Presentado por: Ángel Martín | José Cervera | Santi Garcia | Dirigido por: Gustavo Jiménez | José Antonio Pérez

Ciencia divertida y para todos los públicos. 'Órbita Laika' lleva ya seis temporadas explorando la magia de la ciencia con temas variados y todo tipo de curiosidades de la mano de expertos que ayudan los espectadores a entender su entorno y abrir la mente a nuevas experiencias y conocimientos.

Ciencia divertida y para todos los públicos. 'Órbita Laika' lleva ya seis temporadas explorando la magia de la ciencia con temas varidasos y todo tipo de curiosidades de la mano de expertos que ayudan a los espectadores a entender su entorno y abrir la mente a nuevas experiencias y conocimientos. 

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Para todos los públicos Órbita Laika - T6 - Programa 12: Un mundo bajo nuestros pies - ver ahora
Transcripción completa

Hola. Soy Eduardo Sáenz de Cabezón y estáis a punto de ver

un nuevo programa de "Órbita Laika".

Fue grabado hace meses aquí mismo en TVE

en los estudios de Prado del Rey.

Esta grabación coincidió con la llegada a nuestras vidas

del coronavirus

y, como nos pasó a todos, puso nuestros planes patas arriba.

Por eso, en esta sexta temporada, os encontraréis programas

con público y otros sin público.

En algunos vídeos veréis mascarillas y en otros no.

Nos parecía importante explicároslo.

Sea como sea, os espera una hora de divulgación científica

con la receta que ya conocéis: rigor, diversión y buen rollo.

El conocimiento científico, todos lo hemos visto,

es fundamental para entender el mundo que nos rodea.

Lo que sigue, es nuestro pequeño granito de arena.

Gracias por estar ahí.

(Música cabecera)

(Aplausos)

Bienvenidos, bienvenidas a "Órbita Laika".

Bienvenidos y bienvenidas a la nada.

Hace 13 800 000 de años, toda materia y energía

que forma parte de nuestro universo, se creó en un flash

y, con ello, se creó también el propio tiempo

y las dimensiones espaciales. Pero en cuestión de billonésimas

de segundo, todo empezó a expandirse a una velocidad vertiginosa

y formó el primer boceto de este sitio en el que vivimos:

el universo.

Ahí nacieron desde las primeras fuerzas

y la materia que conocemos hasta formar, tiempo después,

núcleos de elementos sencillos como el hidrógeno y el helio.

Nuestro sistema solar no se formó hasta 9 200 000 años después

y lo hizo a partir de los restos de estrellas.

En el interior de las estrellas se sucedían una infinidad

de reacciones nucleares que generaron nuevos átomos

más grandes como el potasio o el hierro.

Cuando estas reacciones terminaron, las estrellas colapsaron

y generaron una enorme capa de polvo, gases

y elementos químicos pesados que comenzaron a girar

como un enorme remolino.

En el centro se concentraron millones de átomos de hidrógeno,

que al someterse a fuerzas de atracción, comenzaron a formar

helio y altas dosis de radiación electromagnética.

Fue el principio de nuestro Sol.

El resto de agregados continuaron girando, colisionando

los unos con los otros, haciéndose cada vez más grandes

y formando lo que hoy conocemos como planetas.

También circulaban por nuestro sistema

enormes asteroides de varios kilómetros de longitud.

Uno de ellos, que tenía el tamaño de Marte, impactó

en nuestro planeta hace 4 400 000 años.

La colisión arrancó parte de lo que era la corteza

y el manto terrestre.

El núcleo, sin embargo, quedó intacto

y eso, probablemente, aseguró la supervivencia de nuestro planeta.

El enorme fragmento que liberó este choque comenzó a girar

en la misma órbita que la Tierra y acabó convirtiéndose, exacto,

en la Luna.

Ambos cuerpos celestes aguantaron 500 000 000 años más

de bombardeos galácticos, gracias a los cuales

nos llegaron moléculas tan importantes como el agua,

esencial para la vida.

Y, aunque os parezca increíble, todo esto no lo hemos comprendido

solamente mirando hacia el cielo, también lo hemos aprendido

mirando hacia abajo, hacia la tierra.

Así que hoy os proponemos un viaje hacia las profundidades

de nuestro planeta.

Os damos la bienvenida a un mundo inmenso y lleno de vida,

un mundo bajo nuestros pies.

¿Sabías que bajo la ciudad de Brujas hay más de tres kilómetros

de tuberías para transportar cerveza?

¿Y que el ser vivo más grande del mundo vive en los suelos

de Oregón? Es el hongo Armillaria ostoyae

y es un asesino de árboles.

Hay mucha vida en lo que pisamos. En una cucharada de tierra

viven más organismos que personas en todo el planeta,

de hecho, es un ecosistema tan nutritivo que sirve

de comida para más de 150 especies.

Entre ellas, la nuestra.

Si descendemos un poco más, no solo encontramos petróleo,

también hay un buen montón de fósiles que, con el tiempo,

nos revelarán nuevos datos sobre el pasado de la Tierra.

Pero la corteza terrestre no es más que el 1 % del volumen

de nuestro planeta.

Si seguimos bajando, nos encontramos con una serie

de capas. El manto que ocupa el 84 % y si bajamos todavía más,

llegamos al núcleo. Es el centro de la Tierra con un corazón sólido

rodeado por un líquido, que creemos, puede alcanzar

los 6100 grados.

En el programa de hoy, vamos a hacer

este alucinante descenso.

Descubriremos la mejor herramienta de un arqueólogo,

nos asomaremos al lugar más apestoso de las ciudades

y crearemos un terremoto en directo.

Ponte guantes, casco y coge una linterna

porque esta noche, en "Órbita Laika" visitamos

el mundo bajo nuestros pies.

(Aplausos)

A lo largo del programa vamos a ir viajando hacia abajo,

cada vez más profundo hacia el centro de la Tierra.

Pero ese punto queda todavía muy lejos.

Nuestra primera parada tiene lugar mucho más cerca,

a solo unos pocos metros bajo la superficie.

Hace más de 5000 años, las constantes inundaciones

eran un enorme problema para la ciudad de Nippur,

centro religioso de Mesopotamia.

Para solucionarlo, construyeron el primer sistema de alcantarillado

de la historia.

Un tiempo después, llegaron las famosas canalizaciones romanas.

Las utilizamos durante cientos de años, aunque tenían un problema,

por ellas solo podía circular agua limpia.

Entonces, ¿qué pasaba con los deshechos?

Que acababan en la calle. Seguro que habéis oído hablar

de aquel mítico "¡Agua va!"

El confinamiento y la suciedad trajeron enfermedades

como el cólera, que nos obligó a crear nuevos conductos

para canalizar los deshechos.

Hoy en día, kilómetros y kilómetros de conductos forman

un complicadísimo laberinto justo debajo de nuestros pies.

¿Y sabéis qué?

Yo sé de un biólogo que conoce muy bien

algunos de sus habitantes:

Ricardo Moure.

(Aplausos)

Hola, Ricardo. ¿Qué tal, Eduardo?

¿Me traes criaturas de las cloacas? Criaturas del inframundo.

¿Quieres verlas? Sí.

Ahí están. ¿Qué son, ratas?

Tortugas ninja. El Balrog de Moria.

El Balrog, no. Te traigo algo muchísimo mejor.

Te traigo a las reinas y a los reyes de las cloacas capaces

de resistir un holocausto nuclear, capaces de vivir sin cabeza

gracias a su sistema nervioso basado en ganglios

y su sistema circulatorio no a presión. Un aplauso para...

(GRITA) ¡Periplaneta americana!

Cucarachas. Cucarachas, flipa.

Buah. Me dan mucho asco, ¿vale?

