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Cañas y barro - Capítulo 4 - ver ahora
Transcripción completa

(Música de cabecera)

(CAÑAMEL) ¡Va!

¡Vaya!

Creí que no ibas a volver.

No sé por qué.

Como ayer te despediste a la francesa...

Era por no oír decir a la Samaruca de mí

lo que debió decir de su madre.

Que diga lo que quiera.

Y vete pensando en una mujer que te ayude, porque ni esa

ni su tía pisan más esta taberna.

Eso ya está pensado.

Cambiamos tía por tía.

Se va la de esa zorra

y, dentro de cinco minutos,

está aquí la mía.

Eres un sol.

Quite las manos.

Si es que no tienes cintura.

Quite las manos.

Es que me pones fuera de mí, Neleta.

Y usted a mí en la picota.

(Graznidos de gaviota)

Bienvenidos.

Caramba, Neleta, supongo que la Samaruca...

La Samaruca ya no trabaja aquí.

Ahora, estoy yo, si no les parece mal, claro.

A nosotros, de perlas.

¿Verdad? -Desde luego.

Dos cazallas.

Y siete.

Creo que salimos ganando, ¿eh, Cañamel?

Por lo menos vosotros.

Cazalla y de la sierra.

Así.

Hasta el borde.

Porque los parroquianos lo merecen.

Y además, porque al señor Paco,

desde hoy,

le interesa mucho más el cliente

que la ganancia.

¿Habéis visto?

Es un cielo.

"El heroísmo del general Martínez Campos,

que con solo 300 soldados españoles logró contener el ataque

de 7000 insurrectos mandados por Antonio Maceo,

ha grabado a un tiempo

tanto el lugar donde se desarrolló la gloriosa hazaña,

Peralejo, cuanto su inolvidable fecha,

12 de julio de 1895".

"Y no solo en mármoles y bronce,

sino en el corazón de todos los españoles".

¿Sabe usted dónde queda ese pueblo?

No.

Gracias, sargento.

Adiós, Tono.

Tres de "all i pebre" y dos blanco y negro, tía Patro.

(Conversaciones entrecruzadas)

¿Es que se celebra algo?

¿Lo dices por la gente? No.

Es Neleta.

En tres meses que lleva en la casa,

me ha doblado la venta.

Tiene gracia el diablo de la chica.

¿Ay!

Como lo haga otra vez,

me voy de esta casa y no vuelvo más.

Pero si es una broma, Neleta.

Pero el respeto es el respeto.

¿Le sirvo algo, tío Tono?

No, gracias.

Es una niña.

¿Verdad, Tono?

Sí, Cañamel.

Oye...,

¿tú sabes dónde está Peralejo? ¿Peralejo? Sí, hombre.

Yo anduve por allí.

¿Jugamos una partida? -Si quieres perder...

Neleta. Voy.

Peralejo es un pueblucho...

Tráenos una baraja, pero de las nuevas,

de esas que guardo en el estudio. Ajá.

Vale mucho.

Vale mucho.

Iré yo a buscarla,

porque a lo mejor no la encuentra.

Loco le tiene.

¿Neleta?

¿Ahora te enteras, Tono?

Pues lo sabe todo el pueblo. (LEJOS) ¡Ay!

(CAÑAMEL RÍE)

(SUSPIRA)

(RÍE)

Es como un gato esta criatura. Igual que un gato.

Dulce, pero con uñas.

Y me divierte jugar con ella. Juegos inocentes, claro.

Diablo de niña. Oye...,

eso que ibas a decirme de Peralejo.

Ah, sí, Peralejo, sí.

Es un pueblo de Oriente muy pequeño.

El pueblo sí,

pero la batalla no.

Siete mil contra trescientos.

Habrán caído muchos de los nuestros.

Casi todos, supongo.

Perdón.

No quería decir eso.

Su hijo anda por esa zona, ¿verdad?

Sí.

Anda por esa zona.

O andaba.

Neleta, ¿me has subido el vaso de leche?

Todavía no. Pues súbelo.

¡Ay! (RÍE)

Te he dicho mil veces que no me hagas esto.

Si es que no puedo evitarlo.

Estabas tan... Como estuviera.

Te aguantas.

Neleta, no te vayas a casa esta noche.

Quédate aquí, conmigo.

A tu tía le decimos que te necesito para...

Tú estás loco.

(Ladridos)

Mira.

(Ladridos)

(Ladridos)

Ahí las tienes.

Esperando que se cierren las puertas de la taberna

y que yo no salga para ir a despellejarme por todo el pueblo.

