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Fotografías en 3-D tomadas a más de un kilómetro de distancia

  • Un nuevo sistema utiliza un láser infrarrojo
  • El resultado son fotografías tridimensionales en pocos segundos
  • Se puede llegar a leer una matrícula a 4 kilómetros

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 La imagen muestra a la persona en forma de píxeles 3-D
La imagen muestra a la persona en forma de píxeles 3-D con más o menos resolución dependiendo del tiempo de exposición. Universidad Heriot-Watt

Hasta ahora tomar fotografías a distancia solía ser una cuestión de pura óptica, pero unos investigadores de la Universidad Heriot-Watt en Edinburgo han publicado un trabajo sobre sus avances en la utilización de una de cámara-radar equipada con láseres para realizar fotografías en 3-D a distancias de más de kilómetro.

Esto es algo que hasta ahora quedaba reservado para aplicaciones avanzadas como satélites o ciertos aviones que toman fotografías aéreas o vehículos equipados con LIDAR (un láser que funciona de forma similar al rádar, por ejemplo en los coches de Google).

La nueva cámara va equipada con unos láseres de infrarrojos que resultan invisibles para el ojo humano y no resultan dañinos a simple vista. Gracias a la utilización de unos materiales semiconductores se puede detectar la luz de estos láseres cuando rebota en los objetos.

La precisión del sistema es tan alta que los sujetos fotografiados pueden estar muy lejos, incluso a más de un kilómetro, y como puede verse en las imágenes, mantienen buena parte de sus detalles: la resolución es de aproximadamente un centímetro por píxel a un kilómetro de distancia.

La forma en que funciona la cámara permite además mostrar las imágenes en 3-D con su relieve natural, reflejando cómo son en realidad. Incluso a largas distancias este efecto es interesante para componer la escena con el software adecuado: en general todo depende del "tiempo de exposición" que se utiliza para explorar la escena: cuanto más tiempo más fiables y detallados son los datos.

En las pruebas se necesitan, por ejemplo, dos segundos para leer una matrícula a 4 kilómetros de distancia, una distancia considerable -pero también es una capacidad de resolución muy alta.

El trabajo que se ha publicado sobre esta técnica intenta ser muy neutro y no menciona posibles aplicaciones directas, aunque se pueden pensar en que podría usarse en nuevas versiones más precisas de los sistemas de mapeado aéreos, en seguridad y vigilancia, en aplicaciones militares o en todo tipo de vehículos autónomos y robots que necesitan reconocer su entorno con cierto detalle.

El desarrollo todavía tiene que resolver algunos problemas: de momento sigue siendo un trabajo propio de laboratorio pues algunos de los componentes han de enfriarse a temperaturas muy bajas al ser superconductores. En la práctica serían caros, difíciles de manejar y proporcionarían poca autonomía, por eso los ingenieros trabajan ahora en superar esos problemas para hacer que su trabajo pueda convertirse en algo práctico.

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