Me dan mucho asquito, pero me flipa. Son animales increíbles.

Para empezar, no son escarabajos. Ah, ¿no?

Son blatodeos. Blatodeos.

"Respect". "Respect".

Son primas-hermanas de las mantis religiosas. Ojito.

Sí se parece, sí. Mira. En la carita se parecen mucho.

Son la prima pocha. Y, además, esta, Periplaneta americana,

tiene alas funcionales. ¿Vuelan?

Vuela.

Todo el mundo es muy civilizado hasta que una cucaracha

echa a volar. Eso es así.

Pero hoy vengo a hacerte una pregunta.

¿Por qué las cucarachas? ¿Por qué lo petan en las ciudades

las cucarachas? Eso digo yo. ¿Por qué?

¿Son indestructibles? Claro, porque no hay plagas guais

como koalas. Ositos panda.

Ositos panda, yo qué sé. Erizos pikachus, lo que sea

y no esto. Pues, porque tienen tres superpoderes

y de eso va la sección de hoy. Tres superpoderes cucarachiles.

A ver, tres superpoderes. Bueno, tiene una cosa que les gusto

porque están todas hacia aquí. Se acercan mucho.

Creo que hay alguna porquería, algo que les mola. Pero mira.

Vamos a ver este vídeo para que entiendas

el primer superpoder cucarachil. Mírala.

Está comiendo jabón. ¿Jabón?

Jaboncito, tío. ¿Y no se mueren?

No se muere y ahí está uno, bueno, incluso dos

de los superpoderes de las cucarachas.

Su primer superpoder es que pueden comer de todo

y la gente dirá: "Vaya ciencia, las cuquis comen de todo".

Pues hay mucha ciencia, porque puede hacer esto

gracias a que su sentido del gusto está superdesarrollado.

Tienen muchos más receptores del gusto y más variados

que nosotros, para que todo le sepa bueno.

Para mí sería un problema porque si a mí me sabe todo bueno,

puedo comer cosas que me hagan daño. Claro, los humanos,

sobre todo los niños, sentimos muy fuerte el amargo

porque es el sabor que suelen tener los compuestos tóxicos

de las plantas y eso nos ayuda a sobrevivir,

pero a las cuquis lo que les ayuda a sobrevivir es que las uñas

de tus pies sepan tetita de monja.

Unos pelos del sobaco, espaguetis boloñesa, les encanta.

Pero, además, son indestructibles y ese es su segundo poder.

¿Sabes por qué? ¿Por qué?

Porque tienen superdesarrollados los mismos sistemas

que tenemos nosotros para eliminar compuestos tóxicos,

ellas los tienen superdesarrollados y, en la naturaleza, esto les servía

para poder comer plantas venenosas. (ASIENTE)

Porque si comes plantas venenosas, no tienes competencia

porque eso no se lo come nadie. Claro, es todo para ti.

Claro, es como si te gusta la pizza con piña,

nadie quiere esa mierda, te las comes tú toda.

Las peladillas de Navidad son para ti, ¿sabes?

Pues ellas hacen eso y ese superpoder que les permitía comer

plantas tóxicas, ahora les permite comer pegamento, silicona,

pintura. ¿Es verdad que las cucarachas

sobrevivirían a una bomba atómica? Eh, sí y no.

Si les cae encima, no. Claro.

Pero a la radioactividad, sí. De hecho, ellas soportan

entre seis y 15 veces más radiación que un humano,

pero no solo las cucarachas, todos los insectos tienen

bastante resistencia a la radioactividad.

Vale. Y tienen un sistema inmune brutal

que les permite vivir entre mugre. Mira, de hecho, esta es mi favorita,

la he llamado Ricardo Mugre. (RÍE)

Esta es Edu Guarro, esta Débora Costras.

Estamos toda "Órbita Laika" aquí.

Pero hay un tercer superpoder que, para que lo entendamos,

tenemos que ver esto. ¿Qué es?

Estos son ootecas. Ootecas. ¿Son qué?

Ootecas son estuches de huevos. Mira, aquí los puedes ver muy bien.

Esto es un estuche que tiene entre 25 y 30 huevos.

Mira, ¿no ves que tienen unas cositas negras?

Sí. Son ojitos.

Son los ojitos de los bebés cucarachas.

Bebés. Sí. Pues cada cuatro o cinco días,

pueden sacar una ooteca de estas con 25 y 30 huevos.

Aquí hay unas cuantas. O sea, están pariendo todo el rato.

Su superpoder es que no paran de chingar,

es su tercer superpoder.

Cada cucaracha puede tener unas 600 crías.

Guau. Porque tienen tantas que dices:

"Alguna sobrevivirá". Es como la gente

que le da "like" a todo el mundo en Tinder

porque dices: "Algo caerá". Algo caerá.

Ya te digo yo que no. Mira lo que hemos grabado.

Un parto de una cucaracha, está pariendo ootecas.

Y le viene de nalgas. Mira. (RÍE)

Esto nunca se ha visto en televisión. Sí.

Por algo será. Es muy, muy, muy desagradable.

Sí. ¿Así se ponen a parir? Mira, una cucaracha pariendo.

Muy bien, Ricardo. Gracias. Otra cosa que habéis visto

que nunca habíais visto en televisión.

Te voy a decir una cosa, hay ciencia puntera en España

investigando a las cucarachas. ¿Para qué?

Para acabar con ellas. Para acabar con ellas.

Son un problemón de salud pública. Mira, las proteínas de sus escamas,

sus heces y su saliva dan un montón de alergias.

Además, son superinsalubres. Porque ellas se rebozan

en tu mierda, pero literalmente, porque a veces salen del váter

o han pasado por el de tu vecino y, luego, se pasean por tu comida.

Y no hacen nada bueno. No hacen nada bueno.

Como te digo, se está investigando con tecnología punta

para acabar con ellas, concretamente con CRISPR.

Ah. ¿Te acuerdas de CRISPR?

Corta-pega genético. Corta-pega genético.

Pues en el Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona

es una institución del CSIC y de la universidad Pompeu Fabra

que son quienes nos han traído las cucarachas y las ootecas.

Gracias. Muchísimas gracias, de verdad,

muchas gracias. Por las cucarachas.

Investigan cómo usar CRISPR contra ellas. Mira esta foto.

Esto es un embrión de cucaracha. Vale.

Mira, ahí arriba tiene las antenitas, las patitas

y eso de ahí abajo, es el vitelo.

Es el alimento, es la yema, donde untarías el pan

en huevito frito.

Pues con CRISPR, lo que hacen es cortar los genes

que hacen que se formen el vitelo y entonces el embrión

nunca llega a desarrollarse. Ya. Mejor que matarlas con veneno.

Claro, porque el veneno pasa al medio ambiente

y, además, se vuelven resistentes, no sirve de nada.

Pero no quiero que te lleves tan mal recuerdo de las cucarachas.

Son mal recuerdo esas cositas, pero son hipnóticas, ¿eh?

Son hipnóticas, pero quiero decirte que hay cucarachas guais.

Porque, fíjate, hay 4500 especies de cuquis,

pero solo el 3 % viven con nosotros y son las más marranas.

Pero tenemos cucarachas muy bonitas como esta.

Ay. Es una mariquita, parece una mariquita.

Como yo. Pues esto es una cucaracha del género prospecta.

¿Por qué se disfraza de mariquita? Porque las mariquitas saben muy mal

y así no se la come nadie. Anda, mira qué lista.

Es una cuqui, cuqui. Sí.

Y quiero que veas estas, porque son cucarachas fluorescentes.

Esa parece de "Star Wars". Sí, parecen los jawas,

los de... (EMITE SONIDOS)

Son muy guais. Esta, pues mira, por la noche brilla en la oscuridad.