Y yo no consiento que nadie pisotee mi honra

solo porque tú te hayas vuelto loco.

¡Paco!

Te juro por mi difunta madre

que me haces esto otra vez

y no vuelvo a la taberna.

Neleta...,

ven, por favor.

Es que me dominas.

Me tienes loco.

Si es que no puedo más, Neleta.

¿Qué quieres que haga, si no puedo más?

¿Ves este dedo?

Ajá.

Pues fíjate qué sencillo.

Por este dedo puedes llegar adonde quieras.

Pero después que ponga en él

un anillo como este.

Te juro que te lo pondré...

en el momento en que se cumpla el plazo legal.

Paco...

¿De dónde viene, padre?

Cañamel me mandó llamar para que le llevara a Valencia.

Y le llevé.

Pero no solo a él.

A él, al alcalde, al sargento, al maestro.

¿Y sabéis a quién más?

A Neleta y a la tía Patro.

¿Y os suponéis dónde fuimos?

A la Iglesia de los Santos Juanes.

Y, ahora, viene lo gordo.

Se casaron.

El alcalde y la tía Patro fueron los padrinos,

los demás, los testigos y yo con ellos.

Y luego, a despedirlos a la estación.

Que se fueron a Madrid. Se casaron.

Sí, hija.

Se casaron.

Y para el que no lo sepa...,

han puesto un letrero en la taberna que lo dice bien claro.

(SAMARUCA) ¡Apártate!

Es imposible.

¡Maldita sea!

¡Esa zorra, tía...!

Esa zorra se ha llevado a Paco.

¡Mirad!

Cerrado por boda de los propietarios. ¡Mirad!

¡Eulogia, aquí lo dice!

¡Se ha llevado a Cañamel ese tizón de los infiernos!

Tía Fitora...,

Cañamel y Neleta se han casado. ¿Me oyes?

¡Que vaya preparando la frente ese calzonazos para lo que le espera!

¡Aquí está escrito!

¡El cerdo de Cañamel se ha dejado engañar

por esa zorra asquerosa!

Sí, tía Rufina.

¡La Neleta se ha casado con el barrigón de mi cuñado!

Se casaron, tía Engracia.

Esa perra caliente, al final, se comió el hueso.

¡Saltos tiene que estar dando la difunta en su tumba!

Aunque debe ser grande poder comprar tierras y ser el dueño,

no hay nada tan grande como hacérselo uno mismo.

Aunque se deje la vida en el empeño.

(HOMBRE, LEJOS) ¡Eh!

¡Eh!

¡Tono! Parece el tío Nelo.

Le llama, padre.

Será que hay alguna noticia de Tonet.

¿Qué pasa, tío Nelo?

La guerra ha terminado.

Dímelo.

Dímelo otra vez.

¿Me oyes, Tono? Ha terminado la guerra.

La guerra terminó.

La guerra terminó.

(LLORA)

Padre...

(LLORA) Terminó, Borda.

(LLORA)

¡Padre!

(HABLA ENTRE DIENTES)

(Risas)

(CONTINÚA HABLANDO ENTRE DIENTES)

Si me invitas a una copa, me siento.

(Risas)

Una copa para el tío Paloma, Neleta.

(Continúan las risas)

¿Cómo fue la pesca? "Cha".

Regular.

(HABLA ENTRE DIENTES)

¿Habéis visto cómo se ha puesto?

(ALGUNAS RÍEN)

Va a reventar de gordo.

¿Qué le pasa a la Samaruca?

Que está como las auras en Cuba,

revoloteando sobre la presa y con ganas de sacarle las tripas.

Lo mejor de la casa, tío Paloma.

Y tú, lo mejor del pueblo, Neleta.

Te veo mal, Cañamel.

Porque lo estoy.

Esta fatiga me...

No puedo con las piernas.

Me duelen los riñones.

Me dan mareos.

Yo creo que ese rabo de Satanás me ha echado mal de ojo.

Pues yo creo en el viejo refrán:

"Barca vieja no aguanta vela nueva".

Y tú ya me entiendes. Que no, tío Paloma, que no es eso.

Todo el mundo se empeña en ello, pero no, hombre.

Mira.

Un día me coge con los riñones puestos...

y agarro la escopeta y dejo a ese esperpento como un colador,

aunque haya veda de pendones.

¿Has visto cómo está?

Cada día peor.

Y qué bolsas.

Y qué panza.

Está como la Trini.

Que le falta una semana para parir.

