La puerta de acceso a la cabina de pilotos de un avión siempre se puede abrir desde fuera, incluso cuando no hay nadie en su interior, salvo que desde dentro se bloquee su apertura, ha explicado a Efe el secretario del Sepla, perito e investigador de accidentes, Alvaro Gammicchia.
Desde el despegue de la aeronave y por cuestiones de seguridad, la cabina debe permanecer siempre cerrada. Para solicitar un acceso "normal" a la cabina, el tripulante marca un código concreto que en cabina se traduce en un aviso acústico que suena una sola vez.
En este caso y a través de unas cámaras situadas en el exterior de la cabina, los pilotos pueden comprobar que no se trata de nadie ajeno a la tripulación antes de abrir la puerta.
En caso de emergencia, en el panel de acceso a la cabina se tecleará un código diferente que no dejará de sonar y que, transcurrido un tiempo, hará que la puerta se abra automáticamente, salvo que desde dentro se impida, ha afirmado Gammicchia