Es una pasada. Son muy chulas.

Y hacen una cosa las cucarachas, es que son muy solidarias

y comparten la comida. Eso está bien.

Porque si una tiene hambre y otra ha comido,

le vomita comida en la boca. Oh, qué bonito.

Para cenas de empresa. Trofalaxia se llama eso.

Eso, cena de empresa. Pero te voy a decir, en las cloacas

viven muchos más seres que las cucarachas

y seres mucho, mucho, mucho más guais,

como, por ejemplo, muchas bacterias.

Y me diréis en casa: "Las bacterias, siempre igual, qué rollo".

Las bacterias son capaces de formar unas comunidades

que son auténticas raves. ¿Quieres verlo?

Creo que no me va a gustar, pero quiero verlo.

Qué cochinote eres. Dentro vídeo.

(CHIRRÍA)

A los humanos, vivir en comunidad nos ha permitido desarrollarnos

de forma mucho más eficiente, pero no somos los únicos.

Existen otros organismos que también se lo montan

mucho mejor en grupo que por separado.

Y no me refiero Simon y Garfunkel, o no solo a ellos.

Hablo de las bacterias.

Estas enormes colonias microbianas se llaman biofilm.

Aquí las bacterias se juntan formando una malla de polisacáridos.

El Marina d'Or de las bacterias.

He quedado con Oriol Marimón, Doctor en Química Orgánica

por la universidad de Barcelona para que me explique

qué es eso del biofilm.

Una de las razones por las que se forma el biofilm

es para protegerse, para estar en ambientes hostiles

y poder resistir. También porque es una manera

que tienen las bacterias para organizarse y cooperar.

-¿Cómo se forma el biofilm? -Llega una bacteria solitaria,

encuentra una superficie, se pega allí

y empieza a reproducirse y a excretar

esa sustancia extracelular que las protege.

Siglo XVII, Anton van Leeuwenhoek decide probar sus ópticas

de aumento observando sus propios dientes.

Según dicen sus escritos, lo que vio fue

unos curiosos animalillos que presentan movimientos rápidos.

¿Sabéis lo que eran? Sí, bacterias en biofilm.

Y es que están en todas partes: en el desagüe de tu fregadero,

en el bebedero de tu mascota, e incluso en el material médico

de un hospital. Si hay un lugar donde las bacterias

campan a sus anchas es a pocos metros bajo nuestros pies.

Yo me imagino que en las alcantarillas

-tiene que haber muchísimo biofilm. -La verdad es que sí,

porque es un espacio tan sucio que muy pocos seres vivos

pueden resistir vivir allí y las bacterias, con el biofilm,

pueden llenarlo todo y vivir estupendamente.

Si quieres, vamos a comprobarlo.

Pedro Luis Gallego es técnico de una empresa de pocería

y va a ayudarnos a ver el biofilm de las alcantarillas

con nuestros propios ojos. Bueno, más o menos.

-¿Qué es eso? -Básicamente es un robot

con una cámara incorporada. En muchos sitios, no podemos bajar

una persona físicamente, entonces, utilizamos este tipo

-de tecnología que nos sustituye. -¿Qué os habéis llegado a encontrar

-ahí abajo? -Nos hemos encontrado huesos,

huesos humanos y, lo último más destacable que nos encontramos,

fue una bomba y lo explosionaron y tenía 200 gramos de pólvora.

Entonces lo de los cocodrilos en las alcantarillas

-lo podemos descartar, ¿no? -Yo creo que sí.

Yo, hablando desde mi experiencia, nunca he visto ninguno.

Cada segundo, la red de alcantarillado de Madrid

transporta 9100 litros de aguas residuales.

Lo haces a través de sus 4 500 000 m

y, al contrario de lo que puedas pensar,

todas estas tuberías y túneles son bastante nuevos.

¿Esto de aquí podría ser biofilm?

Sin ninguna duda.

Aquí lo que tenemos son productos inorgánicos,

por ejemplo, jabones y detergentes

y, sobre ellos, están creciendo los biofilms.

¿Por qué las bacterias se juntan y forman un biofilm?

Para colaborar, para cooperar y así vivir mucho mejor.

Si te fijas en este biofilm que tenemos aquí,

ahí, las bacterias que están en la parte más expuesta

son capaces de resistir el paso del agua,

son capaces de captar nutrientes, mientras que las bacterias

que están al fondo son las que se están anclando,

están resistiendo todos esos químicos que pueda haber.

Comunicaciones extraordinariamente complejas.

La estamos estudiando muchísimo porque en esa comunicación

puede estar la clave para luchar contra los biofilms.

El problema es que es una comunidad tan compleja

que sería como intentar entender cómo funciona una gran ciudad

como México o Nueva York.

En nuestras ciudades, millones de individuos trabajan unidos

con un objetivo común: crear una malla de mugre.

Igual no es el mejor plan de vida,

pero todos conocemos gente que aporta todavía menos.

Y las bacterias tienen la excusa de que no tienen cerebro.

Continuamos bajando un poco más hacia las profundidades

de nuestro mundo.

Aquí se está produciendo, a diario, una guerra mundial,

la guerra de las hormigas.

Las hormigas representan casi el 20 %

de toda la biomasa animal terrestre

y todas compiten por la conquista del mundo subterráneo.

Este territorio de guerra es para nosotros un interesantísimo

lugar de investigación.

Recorremos grutas y cuevas en busca de respuestas alucinantes.

Respuestas como las que ha encontrado

nuestro siguiente invitado.

Él es un auténtico explorador de las profundidades

que puede presumir de haber descendido más allá

de los 2000 m.

Hoy recibimos al arqueólogo y espeleólogo

Sergio García-Dils.

(Aplausos)

Sergio, muy buenas noches.

Bienvenido a "Órbita Laika". Muchas gracias.

¿Puedo decir que estoy delante de una de las personas

que más profundo han bajado en la Tierra?

La verdad es que sí, porque, efectivamente,

nuestro equipo ha explorado ahora mismo

las dos únicas cuevas que superan los 2 km de profundidad.

Cuevas naturales, ¿verdad? Efectivamente.

Porque cuevas artificiales, minas, se ha llegado más profundo.

Claro, por ejemplo,

la minería del diamante requiere excavaciones a gran profundidad

muy superior a la profundidad que alcanzamos nosotros.

¿Y dónde están estas cuevas a 2000 m de profundidad?

Ahora mismo las cuatro simas más profundas del mundo

están en el Cáucaso occidental,

concretamente en la República de Abjasia.

Abjasia.

Vosotros bajáis ahí, 2000 m de profundidad,

claro, subir una montaña de 2000 m se hace en un día,

pero cuando bajáis, supongo que no es un record

de a ver quién llega primero abajo,

sino que hacéis más cosas. Claro.

¿Cuánto tiempo pasáis y qué hacéis allá?

Una de las principales cuestiones es lo que comentas,

que nosotros vamos a hacer una serie de trabajos

de toma de muestras, topografía, la propia exploración

y eso nos obliga, a veces, a estar semanas

o, incluso, más de un mes sin salir a la superficie.

¿Y cómo es la vida ahí entonces? Porque imagino

que distinguir el día y la noche no será fácil

y eso te desregula el ritmo circadiano.

En las cuevas, es precisamente uno de los entornos

donde más se ha experimentado con estos ritmos circadianos.

Y la única realidad es que sin un reloj

y sin conexión telefónica con superficie,

en cuanto tú te acuestas y te levantas al día siguiente,

ya no sabes si ha pasado una hora o veinte.

¿Alguna forma de saber desde dentro si es de día o de noche fuera?

El único indicio en cuevas alpinas donde hay paquete de nieve

en la superficie es a partir del sonido del agua,

saber si es de día o de noche a partir del deshielo.

