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Cómo mejorar el tránsito intestinal

  • La mayoría de la gente no tiene claro cuántas veces al día hay que ir al baño
  • ¿Qué alimentos hace que seamos más regulares? ¿Cuáles pueden estreñirnos?
  • Aprende a combatir el estreñimiento con las pautas del doctor Fabiani

Por
Cuidar el ritmo intestinal

Sabemos que es una pregunta un poco personal pero, ¿cuántas veces vas al baño? Dos, tres veces al día, ¿o más bien dos o tres veces a la semana? ¿Qué podemos considerar normal? Vamos a tratar de explicarlo con la ayuda del doctor Gonzalo Guerra, cirujano general y digestivo.

Depende de cada uno

Es un poco difícil establecer una regularidad que se pueda considerar “normal” y por lo tanto depende de a quién preguntes. Pero los dos ejemplos que hemos puesto entran dentro de lo perfectamente normal: desde dos o tres veces al día hasta una vez cada dos o tres días.  No hay que obsesionarse ni con el momento en que vamos al baño ni con las veces que lo hacemos.

Pero sí existen casos en los que conviene, aunque sea solo por precaución, consultar con nuestro médico. Puede ser que no haya ningún problema y simplemente seamos así, pero si por ejemplo si vamos más de seis o siete veces al día, o solo vamos una vez cada cuatro o cinco días, es una frecuencia suficiente como para plantearte hablar con tu médico de confianza.

¿Se puede reeducar el intestino?

Como casi todo en el organismo podemos “habituar” al intestino a ciertas rutinas. Es importante que intentemos guardar nuestro momento para ir al baño y sobre todo, que respetemos cuando el cuerpo nos avisa que necesita evacuar. Si por la mañana nos levantamos con prisa, porque llegamos tarde al trabajo o a dejar a los niños en el colegio, etc. Y sentimos la necesidad de ir al baño pero no lo hacemos, es posible que hasta el día siguiente no volvamos a ir.

Y por supuesto hay ciertas pautas que podemos tener en cuenta para ayudarnos a ir al baño. Por ejemplo hidratarnos correctamente. Como el intestino grueso se encarga de absorber el agua de las heces, y las va haciendo cada vez más duras, si estamos bien hidratados esas heces no serán tan duras y mejorará nuestro tránsito intestinal. Y claro, también a la inversa.

También es positivo comer despacio y masticando bien, principalmente porque si comemos deprisa, o si hablamos mucho mientras comemos, tragamos más aire. Ese aire va al intestino, se mezcla con su contenido haciéndonos tener la sensación de que estamos más llenos de lo que en realidad estamos y que las heces no progresen con la misma eficacia.

La fibra y su efecto

Hay distintos tipos de fibra, la soluble y la que no lo es. La soluble se deshace en el agua creando una especie de gelatina que, aunque es cierto que nos ayuda a mejorar nuestro tránsito intestinal por otra parte fermenta más y nos da más gases. Mientras que, por el contrario, la no soluble también es buena para ir al baño y da menos gases. Casi todos los alimentos ricos en fibra contienen de los dos tipos y lo recomendable es consumir de las dos.