Enlaces accesibilidad
Cine

'My Beautiful Baghdad': Diáspora iraquí y los tabús del mundo musulmán

  • El cineasta suizo Samir aborda el ateísmo, libertad de la mujer y homosexualidad a través del exilio iraquí en Londres

Por
Zahraa Ghandour, protagonista de 'My Beautiful Baghdad'
Zahraa Ghandour, protagonista de 'My Beautiful Baghdad'

El retrato de la inmigración es una gran zona oscura del cine europeo que a menudo solo iluminan protagonistas o segundas generaciones. Es el caso de My beautiful Baghdad, película sobre las distintas capas del exilio iraquí en Londres que cuenta más sobre la melancolía del desarraigo, integración, o tabús del mundo musulmán que cientos de titulares de prensa.

Su director, Samir (Bagdag, 1955), emigró con seis años desde Irak a Suiza. Su larga carrera de productor y director incluye Una odisea iraquí, documental de 2014 que recoge las voces de la larga diáspora del pueblo iraquí hacia occidente. En My beautiful Baghdad transforma esa realidad en una ficción plagada de personajes convincentes que llega el 29 de diciembre a las salas de España.

My beautiful Baghdad muestra una serie de personajes que confluyen en una cafetería londinense llamada Abu Nawas. Taufiq Jasim (Haitham Abdel-Razzaq) es un militante comunista y ateo, exiliado en durante la dictadura de Saddam Hussein, que ejerce de figura paterna con su joven sobrino, atraído por el fundamentalismo. En oposición, el hijo de otro matrimonio de exiliados, propietarios de la cafetería, vive con naturalidad su homosexualidad, salvo con sus propios padres. Por último, Amal (Zahraa Ghandour), la joven arquitecta que trabaja en el café, inicia una relación con un británico. Pero la llegada de su exmarido, antiguo miembros de los servicios secretos iraquíes, desestabilizará al grupo.

'My beautiful Baghdad', la complejidad de la vida en el exilio

“El documental se centraba en la historia real de Irak, el problema entre la patria y la diáspora, y en mi propia familia, pero no me dejaba profundizar en tres tabús que están en el núcleo de la esencia mundo árabe: el ateísmo, la liberación de la mujer, y la sexualidad en general y la homosexualidad en particular”, expone Samir a RTVE.es durante su visita a Madrid para presentar la película.

La autoridad de Samir para hablar del exilio iraquí se trasmite desde la primera secuencia. Todo es auténtico y trasmite verdad en My beautiful Baghdad, que seguramente no necesitaba su armazón de thriller del tercer acto para sostenerse bajo unos sólidos personajes que tienen mucho trasfondo autobiográfico.

“Fui educado también bajo la religión del comunismo”, resume con humor sobre su propia infancia. “Mis padres y tíos representaban la idea de modernidad de los años 60, de la igualdad social, de la modernización, la descolonización. Así que había una especie de ambivalencia”.

Samir, director de 'My Beautiful Baghdad'.

Samir, director de 'My Beautiful Baghdad'. MARTIN_VALENTIN_MENKE

Integración y lucha contra los estereotipos

Las fuerzas que luchan contra la integración recorren la película. “Hay valores universales como la libertad o la justicia social que nos pertenecen a todos, no tienen fronteras. Soy una persona completamente integrada y, aunque costó décadas, tengo la nacionalidad suiza, pero la integración es una cuestión de la era postcolonial. Todavía lucho contra la idea de ser ‘el otro’. En Reino Unido existe esa idea de la supremacía blanca que alimenta los estereotipos”.

Por eso el cineasta afirma que en su película se identifica con los viejos comunistas con los que creció y, también, con la ira del joven que se radicaliza. “Aunque yo no era religioso, sí era radical y compartía ese sentimiento de pensar: si ellos no me aceptan ni me quiere, ¿por qué debería hacerlo yo?”.

Que los tabús son auténticos lo demuestra las dificultades para encontrar una actriz iraquí para el papel femenino. Zahraa Ghandour, periodista y activista feminista, casi abandono el proyecto a tres semanas de empezar el rodaje porque su madre le amenazó con repudiarle. ¿El motivo? Una escena de contenido sexual bastante corriente para los estándares occidentales. La película todavía no se ha estrenado en Irak, donde se contará con esas escenas ni se hará referencias a la homosexualidad de uno de los personajes, pero ya ha sido un éxito en el gran exilio iraquí (solo en Reino Unido más de medio millón de personas).

Con todo, Samir tiene esperanza en las nuevas generaciones. "Sí, en todo el mundo árabe hay jóvenes que piden libertad, justicia social, y democracia. Es un terreno común para todos. En Irak salieron a las calles el pasado 19 de octubre y han propiciado la caída del gobierno. Con las redes sociales no se puede engañar a tanta gente. Esa generación seguro que cambiarán el mundo".