Porque de día hay más deshielo y ruido de este

y dices: "Ay, mira, es de día fuera".

¿Cuáles son las labores que hacéis?

Porque sois equipos multidisciplinares

que hacéis mucho dentro de estas cuevas.

Hay que decir que la espeleología

es una de las disciplinas, por ejemplo, donde se empezó

a experimentar sobre cómo sería la vida

en una estación espacial,

ya en los tiempos de la estación Mir, la estación soviética.

Entonces, como la convivencia es tan estrecha,

24 horas al día con la misma gente y en el mismo entorno,

se intenta que el trabajo esté perfectamente repartido,

tanto, por ejemplo, establecer las comunicaciones.

poner las instalaciones de cuerda,

la toma de muestras, la topografía...

¿Y la vida a esas profundidades?

¿Habéis descubierto especies que estén viviendo a 2000 m

de profundidad y que no se ven en superficie?

Concretamente, en la cueva en la que más hemos estado,

Krúbera-Voronya,

por debajo de los 2000 m de profundidad

hemos encontrado más de diez especies desconocidas.

Además, no solamente insectos individuales,

sino todo un ecosistema formado en esas condiciones tan adversas.

¿Hasta dónde conocemos la formación de las cuevas subterráneas?

¿Puede ocurrir que mañana, de repente,

que alguien encuentre una cueva de 3000 m de profundidad?

Las cuevas naturales, lo que ocurre, es que están muy condicionadas

por las condiciones geológicas, es decir,

se formas en paquetes karstificables, en rocas,

como pueden ser las calizas jurásicas.

En cuanto llegas a niveles impermeables

o cambios de materiales,

ya no ganas profundidad.

Así, utilizando trazadores químicos,

sabemos que el potencial máximo comprobado

que tenemos está en Turquía, en la Cordillera del Tauro,

y, por los pelos, no llega a los 3000 m.

Se queda en unos 2900.

Esa zona está bien explorada.

Aunque tiene potencial. No se sabe si tiene cuevas o no.

De momento, nosotros también hemos explorado allí.

Hemos llegado de esos 2900, hemos conseguido llegar

hasta los 1400.

Es un trabajo que todavía está en curso.

Científicamente,

¿qué es lo que podemos aprender de la espeleología?

Fundamentalmente que un recurso, tan importante como es el agua,

como son los acuíferos, nosotros podemos explorarlos

desde el interior, es decir,

podemos hacer toda una serie de trabajos,

que si no sería imposible.

Sois testigos directos de la evolución de los acuíferos.

Por ejemplo, los ritmos de entrada del agua,

los flujos del agua subterránea,

la respuesta ante precipitaciones potentes...

Entonces, no solamente tenemos ese resultado,

sino que además, por ejemplo,

gracias a esta cueva, sin ir más lejos, Krúbera-Voronya,

sabemos que comenzó a formarse

en la crisis salina del Messiniense,

cuando el Mar Negro era un valle kárstico totalmente seco.

Totalmente seco.

Sergio,

me surgen montones de curiosidades.

Pero me imagino que tiene que ser, no solo como científico,

sino personalmente, tiene que ser una experiencia muy fuerte.

No sé hasta qué punto estáis preparados a pasar un mes

en equipo en cuevas oscuras,

pero al salir a la superficie,

como persona, ¿uno qué aprende de estar ahí abajo

y qué tenéis que enseñarnos a los de la superficie?

La espeleología se basa, fundamentalmente,

en la paciencia, es decir, es un trabajo muy perseverante.

Hoy día, que se valora tanto la inmediatez,

también la espectacularidad, que te vean.

Pues a nosotros no nos ve nadie, y, además,

los trabajos se dilatan mucho en el tiempo.

Quizá, lo que más podamos aportar,

es que los resultados solamente se consiguen

a largo plazo y trabajando mucho.

¿Y esperamos nuevos resultados de la espeleología?

Claro que sí.

Nosotros continuamente estamos explorando

en estos macizos que potencialmente pueden darnos

cuevas tan profundas y continuamente estamos encontrando,

no solo mayores profundidades, sino más información biológica,

geológica, o, incluso, niveles superficiales antropológicos.

Muchísimas gracias, Sergio, es un placer hablar contigo.

Muchas gracias por haber estado en "Órbita Laika".

Muchas gracias.

Nuestro descenso continúa hasta los 1500 m.

A esta profundidad nos encontramos

con el preciado oro negro, el petróleo.

Pero ¿cómo se forma?

Sorprendentemente, tenemos que remontarnos hasta la creación

del Sistema Solar,

cuando la Tierra tenía apenas un tercio de su tamaño.

Entonces ya existían elementos como el carbono,

un átomo con la capacidad de formar más compuestos

que ningún otro.

Hace miles de años, los primeros seres vivos del planeta

que formaban el plancton marino quedaron sepultados

bajo una espesa capa de lodo.

Las elevadas temperaturas y la presión

hicieron que los átomos de carbono e hidrógeno interactuaran

de tal manera que acabaron formando petróleo.

Y es que a fin de cuentas, la transformación del carbono

es una representación del ciclo de la vida.

Y eso lo sabe muy bien nuestra increíble química,

Deborah García.

Hola, Edu.

Buenas noches, Deborah, que vienes a hablarnos del carbono.

El elemento más maravilloso. El elemento más maravilloso.

¿Qué maravilla vienes a contarnos?

Te vengo a contar cómo usar los isótopos de carbono

para medir tiempo.

Carbono-14. El carbono-14.

Datación por carbono-14. Datación por carbono-14.

Isótopos vamos a ver. Eso es. ¿Qué es un isótopo?

Si tenemos varios átomos de carbono

quiere decir que todos ellos tienen en su núcleo

seis protones.

Si un átomo tiene seis protones es carbono.

Pero en el núcleo también hay otras partículas

que son los neutrones.

Estos neutrones pueden variar.

Según el número de neutrones, tenemos un isótopo de carbono u otro.

Que son diferentes versiones.

¿Entonces 14 quiere decir que hay 14 neutrones

o que hay 8 y...? Es la suma de protones y neutrones.

Lo más famosos, porque son los más abundantes,

es el carbono-14 y el carbono-12.

Muy bien.

Resulta que este carbono-14 en realidad lo utilizamos los vivos,

porque, al final, todos los seres vivos

estamos hechos de la química del carbono.

Entonces, en nuestro organismo, tenemos incorporado,

tanto el 14 como el 12.

Nos da igual porque nuestras células no las distinguen.

No lo notamos.

Pero ¿de dónde sale ese carbono-14 y en qué se transforma?

Te lo voy a contar por aquí. Vale.

Mira. Ay, qué dibujo más bonito.

Primero fijémonos en la parte de arriba.

El que ves es el nitrógeno-14,

porque todo parte de él.

Realmente, en la atmósfera, uno de los gases más abundantes

aproximadamente el 79 % de la atmósfera es nitrógeno.

Los rayos cósmicos que impactan contra el nitrógeno-14

pueden acabar transformándolo en carbono-14.

Ese carbono-14, que lo vemos de color verde,

reacciona con el oxígeno formando C02

y este CO2 lo fijan las plantas, a través de la fotosíntesis,

lo fija el océano también

y, entonces, conviven carbono-14 con carbono-12,

que serían las bolas rojas y las bolas verdes.

¿Conviven en la misma proporción? No.

Realmente carbono-14 hay muy poquito.

Hay un átomo de carbono-14 por cada 10¹² átomos de carbono-12.

10¹² billones.

Un carbono-14 por cada billón de carbono-12.

En este dibujo lo estamos exagerando para que se entienda.

Entonces, esa proporción se mantiene

en todos los seres vivos mientras están vivos.

Por ejemplo, las personas que se alimentan de las plantas,

los animales también.