A la tumba le lleva esa sanguijuela.

¿Tienes frío?

No, frío no. Pero...

me dan como repeluznos.

Métete dentro.

Lo que voy a hacer es subir al gabinete.

Desde allí sigo viendo la calle,

pero sin esta humedad.

¿Cómo está Tono?

Como loco con la vuelta del hijo.

En estos días, no ha ido a las tierras

esperando verle entrar por la puerta de un momento a otro.

Pero, hoy, se fue con la Borda a seguir la faena

porque el sargento le dijo que el barco de los repatriados

llega el sábado. Llegó esta mañana.

Pero si el sargento le dijo que...

La habrá dicho lo que le haya dado la gana,

pero el periódico cuenta la llegada con pelos y señales.

Llegó, tío Paloma.

"Por fin llegó a Valencia el barco de los repatriados".

"Hemos visto descender los batallones sin armas,

con el aspecto triste de los rebaños,

enfermos, espectros del hambre,

fantasmas de la fiebre...". No sigas.

¿Qué periódico es ese?

"El Pueblo de Valencia", lo dirige Blasco Ibáñez,

republicano, pero que dice verdades como puños.

Sí.

Vienen hambrientos, enfermos.

Así vendrá Tonet.

¿Qué hora es?

Las 19:00.

Falta una hora para que llegue la barca correo.

Pero a lo mejor se adelanta.

Gracias, Cañamel.

Adiós, Tono.

(LORO PARLOTEA)

(LORO PARLOTEA)

¿Cómo se llama tu amita bonita, lorito real?

(LORO) Neleta.

Neleta.

(Graznidos de gaviota)

Anda, vámonos.

Neleta. (LEJOS) ¿Sí?

Deja eso y sube.

¿Qué?

Nada.

Vámonos.

(Risas)

Ven aquí, Neleta. (RÍE) ¡Ay!

¡Neleta! Quita.

¡Ay, ay, ay, ay! Quita, quita. Dame un beso, mujer.

No quiero.

(RÍE) No te me escapas.

¡Pesado!

Déjame.

Ahora te cogí. (RÍE) No, no.

Ven aquí. ¡Suelta, bruto!

(RÍE) Bruto.

Ay, no seas loco, marido.

Ya sabes lo que te dijo el médico.

Si es que cada vez me gustas más.

Pero sin gula.

Con moderación.

Bah, eso son monsergas. No me hagas enfadar, ¿eh?

Vete a tomar el desayuno.

Va.

Tampoco ha venido Tonet en la barca de las 21:00.

(Graznidos)

¡Padre!

Tonet.

Hijo.

Qué alegría, padre.

Borda.

Tonet. (RÍE)

(RÍE)

Tonet.

No, abuelo, no.

Lo de Santiago de Cuba no fue un heroísmo, fue una vergüenza.

Pues al almirante Cervera

le devolvieron el sable los americanos con todos los honores.

Ya, pero no le devolvieron la isla que se perdió allí, precisamente.

Bueno, yo me voy a ver a mi chiquita linda,

como dirían por allá.

Tonet, será mejor que sepas que Neleta...

Ya, ya sé que se casó con Cañamel.

La culpa es mía, por dejar la plaza libre.

Ahora, sé más de guerra que antes.

¡Eh, amigos!

Mirad quién ha llegado.

Ha llegado el héroe.

¡Hola! -Hombre, Tonet.

Qué alegría. (RÍE)

Bienvenido a la patria, Tonet.

¡Oh! (RÍE)

¿Puedo saludar a la señora de la casa, señor Cañamel?

Los héroes no necesitan pedir permiso para nada.

-¿Cómo estás, Tonet? Hola, Rafael.

Neleta.

No me pierdas, Tonet.

¿Qué?

¿Puedo tomar una copita?

Sí, hombre, sí.

Hoy, invita la casa.

Para celebrar que se encuentran los viejos amigos

después de tantos años.

Más que amigos, Cañamel.

¿Mucho más, Tonet?

Como hermanos desde que nacimos.

Tonet.

¿Es tuyo?

Sí. Lo traje de Cuba.

Supongo que vas a casa de Cañamel.

A pasar un poco el rato.

Yo diría que a llenarle la taberna.

Sigue, Borda.

Llevas tiempo sin hacer nada, Tonet.

Ya has descansado bastante y tienes que trabajar.

En lo que quieras.

O con el abuelo pescando o conmigo y la Borda

en las tierras que empezamos juntos

y que van muy bien.

Da gusto ver la cantidad que hemos cubierto.

