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Okupas

Zaragoza registra más de 200 denuncias por okupación ilegal

  • En 2021 se presentaron casi 200 denuncias en el Servicio Jurídico gratuito que ofrece el Ayuntamiento de Zaragoza
  • Pilar, vecina de Zaragoza, y sus vecinos okupas piden ayuda para que no se les derrumbe el techo por una fuga de agua

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El barrio Pignatelli, uno de los más okupados de Zaragoza

La okupación ilegal causa problemas en el Casco Histórico de Zaragoza. Por ejemplo, la casa de Pilar, vecina de la Calle Ramón Pignatelli, está llena de humedades y, recientemente, le apareció un agujero en el techo.

¿Las causas? Una de las tuberías principales del edificio de al lado se ha reventado. Ese edificio está okupado y nadie se hace cargo de esos daños. El agua se ha colado hasta el salón de Pilar. Ahora teme que el edificio okupado se derrumbe.

El edificio lleva okupado desde hace más de una década. Pilar no hace responsables a los okupas del problema del agua, asegura que no tiene –ni ella ni sus vecinos de bloque- “ningún problema porque la mayoría son familias con niños pequeños”. Los vecinos piden al banco propietario del edificio okupado que solucione la avería.

Estoy en tratamiento psicológico por tener el salón así.

Pilar, propietaria afectada por la okupación ilegal, sostiene que vive en una situación bastante preocupante. "Estoy en tratamiento psicológico por tener el salón así. El otro día me causó un ataque de ansiedad del que no me acuerdo de nada. Mi marido me dijo que me desperté en medio de la noche alterada porque no podía respirar”, lamenta.

A un lado de la pared está del edificio medio inundado y, al otro lado de la pared, está el salón de Pilar. Los propios okupas han recogido firmas para que el Ayuntamiento de Zaragoza les arreglen las fugas y las humedades. Además, los okupas piden una vivienda digna y para ello quieren pagar un alquiler social pero que nadie les escucha.

Que yo vivo en el segundo piso, pero cuando se ducha alguien en el quinto me cae agua

María Isabel, okupa de un piso en la calle Pignatelli de Zaragoza, asegura que han hecho dos escritos al Ayuntamiento pidiendo que les ayuden.

"Saben la situación que tenemos aquí en Pignatelli, hay mucha gente viviendo. Hay vecinos que llevan diez años y con hijos". María Isabel, dice desesperada desde su baño, que ella no puede “vivir así”. 

“Que yo vivo en el segundo piso, pero cuando se ducha alguien en el quinto piso me cae un chorro de agua. No es normal y es muy malo para la salud”, asegura.

Servicio jurídico gratuito para afectados por la okupación

El Ayuntamiento de Zaragoza junto al Real Ilustre Colegio de Abogados de Zaragoza (REICAZ), hace un año y medio, se inauguró, con el letrado Alberto Peiró a la cabeza, un sistema jurídico gratuito para que los afectados por la okupación en Zaragoza tuvieran un especialista que les ayudara con su problema particular.

El 92% de los casos se refieren a viviendas, mientras que hay un 6% relativo a edificios completos y un 2% a solares

Este sistema, solo en el primer año 2021 de funcionamiento, han tratado 191 denuncias. La mayoría eran propietarios o asociaciones vecinales que les habían okupado una vivienda: “El 92% de los casos se refieren a viviendas, mientras que hay un 6% relativo a edificios completos y un 2% a solares”, matiza.

Y la zona con más casos registrados es el Casco Histórico. Más de una cuarta parte de las consultas son este distrito con los focos en la Magdalena y el Pignatelli. Viene precedido del barrio de Delicias con un 20%, San José con un 10% o Las Fuentes con un 9%.

Peiró, puntualiza, que “los vecinos no tienen una acción directa ni jurídica. Ni contra los okupas ni contra los propietarios del inmueble para que tomen cartas en el asunto. Por tanto, ahí dependemos que desde los poderes públicos se intervenga desde competencias de urbanismo". Según el letrado, la okupación ilegal “no es un problema real en Zaragoza”, pero sí que es un problema “muy grave” para quien lo sufre.

Vecinos y ocupas están desesperados con el problema del agua. Ambos piden ayuda y atención porque dicen que no pueden vivir con miedo a que un día se derrumbe su casa.