Todos, plantas y animales acaban teniendo esa proporción

de carbono-14,carbono-12.

Pero ¿qué pasa cuando se mueren?

Cuando se mueren no incorporan más carbono-14.

No incorporan más carbono-14,

y eso lo utilizamos para datar, porque el carbono-14

se va descomponiendo y se va transformando

en nitrógeno-14 otra vez.

Y esto te lo voy a contar aquí, en la mesa.

Vale. El carbono-14 me has dicho que es el que se transforma.

¿Al carbono-12 no le pasa?

No, no le pasa nada. El carbono-14 se transforma.

Entonces si pasa más el tiempo, va a haber más proporción.

¿Eso es lo que usáis?

Eso es lo que usamos. Para eso traje aquí

un ser vivo y un ser que ya no está vivo.

(RÍE) Estas bolas simbolizan esa proporción de átomos,

en versión exagerada porque como ves, la cantidad de colores,

las bolas rojas serían el carbono-12,

las verdes el carbono-14

y las rosas el nitrógeno-14.

Entonces, si el ser está vivo, mantiene esta proporción

de entrada y salida de elementos, pero se mantiene la misma proporción.

Pero ¿qué pasa cuando el ser deja de estar vivo?

El carbono-14 se transforma.

Se va transformando. ¿En qué se va a transformar?

Si esto es carbono-14, se transforma en el elemento

del que partía, que es el nitrógeno-14.

Me falta un dato.

Dime.

El tiempo, el ritmo al que se va degradando el carbono-14.

Eso lo conocemos.

Espera, que lo voy a matar bien matado.

(RÍE)

Una vez tengamos esa proporción,

podemos hacer una medida de cuánto tiempo ha pasado.

Y eso te lo voy a explicar en el wall.

Porque, además, traje una curva que te va a gustar.

Ah, ¿sí? (RÍE)

Aquí lo que vemos es el tiempo de semivida

o periodo de semidesintegración.

¿Qué quiere decir?

Que desde que tenemos el 100 %, es decir, la cantidad

de un ser vivo que tiene carbono-14,

a medida que pasa el tiempo, vamos perdiéndolo.

Cuando esa cantidad de carbono-14 inicial

se reduce a la mitad,

sabemos que han pasado 5730 años exactamente.

Cuando se reduce a la mitad.

Si se reduce otra vez a la mitad, es decir, estamos en un cuarto,

serían dos veces los 5730 años.

Si esa mitad se vuelve a reducir a la mitad, estamos en un octavo,

serían tres veces los 5730 años.

Y así. Es exponencial.

Exactamente.

Esto, niños y niñas, es una de las principales aplicaciones

de esas cosas que dais en la escuela

de los logaritmos y las exponenciales

y que creéis que no sirve. En química sirven

para un montón de cosas las exponenciales.

Oye, he visto que tienes ahí

unos fósiles y cosas así. También para cosas fósiles,

que son ya piedras.

¿También se utiliza el carbono-14? ¿O para pinturas rupestres?

No, porque solo sirve para cosas que han estado vivas.

Una pintura, por ejemplo, no serviría,

pero en una pintura sí que utilizamos un método parecido.

Te explico primero, porque hay una cosa muy chula.

Porque claro, puedes decir:

"Qué difícil será medir tan poca cantidad de isótopos".

Resulta que lo que hacemos los químicos,

utilizamos una técnica que se llama espectroscopia de masas.

Nos permite diferenciar elementos por cuál es su masa atómica.

¿Qué ocurre? Que con los isótopos esas masas son muy parecidas.

Entonces, nos hemos aliado con los físicos

y sus aceleradores de partículas,

y hemos acoplado los aceleradores de partículas

a la espectroscopia de masas

y, entonces, con los aceleradores podemos separar esas partículas.

Y luego la espectroscopia de masas, sí que nos da la medida

de cuánta masa hay de cada uno de esos isótopos.

Entonces, con esa alianza,

¿Qué periodos de tiempo podéis medir?

Porque no vas a poder medir si ese ser vivo ha muerto

hace dos o tres horas, son periodos de tiempo cortos.

Buena pregunta. Porque claro,

lo que te conté antes de que el tiempo que va pasando

llega un punto en el que te quedas sin carbono-14.

Sí. Y el máximo más o menos sería

sobre los 60 000 años. Ajá.

Claro, más allá, ya no puedes medir.

Y el mínimo sería, es que empezamos a tener muchos errores

a partir de 1950. 1950, ¿por algo en particular?

Sí, porque empezamos a tirar bombas nucleares,

entonces, empezamos a llenar la atmósfera de isótopos.

Y, entre ellos, carbono-14.

Con lo cual, la medida se descontrola un poco,

y claro, no podemos dar una medida con un error razonable.

El error al menos es muy alto.

Vale, así que sí hay un rango temporal.

Lo que me preguntaste, para ser vivos está guay este método.

Utilizamos uno muy parecido, pero con otros isótopos,

para cosas que no están vivas, como las pinturas rupestres,

o un fósil que ya se ha transformado en piedra.

En pinturas rupestres es muy chulo porque

cuando tienes una pintura rupestre, sobre el pigmento

se van depositando capas y capas de carbonato de calcio.

Resulta que al carbonato de calcio es soluble un isótopo de uranio.

Y el uranio, con el paso del tiempo, se va transformando en torio.

Ajá. Entonces, conociendo la proporción,

entre el uranio y el torio,

podemos saber de cuándo es esa pintura rupestre.

Ah, muy bien.

Pues me encanta el torio, el uranio, el carbono-12, 14

y la química aplicada a este viaje al pasado.

¿Te das cuenta? La ciencia del futuro nos permitirá escribir mejor

la historia de nuestro pasado.

(SUSPIRA) Me lo voy a tatuar en latín.

Muchas gracias, Deborah.

Nuestro descenso continúa.

Esta vez hasta los 1500 metros de profundidad marina.

En el siglo XVIII, existía un debate

que desconcertaba a la comunidad científica.

¿Por qué los fósiles que normalmente encontraban en el fondo de los mares

podían aparecer de repente en lo alto de una montaña?

Un buen día de 1768, el químico y geólogo James Hutton

llegó a la conclusión de que esos fósiles marinos

se habían elevado al mismo tiempo que las montañas.

Pero ¿cómo era eso posible?

¿Acaso las montañas no llevaban ahí desde siempre?

Eso creían entonces.

Hasta que llegó alguien con una idea totalmente diferente.

Lo vemos en nuestras historias de la ciencia,

una sección de la cátedra de cultura científica

de la Universidad del País Vasco.

Este hombre es Alfred Wegener, físico y explorador alemán.

En 1912, se dio cuenta de algo ciertamente llamativo.

Al mirar un mapamundi,

tuvo la impresión de que África y América del Sur

parecían encajar como dos piezas de un puzle.

Como si alguna vez, en un pasado remoto,

esos dos continentes hubiesen estado unidos,

como si todos lo hubiesen estado.

Esto, sin embargo, iba en contra del Consenso científico.

Según el cual, la Tierra siempre había tenido este aspecto.

Pero Wegener decidió asumir los riesgos

y publicó su extravagante tesis, según la cual,

los continentes se movían.

La llamó teoría de la deriva continental.

Como era previsible, sus coetáneos le tomaron por un chiflado.

Pero con el paso de los años,

cada vez más científicos fueron pensando:

"¿Y si aquel alemán tenía razón?".

Y, entonces, apareció este hombre: Harry Hammond Hess.

Durante la Segunda Guerra Mundial, fue capitán de marina.

Entre sus labores,

estaba la de cartografiar con un sonar el fondo oceánico.

Así fue cómo se topó

con unas inmensas cadenas montañosas submarinas

que atravesaban los océanos como espinas dorsales.

