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'Ciudad adentro', una muestra que explora y reflexiona sobre la urbe post-pandemia

  • La exposición puede visitarse hasta el 18 de diciembre en CentroCentro, en el Ayuntamiento de Madrid
  • Una de las piezas más destacadas es el Sambori, una instalación gestual y sonora con forma de rayuela

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Recorte de la ilustración que representa 'El contexto', concepto de Llorenç Barber
Recorte de la ilustración que representa 'El contexto', concepto de Llorenç Barber

La aparición del COVID-19 ha supuesto un surgimiento de nuevas reflexiones sobre las interacciones sociales y los lugares que se habitan. La exposición ‘Ciudad Adentro [en la Galaxia Rural]’, organizada en CentroCentro, en el Ayuntamiento de Madrid, parte del escenario pospandémico para explorar las relaciones entre ideas y personas, espacios y tiempos y adentrarse en la experiencia de la ciudad.

La muestra tiene como base las obras de tres teóricos y artistas, entre los que se encuentran el filósofo Javier Echeverría, el músico Llorenç Barber y la escritora Noni Benegas, que exploran sobre la urbe en relación con sus obras y extraen varios conceptos.

Entre otros temas, la exhibición se pregunta qué significa la ciudad y qué supone vivir en ella mediante las reflexiones de cada uno. "Los tres comparten una misma idea liberadora: la ciudad puede ser cárcel, pero también es liberación", señala el comisario Tono Martínez. "Para Llorenç es una liberación colectiva entre todos, para Noni es individualmente desde el punto de vista de la creación, y para Javier significa un desafío de buscar romper con la jerarquía, reivindicar los espacios y tiempos pequeños", añade.

'Transeúnte: Lo que tengo está en medio de las olas', concepto de Noni Benegas

'Transeúnte: Lo que tengo está en medio de las olas', concepto de Noni Benegas Miguel Repiso

En vinculación con su trabajo profesional lanzan un total de 12 ideas con reflexiones, que han sido trasladadas a imágenes por 12 ilustradores. Entre esas explicaciones se encuentran conceptos como bienestar, juego, tecno-nomadismo, infodemia, disfrute y creación, inspiración y éxtasis, sororidad, contra-pedagogía, etc.

Además, para ahondar en la teoría hay un documental con entrevistas a los tres profesionales, realizado por el videoartista y músico experimental Javier Álvarez, al que se puede acceder también a través de YouTube.

Diferentes conceptos para explorar la ciudad

El recorrido empieza con la escritora argentina Noni Benegas y sus poemas visuales, realizados con los ojos cerrados. "Cuando dejo la máquina de escribir y empiezo con el ordenador, hay una pérdida de la producción de la mano, y entonces cierro los ojos y pinto con acuarela y carbonilla", explica Benegas. "Al abrir los ojos pongo un título según la fuerza que siento que imprimí", añade.

Foto de la muestra 'Ciudad adentro'

Foto de la muestra 'Ciudad adentro' Xaime Fandiño

Aparte se pueden apreciar ilustraciones que representan conceptos como "sororidad y cambio de sistema" o "ellas tienen la palabra". Este último elude a la antología homónima que escribió la autora, con la que visibiliza el papel marginado de la mujer en el canon literario.

Quien no juega, no vive

En la sección de Javier Echeverría se pueden encontrar otras concepciones, como por ejemplo "el juego". "Le encanta esa idea de que quien no juega, no vive", destaca Tono Martínez.

'Telépolis, Cosmopolitas domésticos', concepto de Javier Echeverría

'Telépolis, Cosmopolitas domésticos', concepto de Javier Echeverría José Domingo

También se adentra en otros conceptos como "telépolis", una metáfora sobre un tipo de ciudad "distribuida". "No es concebida como una unidad, sino que tiene múltiples barrios, y es multilingüe, no hay ninguna lengua que no se hable o se practique", explica Echeverría.

La muestra se considera un poco "difícil", ya que exhibe una formalización de ideas y pensamientos, que es "complicado" de llevar a cabo en exposición, apunta el comisario Tono Martínez.

Una rayuela sonora

Una de las piezas destacadas del recorrido es el Sambori, una instalación gestual/accional y sonora que interactúa con el público, y que está basada en una rayuela gigante que tiene que ser recorrida por los visitantes. "Cada pieza puede sonar o no porque es un programa aleatorio que ha concebido Llorenç Barber con Arturo Moya", indica el comisario.

"De manera que nunca hay la misma melodía. Es un juego de sonidos para crear sorpresa", explica. Así que invitan a que la gente que asista se atreva a pisar la rayuela.

"Es una de sus primeras acciones trasladadas a pieza", afirma Martínez sobre el Sambori, que fue instalado por primera vez en Londres en 1978. Después ha sido adaptado en distintos espacios públicos y espacios museísticos, como la Plaza Mayor de Cuenca o el hall de entrada del IVAM de Valencia, entre septiembre de 2020 y enero de 2021.

La ciudad como órgano de sonidos

La última parte de la muestra se centra en la obra de Llorenç Barber, en la que destacan sus partituras visivas. "No son unas partituras que juegan con el pentagrama, sino que van con el tiempo y con el recorrido en las ciudades", explica Tono Martínez.

Mediante el recorrido hay una selección de partituras de los cientos de conciertos que ha dado en distintas ciudades del mundo, como York, Quito o Lisboa. Entre ellas destacan las pertenecientes a su famoso Cuaderno de Yokohama, elaborado en los ratos libres de su viaje a Yokohama, en Japón. "Las mil horas de hotel las dedicaba a hacer el cuaderno. Era una diversión que siempre me gustaba dejar sin acabar", indica Barber.

Foto de las partituras visivas de Llorenç Barber

Foto de las partituras visivas de Llorenç Barber Xaime Fandiño

Algunas de estas composiciones terminan siendo poemas visuales. "No es el objetivo final, pero la grafía de Llorenç los convierte en auténticas obras de arte", destaca el comisario.

Las partituras de Barber están planteadas para tocarse dentro de la propia ciudad, es decir, que esas composiciones se interpreten por las alturas de los campanarios, las torres y las calles. "Llorenç a lo largo de su vida no ha utilizado solamente campanas, sino que ha experimentado con todo tipo de elementos musicales y sonidos, incluyendo la propia voz humana", señala Martínez.

Los músicos se sitúan en distintos puntos de la ciudad y "cómo no los puede dirigir técnicamente, lo que hace es una llamada general y cada uno tiene su cronómetro", apunta. De esta forma, cada intérprete sabe el tiempo en el que tiene que entrar a tocar. Y lo curioso e interesante de este tipo de concierto es que dependerá de dónde se sitúe la persona para escuchar una parte de melodía de ese conjunto de música repartida por la ciudad.