incumar Comillas

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Nos cuentan que los maretones que se producen en invierno con grandes corrientes de agua son esenciales para todo el proceso. Mikel asegura que con esto logran "una evolución superior" y añade, "pasando casi de una crianza a un reserva" . Es tanta la expectación que varios sumilleres de la zona y restaurantes como Mitami y Lorreo están interesados en incluir este vino en su carta. Eso sí, nos dicen Mikel y Jon que la idea es seguir con una producción pequeña ya que todavía están en una etapa experimental. Un vino que nos dicen, entre bromas, se ha convertido en su pequeño tesoro y que hoy nos enseñan con orgullo.