Él dedujo que eran producto del magma incandescente

que brotaba del interior de la tierra

y se solidificaba en la superficie.

También dedujo que aquello debía necesariamente estar empujando

a los continentes.

A esa teoría se la conoció como tectónica de placas

y mediciones posteriores demostraron que era correcta.

Alfred Wegener falleció en 1930,

sin saber que sus intuiciones estaban en lo cierto.

Hace 175 millones de años,

el mundo tenía este aspecto.

Hoy, a ese único continente lo llamamos con el nombre

que Wegener eligió para él: Pangea.

Hoy os traigo un juego de lógica matemática

en el que la supervivencia de cuatro espeleólogos

va a depender de vuestro ingenio.

Bueno, de vuestro ingenio y del de estos dos voluntarios

que tenemos aquí, que os llamáis...

-Gema. -Jorge.

Gema y Jorge.

Gema, Jorge, os presento a estos cuatro pobres científicos

que se encontraban descendiendo las entrañas de la Tierra,

cuando en uno de los túneles, una luz les bloqueó la entrada

y han quedado encerrados.

Por suerte, tienen una salida, esa que veis ahí.

El problema es que el túnel es tan pequeño

que solo pueden cruzarlo, como máximo, de dos en dos.

Como son brillantes científicos, han hecho sus cálculos

y saben que les quedan, exactamente, 14 minutos de oxígeno.

Además, también saben lo que tarda cada uno de ellos

en cruzar el túnel de un punto a otro.

Hay uno que tarde siete minutos, hay otro que tarda cuatro minutos,

otro que lo cruza solamente en dos minutos,

y el último es capaz de cruzar el túnel en un minuto.

Es decir, que, entre todos, sumarían 14 minutos.

¿Están salvados? No.

Porque hay un problema más.

El túnel es tan oscuro, que necesitan una linterna

y solo tienen una.

Así que, irremediablemente, mientras quede alguien en la cueva,

alguno tiene que ir y volver a devolver la linterna.

¿Cómo creéis que deben organizarse para salir en esos 14 minutos

antes de irse al otro barrio?

Los podéis ir moviendo como creáis conveniente.

Cada vez que lo hagáis, yo iré apuntando los tiempos

en mi cabecita.

¿Estamos de acuerdo? Sí.

Bueno, entonces os voy a dar un minuto para pensar

y mover los científicos.

Tenéis un minuto para resolver este enigma.

El tiempo comienza... ya.

Yo creo que deberías... Vamos a salir con dos minutos.

-Con la linterna, ¿no? -Yo pienso la verdad que...

Lo que creo que se debería hacer es

-el de un minuto debería ir primero. -Sí.

Con el de siete. ¿Por qué?

Porque así el que tarda más viene primero.

-Porque tarda un minuto. -Vale.

¡Idlos moviendo que pasa el tiempo! Sacamos un uno.

-El de uno. -Uno con siete.

Vale, estos dos se llevan la linterna

y lleváis siete minutos.

Llevamos siete minutos. Baja el del uno.

Lleváis ocho minutos. Con su linterna, perdón.

-Sí y cogemos el de cuatro. -Vale.

-Cuatro y siete... -Cuatro y siete, once.

-(RÍE) -No, ocho.

Porque he tardado un minuto más en ir para abajo.

Lleváis ocho minutos. Cuatro y siete, once. Súbelo.

Llevamos cuatro minutos.

Cuatro y ocho, doce. Os quedan nueve segundos.

Lleváis doce, trece a la vuelta.

Sube, sube, súbelo.

Vuelven y son 15 minutos.

¡Oh! Pero ¿podría volver el de un segundo?

Son 15 minutos, ha vuelto.

Pero al volver...

Ha vuelto, ha gastado un minuto, y al volver ha gastado otros dos,

con lo cual, eran 15.

Devuélvelos todos al inicio y os cuento algo así

cómo podríamos hacerlo en 14. Vamos a ver.

Mirad.

Lo primero que podemos hacer es llevarnos al que tarda un minuto

y al que tarda dos.

Ponlos todos juntos para allí y llevamos dos minutos.

Muy bien.

Ahora, hacemos que vuelva el de un minuto.

Y ya llevamos tres minutos.

Les da la linterna a estos dos lentitos,

y estos dos se vuelven juntos, el de siete y el de cuatro.

Y ya llevamos diez minutos.

El de dos minutos se vuelve con la linterna.

Llevamos doce.

Entonces, se vuelven el de uno y el de dos

y tenemos 14 minutos.

Les han salvado las matemáticas, aunque por los pelos.

Ya veis que no era nada fácil salir de esta cueva.

Muchas gracias por haber estado con nosotros.

-Gracias. -Gracias.

Estamos a 2500 m bajo tierra.

Y a esta profundidad llegó un equipo de investigadores en el año 1977,

buscando señales de actividad volcánica

en el fondo marino.

Lo que encontraron fue esto:

unos agujeros naturales producidos

cuando el material del manto terrestre asciende

y calienta las aguas marinas a más de 400 grados centígrados.

Son las fuentes hidrotermales.

Y, junto a ellas, aislado de la luz solar,

encontraron un increíble mundo submarino.

Allí se pudieron producir los elementos orgánicos

que dieron origen a la vida.

Así que para conocer los secretos que se esconden

a esta enorme profundidad, le damos la bienvenida

a la volcanóloga del Instituto Geográfico Nacional,

Alicia Felpeto.

(Aplausos)

Alicia, muy buenas noches. Buenas noches.

Y bienvenida a "Órbita Laika".

He dicho "volcanóloga", en vez de "vulcanóloga"

y hay una diferencia, ¿verdad?

Bueno, en el fondo las dos están admitidas por la RAE

como sinónimos, pero a los que trabajamos

en volcanismo activo,

en los volcanes que pueden entrar en erupción

en cualquier momento, nos gusta llamarnos "volcanólogos".

"Vulcanólogo" parece que remite al estudio del pasado.

A los volcanes extintos hace millones de años.

Vamos a hablar de volcanes activos. Ajá.

¿Cómo se pone activo un volcán?

¿Con qué se ponen activos?

¿En cualquier momento pueden ponerse?

Nosotros nos referimos a un volcán activo

cuando hablamos de un volcán que puede entrar en erupción,

tiene el potencial de entrar en erupción.

Normalmente la norma es que son los volcanes

que han hecho alguna erupción en los últimos 10 000 años,

aproximadamente.

Vale. O sea, que, si ha hecho algo,

como una fumarola o una erupción en los últimos 10 000 años,

el volcán es activo.

¿Y se puede, de alguna forma, saber si alguno de los volcanes

que están activos va a entrar en erupción?

¿Avisan de alguna forma?

Los volcanes avisan bastante. Ah, vale.

La cuestión es si estamos preparados y si estamos escuchándolos

para entender lo que están diciendo.

Escuchar, entre comillas.

Escuchar consiste en tener suficientes instrumentos instalados

en la superficie o incluso en satélites,

para poder ver los cambios que anteceden a una erupción.

Cuando el magma sube para hacer una erupción,

que sale a la superficie terrestre, cambia el estado de las cosas

en las que está.

Rompe las rocas para poder subir, provocando terremotos.

Empuja, aumenta mucho la presión, produce deformación en la superficie,

cambia... emite gases,

cambia el magnetismo de la zona circundante.

Si somos capaces de medir todo eso e interpretarlo correctamente,

somos capaces de pronosticar cuándo ocurrirá una erupción.

Hay muchos lugares en el mundo donde hay gente

que vive junto a volcanes.

Está bien que avisen.

¿Avisan lo suficientemente rápido?

¿Por qué hay gente que vive cerca de volcanes activos?