¿Es grande?

Muy grande.

Serás rico, Tonet, cuando lo terminemos.

¿Cuánto valdrá cada anegada ya hecha tierra?

Pues miles de duros.

Está bien, padre. Mañana empiezo.

Mira las tierras, hijo.

Y, ahora, entre nosotros y de verdad, Tonet,

¿esperabas que hubiéramos hecho tanto?

No, padre.

¿Cuánto calcula que han cubierto?

Más de ocho anegadas.

Ocho anegadas. Cinco años.

Tenemos 20, ¿verdad?

Sí.

Pero estas las hemos cubierto entre los dos solos.

Contigo tardaremos menos.

Vamos, Borda, a echar tierra.

Venga.

¿Y Tonet?

En su cuarto.

Tonet.

Tonet.

Padre.

Vamos, hijo.

No puedo, padre.

Me duele mucho la pierna.

Está bien. Descansa.

Luego hablaremos.

(Música alegre)

No tenéis más que ir a la taberna para verlo.

Se comen con los ojos.

Mientras el bragazos de mi cuñado

se derrite escuchando al ninot de Tonet.

Sí. -¿Qué dices?

Lo que oyes.

Ha debido oírnos. -A mí me da igual.

¿Puedo darle un beso por lo bien que ha tocado?

Pues claro, mujer. Si sois como hermanos.

Muy bien, Tonet.

Muy bien.

Tonet...,

ven, quiero hablar contigo.

Hombre, Tono, no te lo lleves.

Es solo un momento.

¿Pasa algo, padre?

No, nada.

Solo unas palabras.

Me ha dicho el abuelo que no quieres salir a pescar con él.

Yo no nací para pescador, padre.

Ni para labrador.

Porque tampoco quieres trabajar conmigo en las tierras.

Me duele la pierna. Usted lo sabe. No quieres trabajar.

Has vuelto a ser el mismo vago de siempre.

Nacido para pasarte la vida en la taberna.

Lástima que ya eres un hombre...

y no puedo darte una bofetada como lo hacía antes.

Está bien. Haz lo que quieras.

Seguiré trabajando con la Borda.

Y, al final...,

siempre te quedará nuestro sudor.

Pero te pido una cosa, Tonet.

No nos deshonres. ¿A qué viene eso, padre?

A lo que todo el mundo comenta.

A que pones en vergüenza a Cañamel con Neleta.

Y Neleta era tu novia, pero, ahora, es un mujer casada.

Todavía no ha ocurrido nada entre nosotros.

Tú lo has dicho.

Todavía.

Pero pasará.

Y entonces, habrás cometido dos infamias a un tiempo.

Habrás pecado con una mujer casada y puesto en vergüenza a un amigo.

Y no, Tonet,

los Paloma hemos sido siempre honrados.

Tan honrados que cuando muramos,

podremos subir perchando hasta el mismísimo Dios.

Y con solo enseñarle las manos llenas de callos...,

nos dejará pasar.

No nos deshonres, Tonet.

Eso es todo.

¿Qué pasó con tu padre?

Nada. Sigamos la fiesta, señores.

Mi padre está empeñado en llevarme a trabajar.

Pero yo le he dicho que no he nacido ni para pescar anguilas

ni para machacar terrones.

Que yo más que paloma, soy gavilán.

Y quiero ser rico.

Pues aquí, como no te toque la Sequiota...

Eso no es para mí.

¿Por qué no, Tonet?

Todo es posible.

(RÍE) Por una razón, Cañamel.

Yo creo en los refranes.

Y afortunado en el juego,

desgraciado en amores.

Y yo no soy desgraciado en amores.

(Campanadas)

(Campanadas)

(Campanadas)

(Campanadas)

(Campanadas)

(Campanadas)

(Campanadas)

Venga, daos prisa, porreta, que vamos a llegar tarde.

Para el sorteo, sobra tiempo, abuelo.

Pero falta para la misa. Misas hay todos los días del año.

Y sorteo, solo uno.

Pero es costumbre que a la de hoy no falte ningún pescador.

¿Lo ves? Están dando la segunda.

Por tu culpa, tendremos que quedarnos de pie.

O no ir. Dios no va a pasar lista.

¡Ay! Anda, vamos, Borda.

Recuerda lo que te he dicho.

Porque es la primera vez que vas a sorteo.

Sí, abuelo.

El jurado nos dará una bellota con un agujero

y una tira de papel con nuestro nombre.

Hay que mirarla bien, por si se han equivocado.

