Enlaces accesibilidad

'El castillo de los animales', una fabulosa actualización de 'Rebelión en la granja'

  • Un cómic de Xavier Dorison y Félix Delep
  • Más noticias sobre cómic e ilustración en El Cómic en RTVE.es
Animal azul con pelaje vibrante y ojos melancólicos tras barras oscuras, en la portada del cómic "El castillo de los animales".
Detalle de una portada de 'El castillo de los animales' (Norma)

Actualizar y reinterpretar un clásico como Rebelión en la granja (George Orwell, 1945) no es tarea fácil, pero el guionista Xavier Dorison (El Tercer Testamento, Long John Silver) y el dibujante Félix Delep lo consiguen en El castillo de los animales (Norma editorial), uno de los mejores cómics que leeréis este año.

Un tebeo que Norma publica en dos estupendos volúmenes que recogen los cuatro números originales y que no puede llegar en mejor momento, porque esa crítica de Orwell a los dictadores que estaban confiscando los ideales democráticos en su época, para acumular todo el poder, se podría aplicar también a líderes actuales como Trump, Netanyahu, Putin o Kim Jong-un, que desprecian a los que deberían servir.

Pero lo mejor de este cómic es que no es ningún panfleto político, sino una preciosa (aunque dura) fábula, en la que aflora lo mejor y lo peor del ser humano, en la que nos reconocemos en estos animales que plantan cara a su particular dictador. ¿Seríamos nosotros de hacer lo mismo?

Y también es un homenaje a todos aquellos que, como Gandhi, Mandela o Wałęsa, plantaron cara a la tiranía sin recurrir a la violencia, solo con la resistencia pacífica, aunque estuvieran dispuestos a morir por conseguir la libertad.

Página de 'El castillo de los animales' (Norma) 5

Conseguir lo imposible

El cómic nos cuenta la historia de una granja que los humanos han abandonado y en la que un toro ha tomado el poder ayudado por un escuadrón de perros que vigila que todos trabajen de sol a sol. Un grupo que se queda con los alimentos y solo da a los otros animales lo justo para que tengan fuerzas para seguir trabajando. Y cualquier intento de protesta se reprime de forma sangrienta.

Pero la llegada de una pequeña rata que cuenta historias de un humano que pidió a los suyos que no respondieran a los ataques de los soldados pero que tampoco los obedecieran (en clara alusión a Gandhi), hace que la chispa de la rebelión pacífica se instale en Miss B, una gata obligada a arrastrar piedras todo el día a cambio de una miserable ración de comida para que sus dos cachorros puedan sobrevivir.

Página de 'El castillo de los animales' (Norma) 5

Una chispa que Miss B y sus amigos irán convirtiendo en una pequeña llama de esperanza. Aunque las violentas represalias y castigos del toro y los perros convertirán sus vidas en un infierno. Comienza así una lucha de voluntades de final incierto, pero en la que los protagonistas nunca pierden la esperanza.

"Esta fábula -asegura Dorison en el prólogo del cómic-, espera rendir un modesto homenaje a todos aquellos que nos mostraron que existía un camino -estrecho, peligroso, incierto, pero muy real- hacia un mundo mejor.

Por eso este cómic es tan necesario en un momento como este en el que nadie parece plantar cara a los tiranos del mundo, que cada vez parecen tener más libertad para sus tropelías.

Página de 'El castillo de los animales' (Norma) 5

Del cerdo Napoleón al toro Silvio

El cerdo Napoleón, que se aprovechaba de los demás animales de Rebelión en la granja, era un retrato de Stalin, "aunque también de los artífices del Terror tras la Revolución francesa y, premonitoriamente, el de las derivas de los movimientos independentistas en Cuba, Libia o Irán", asegura Dorison en el prólogo.

Y ese toro Silvio que se proclama emperador de la granja y domina a los demás animales con el terror y la violencia, podría recordarnos a algunos de esos líderes actuales quen han decidido acaparar el poder caiga quien caiga.

Página de 'El castillo de los animales' (Norma)

Por eso es tan importante que los héroes de este cómic no sean libertadores o poderosos guerreros, sino una gata que es madre de dos hijos y solo quiere un mundo mejor para ellos; un ratón que cuenta historias (nunca subestimemos el poder de las historias, sobre todo ahora que tanto se intenta controlar el relato), y un conejo gigoló.

Los tres empezarán combatiendo al toro y a sus secuaces con un símbolo, pintar flores por toda la granja, que nos recuerda a ese eslogan de los hippies de los 60 y 70. Aunque luego cada vez tendrán que elaborar planes más elaborados para intentar resistir sin recurrir nunca a la violencia, aunque les cueste la vida.

Pero al final, el auténtico héroe es ese héroe colectivo, esa masa de animales que está dispuesta a sacrificar lo poco que tiene para conseguir un mundo mejor y más justo.

Ilustración de 'El castillo de los animales' (Félix Delep)

Un dibujo espectacular

El guión de de Xavier Dorison es magistral. Nos describe a la perfección a los portagonistas y entendemos perfectamente las motivaciones de cada uno. Y además maneja a la perfección el desarrollo del suspense, que va "in crescendo", como si fuera una olla a presión a punto de estallar.

Además, consigue que nos impliquemos completamente en la historia y reflexionemos sobre si seríamos capaces de luchar pacíficamente, como estos pequeños animales, o nos limitaríamos a seguir órdenes por crueles e injustas que sean.

Y si la historia es apasionante, los dibujos solo pueden ser definidos como una obra de arte. Y no nos referimos a que sean bonitos, sino que son sumamente expresivos, hasta el punto de que sabemos lo que está pasando en la cabeza de los animales protagonistas solo con verlos. Y sus escenas de acción también son magistrales.

Página de 'El castillo de los animales' (Félix Delep) 5

En fin, que lo mejor es que os dejéis seducir por estos pequeños animales dispuestos a luchar pacíficamente contra la tiranía. Ojalá muchos de nosotros tuviéremos el mismo valor que ellos para enfrentarnos (pacíficamente), a las injusticias de la vida que vemos a diario.

Y con un dibujante espectacular al que no perderemos de vista.

La traducción es de Eva Reyes de Uña.

Portada del segundo tomo de 'El castillo de los animales' (Norma) 5