La gente vive alrededor de volcanes activos

porque los volcanes, aunque siempre pensamos en ellos

por erupciones y por desastres,

traen beneficios para la humanidad.

Por ejemplo, convierten los suelos en muchísimo más fértiles,

no en la erupción, pero años después, los suelos se vuelven muy fértiles.

Por eso hay tanta gente viviendo cerca de los volcanes.

Entonces, si tenemos el sistema de vigilancia volcánica,

podemos avisar antes.

Si somos capaces de interpretar las señales.

Lo malo es que hay muchos volcanes en el mundo

que apenas tienen ese tipo de monitoreo.

No tienen prácticamente ninguna instrumentación.

Entonces, en esos puede ser muy difícil

saber con tiempo suficiente que va a entrar en erupción

para que la población pueda... Para poder salvar vidas.

Hay muchos volcanes que tienen efectos de todo tipo.

Hay algunos, digamos, menos dañinos o menos espectaculares,

otros más espectaculares,

junto a los que sea peligroso estar.

No sé si sabemos cada cuánto se produce una gran erupción

que va a provocar un trastoque tremendo de la Tierra.

Y si podemos medir la magnitud de eso.

En esos avisos, ¿nos avisan también de la magnitud?

Eso depende.

Para medir la magnitud de una erupción volcánica,

se usa una escala concreta, que va desde el cero al ocho.

Siendo el ocho, las erupciones que se llaman "colosales".

Esas ocurren, a lo mejor, una vez cada 50 000 años,

o una cosa así, no hemos visto muchas.

Pero erupciones más pequeñas con niveles siete o seis,

ocurren cada 10 000 años

o 5000 años.

Y las más frecuentes, las erupciones de coladas de lava fluidas,

erupciones relativamente pequeñas en volumen ocurren todos los años.

¿En España cómo estamos con respecto a eso?

En España hay varias zonas que son de origen volcánico.

Como pueden ser las Columbretes, la zona de Cabo de Gata en Almería;

la zona de la Garrotxa, por Olot;

la zona de Campo de Calatrava, Ciudad Real.

Pero cuando hablamos de volcanismo en España, todos pensamos...

En las Islas Canarias. En las Islas Canarias.

Porque es la única zona de España que ha tenido erupciones

en tiempo históricos.

Y, de hecho, ha tenido de media en tiempos históricos,

unas tres erupciones por siglo.

¡Tres erupciones por siglo!

Esa es... En este siglo llevamos una, ¿no?

Efectivamente. Que yo recuerde.

La erupción que tuvo lugar en la Isla de El Hierro

entre el año 2011 y 2012.

La erupción del volcán Tagoro,

que es cómo se llama ese nuevo volcán.

Y que tenemos aquí un par de muestras de...

(HABLAN A LA VEZ)

Esta erupción fue submarina.

Entonces, probablemente, no llegamos a ver la lava saliendo,

ni una columna de cenizas.

Aun así, la erupción nos dio productos

que nos permitieron ver ese magma joven

que acababa de salir a la superficie del mar.

Las primeras muestras que tuvimos

fueron estas rocas que aparecen aquí.

Son tremendamente ligeras.

Son muy poco densas. ¿Puedo?

Puedes, puedes.

Y flotaban en la superficie del mar cuando salían.

En realidad, estos productos, que se llamaron restingolitas,

en honor a La Restinga, que era el pueblo más cercano

al centro de misión,

el magma que salió es esta parte negra.

Y la parte blanca fue recogida por el magma mientras subía.

La arrancó, la convirtió y la metió en la superficie.

Y eso solo duró dos o tres días de la erupción.

Alicia, yo creo que nos damos cuenta todos,

es prácticamente imposible no contagiarse del entusiasmo

que tienes al hablar de los volcanes.

¿Qué es lo mejor de ser vulcanóloga?

¿O volcanóloga?

Son varias cosas.

Para mí lo más importante es que

si todas las ciencias son multidisciplinares,

en la vulcanología eso es absolutamente radical.

Es necesario el trabajo de gente de todas las disciplinas

de la geofísica: gente que sepa de sismología,

que sepa de deformación,

de deformación con GPS en tierra y deformación con satélites

por técnicas de radar.

Químicos que estudien los gases que salen,

los que se disuelven en las aguas.

Historiadores que sean capaces de interpretar textos antiguos,

lo que ha ocurrido en una erupción en el pasado.

Es un equipo tan variado que es superinteresante.

Muchísimas gracias, Alicia, por esta entrevista.

Me quedo con esa pasión, esa multidisciplinariedad

y con esa ciencia que hay detrás de los volcanes

que pueblan nuestra tierra, ¡muchísimas gracias!

Gracias a ti.

Nueve años antes de que la humanidad estallara de emoción

por la llegada del hombre a la luna, en 1960 hubo otro hito

que poca gente recuerda.

El científico suizo Jacques Piccard

y el teniente de la marina de EE.UU. Don Walsh

fueron los primeros en llegar al punto más profundo del océano:

la fosa de las Marianas.

Allí se abrió ante sus ojos un mundo nuevo.

Encontraron mucho más que nieve marina,

que son los restos de organismos, polvo y materiales

que caen de la superficie hasta el fondo.

Descendieron más allá de los 3800 m,

la misma profundidad a la que, en pleno Atlántico Norte,

se encuentra el mítico Titanic, cuyos restos, por cierto,

han generado un ecosistema nuevo de especies.

Si seguimos descendiendo, más allá de los 4000 m

entramos en la zona abisal donde, curiosamente,

un sencillo diente de tiburón puede convertirse

en lo que llamamos "nódulo polimetálico".

Más abajo, alcanzando los 6000 m,

habremos llegado a la máxima profundidad

de la mayoría de los océanos.

Pero hay excepciones, lugares aún más profundos

como la fosa de las Marianas.

A lo que encontramos a esa profundidad

lo llamamos "zona hadal".

Ahí están los restos del destructor USS Johnston

de la Armada de Estados Unidos.

El naufragio más profundo jamás encontrado.

Y en la absoluta oscuridad,

más allá de los 6 km bajo la superficie,

todavía podemos encontrar vida.

Criaturas como el pez gusano,

adaptado a la enorme presión de esta zona,

que equivale a soportar el peso de 17 000 elefantes.

Por eso, algunas ventanas del submarino de Piccard y Walsh

se resquebrajaron, pero siguieron su travesía.

Después de cuatro horas y 47 minutos, tocaron fondo.

A 10 915 m de profundidad habían llegado a la zona

donde la placa tectónica de Filipinas

se hunde en la del Pacífico.

Un lugar donde la actividad sísmica es enorme.

Esta actividad tiene una explicación puramente física.

Algo que ha venido a contarnos el gran Javier Santaolalla.

(Aplausos)

Muy buenas, Eduardo. ¡Javi!

Vienes a hablarnos de actividad sísmica.

Usaremos la física para viajar al interior de la Tierra.

Llegaremos lo más lejos que se puede hacia el centro.

Y lo haremos conociendo la física de los movimientos de la Tierra.

El interior que nos afecta en la superficie.

La geofísica. Vamos para allá.

Tengo aquí montado para ti un conjunto de experiencias

que te van a dejar loco, Eduardo.

Pero, por lo pronto, porque son experiencias extremas,

vamos a lo "heavy".

Vamos a ponernos gafas, que para mí tus ojos son oro.

Son dos diamantes. Gracias, Javi, no me vaciles.

¿Qué tienes aquí delante?

Esto de aquí representa una zona de conexión

entre dos placas de la corteza, las placas tectónicas.

La única actividad sísmica que hay no es choques, ¿no?

También hay fricción. Sí.

En este caso, una típica conexión entre dos placas

donde una subyace a la otra

y genera esos temblores de tierra que llamamos terremotos.

Vamos a dar energía a este sistema de conexión de dos placas

para ver qué ocurre, ¿vale?

Esto lo haré simplemente dándole a la manivela,

que como ven lo que hace es presionar este sistema.

Vemos cómo una de las placas monta a la otra, lo cual

genera, como ves, energía.

Pequeños movimientos. Primer movimiento, un pequeño sismo.

¿Y el muelle? Aumentamos la energía.

El muelle sigue acumulando energía y la sigue...

Ya está, de repente, ¡pum!

Hemos visto que la energía ha sido desprendida de forma abrupta.

Se produce ese movimiento tan abrupto

que libera muchísima energía, porque es una escala muy grande.

Toda la que en este caso, este ejemplo.

Toda la que este muelle acumula se desprende aquí.

Mucha energía en poco tiempo, mucha potencia,

es lo que genera este tipo de situaciones.

Esta energía, al tener el material de la Tierra,

que permite transmitir esta energía,

es un medio elástico que permite que se dirija por el interior.

Son ondas que se generan a partir de ahí.

Se transmite la energía en forma de ondas sísmicas.

Ondas sísmicas.

Eventualmente llegan a la superficie de la Tierra

y es lo que provoca los terremotos.

Tenemos aquí un modelo de una ciudad que va a sufrir un terremoto.

Tenemos el epicentro y pequeñas construcciones.

El objetivo de la demostración que tengo aquí ya está vibrando.

Hay un motor que vibrará en función de la amplitud que le ponga.

El objetivo de este modelo es ver cómo el epicentro,

cuanto más nos alejamos, menos son los daños que se producen.

Ya vemos cómo sufre los daños el edificio

y cómo, según aumento la amplitud, llega un momento en que...

La construcción colapsa y sufre más daños

que las que están más alejadas.

La energía se va perdiendo con el cuadrado de distancia...

Lo que suele ocurrir.

Y aquí vemos cómo, en este caso, apenas ha habido daños

y en la zona central se han absorbido de mayor manera

los daños del terremoto.

¿Observando las ondas sísmicas de este tipo de actividad

podemos saber cómo es el interior de la Tierra?

¿Qué aprendemos de aquí?

Vemos que las ondas superficiales provienen del movimiento anterior,

lo cual genera unas ondas internas.

Estas son de dos tipos: ondas "P" y ondas "S".

"P" de primarias, "S" de secundarias. Muy bien.

Las "P", como puedes imaginar, son las más rápidas y llegan antes,

pero tienen menos daños.

Uno detecta las "P", da la señal de alarma,

sabes que van a venir las "S", que son las dañinas y ya previenes.

Y algo muy interesante es que las "P" son más rápidas

y tienen una característica fundamental:

su vibración es en el sentido de la propagación del movimiento.

Son ondas longitudinales.

Coincide la vibración con el sentido en el que se desplazan.

Efectivamente.

Y tengo aquí un pequeño modelo de una onda longitudinal.

Un péndulo de Newton. Un péndulo de Newton, ¿qué ocurre?

Yo excito la primera bola

y esa energía se transmite longitudinalmente.

Con el sentido del movimiento. En sentido del movimiento.

Ahora tenemos un segundo modelo que representa las ondas "S",

que son transversales, es decir, hay una dirección de propagación,

pero la vibración es en sentido perpendicular.

Como se mueven las serpientes.

Voy a mover esta de aquí.

¿Ves? Esta vibración se propaga a esta última.

Por cómo están conectadas, aunque la vibración sea perpendicular

por la conexión que hay entre ellas.

Pero hay una diferencia crucial debido a su propia naturaleza

y es que se propagan diferentes en función del medio en el que están.

Las ondas "P" y "S" en este caso simulan un estado sólido

en el cual la materia está más íntimamente relacionada.

¿Qué ocurre en estas dos?

Que simulamos un estado diferente, el estado líquido.

En el que las moléculas no tienen tanta intensidad de relación.

Y eso lo hemos simulado separándolas. Vale.

Vamos a verlo.

Yo separo esta bola y vemos cómo, a pesar de estar separadas,

por la propia naturaleza la vibración se está propagando.

Se transmite el movimiento.

Y aquí tenemos el último caso, las ondas "S" en líquido.

Aquí las partículas no están tan fuertemente ligadas.

Dale tú a la primera. ¿Transversal?

Sí, de forma transversal.

Vemos que, efectivamente, no interactúa con el resto.

La energía no se está propagando, se mantiene en el entorno

por lo que esa onda deja de tener efecto en su entorno.

Y es fundamental para entender una cosa muy interesante

de cómo funciona la Tierra en su interior.

Ven, Eduardo, que te lo muestro con una gráfica

que lo va a dejar absolutamente claro.

¿Qué tenemos aquí?

Este sería un corte transversal de una sección de la Tierra.

Tenemos un terremoto que ocurre en una parte de la Tierra.

Estas serían las antípodas. Sí.

Vemos las ondas "P", las longitudinales,

las que se propagan por un medio líquido.

Vemos esta información de aquí.

Cómo parten de un lado de la Tierra y llegan al otro sin problema.

¿Qué ocurre con las ondas "S"?

Que también se producen en la corteza de un lugar de la Tierra

y, en este caso, se genera una sombra.

¿Qué pasa en medio que las "P" llegan y las "S" no?

Como ahí, que dejan de transmitirse porque hay un medio líquido.

¡Correcto!

Estamos infiriendo que dentro de la Tierra

una de las capas al menos tiene que ser líquida.

Hoy sabemos que el núcleo interno de la Tierra tiene dos regiones:

una sólida y otra líquida.

Esta zona interior líquida es la que está diferenciando

que las ondas "P" sí lleguen y las "S" generen una zona de sombra.

El estudio de las ondas sísmicas nos permite también

conocer la formación, la composición del núcleo de la Tierra.

Es maravilloso.

Muchísimas gracias, Javi, una vez más por esta información.

Quédate conmigo para el final.

Hemos descubierto en este programa que bajo nuestros pies

hay infinitos tipos de vida.

Desde la lombriz que se esconde a pocos centímetros

de la superficie,

hasta los extraños seres que se ocultan en la oscuridad

de las profundidades abisales.

La Tierra es vida,

y el alucinante descenso que hemos vivido hoy

nos ha ayudado a entender por qué el interior del planeta

es un hervidero de reacciones químicas y físicas

en continuo movimiento.

Un vaivén a veces catastrófico al que le debemos

la existencia de nuestro hogar.

Y eso que, como dice el escritor y divulgador Bill Bryson:

"Si el mundo fuera una manzana, ni siquiera hemos llegado todavía

a atravesar la piel".

Aquí damos por finalizados más de 600 minutos

de divulgación científica emitidos en la televisión pública.

Esta ha sido una temporada llena de emociones.

Una temporada que se ha visto golpeada,

como el resto del mundo, por una crisis inédita para todos.

Una crisis que, en mayor o menor medida,

nos ha cambiado, ahora somos un poco más conscientes

de lo delicado que es nuestro paso por el mundo.

Somos más conscientes de nuestra fragilidad y, sobre todo,

nos ha concienciado de la importancia

del conocimiento científico.

No podemos más que dedicar estos 660 minutos de divulgación

a los millones de investigadores que lo dan todo

por seguir entendiendo el mundo que nos rodea.

La ciencia seguirá descubriendo y, no tengáis ninguna duda,

nos seguirá hablando.

De nosotros depende seguir escuchando.

Queridos curiosos, queridas curiosas,

esta ha sido la sexta temporada de "Órbita Laika".

Nos vemos muy pronto.

(Aplausos, música)

Órbita Laika - T6 - Programa 12: Un mundo bajo nuestros pies

21 dic 2020

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