Sí, abuelo.

Como tu padre anda bien de la vista, que mire la suya.

Pero como yo tengo los ojos cansados

y ya no puedo leer,

la mía, ya sabes, me la miras tú.

¡Que te he dicho que me la miras tú, recordones!

Que sí, abuelo, que sí.

(Campanadas)

(Campanadas)

(Campanadas)

(Campanadas)

(Campanadas)

(Campanadas)

Vamos. Vamos, que están dando la tercera.

(Campanadas)

(Campanadas)

(Campanadas)

Yo iré luego, padre.

Tengo que hablar con Cañamel.

Está bien. Haz lo que quieras.

En el fondo, es bueno, padre.

Nació torcido, Borda.

Anda, pasa.

Un poquito para allá, por favor.

Abuelo.

De los 365 días que tiene el año,

siempre que no sea bisiesto,

esta iglesia está vacía 364.

Pero todos los años hay un día,

precisamente el de hoy,

en el que la iglesia se me llena

y no falta uno solo de mis fieles.

Aunque no sé por qué os llamo así.

Yo os daría las gracias

si creyera que venís a compartir conmigo

el incruento sacrificio de la misa.

Pero no os las doy

porque sé que venís únicamente

a pedirle a Dios

que os toque la Sequiota en el sorteo.

Hace años,

Jesucristo echó del templo a latigazos a los mercaderes.

Agradeced a Dios

el que su hijo ya no esté en la Tierra.

Porque si estuviera por aquí,

habría hoy muchas espaldas zurriagadas en El Palmar.

Y agradecédselo también

a vuestra tacañería.

Porque las perras que dejáis en los cepillos

son tan pocas que no me alcanzan para poder comprar látigos.

Despierta, zoquete.

"In nomine pater,

et Fili, et Spiritu Santi". -Amén.

"Introibo ad altare Dei".

"Ad Deum qui laetificat juventutem meam".

(Conversaciones cruzadas)

Bienvenido, señor. -Bien hallado, señor alcalde.

Señor cura.

Cabo.

Abra paso. -A la orden.

Fuera de ahí. -Permítame.

Vamos, por favor.

Señores.

Abran paso, por favor.

Despejen la calle. -Abran paso.

Apartad.

Paso, por favor.

Listo, señor alcalde.

Cuando quiera.

Atrás, atrás.

Señor Cañamel.

Buenos días.

(Cohete)

(Cohete)

Ya lo ves.

La autoridad saludando al pecado.

Y el clero poniéndole el amén, Jesús.

Vámonos a casa,

que el diluvio no tardará nada en empezar.

Pues yo no me voy, aunque me ahogue.

Como no soy hijo de El Palmar, no puedo acompañarte.

Pero aquí nos quedamos, esperando noticias.

Suerte, Tonet.

Si ganas la Sequiota, te doy un beso.

(Cohete)

Gracias.

(Cohete)

Si alguno no ve claramente el adulterio,

es que necesita lentes de aumento.

Que Santa Lucía les conserve la vista.

Sí, desde luego.

Antonio Rojet Estellés.

Antonio Sirvent Bonora.

Antonio Sirvent Casademund.

Antonio Sirvent Hueso.

Juan Segrelles Ramiro.

Luis Mir Ballet.

Cañamel.

¿Qué? ¿Se sabe ya algo?

No. Todavía tienen que rezar "La Salve".

¿Y no me puedo tomar una copa a cuenta?

No.

Prefiero saber a quién tengo que apuntársela.

Escucha. Ya te falta poco.

(ALGUNOS) Y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.

Santa María, madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Amén.

Que venga el niño.

Saca una bola.

Número uno.

Antonio Sirvent Hueso.

Antonio Sirvent Hueso.

Ave María Purísima.

¿Puedo pedir ya?

Sí.

¡La Sequiota!

¡La Sequiota es mía!

¡Yupi! (RÍE)

¡Es mía, mía!

(RÍE) ¡Es mía!

¡Seré rico! ¡Seré rico!

(RÍE)

Dios se fue de viaje. ¡La Sequiota!

Si estuviera en el cielo, no permitiría estas cosas.

No. (RÍE)

¡Tía! (RÍE)

(RÍE) ¡Seré rico!

¡La Sequiota es mía!

¡Mía!

¡Mía! (RÍE)

(Risas)

Neleta, Neleta.

Le tocó el uno. La Sequiota.

(RÍE)

Tonet.

Neleta.

A mis brazos, amigo.

¡Cañamel! (RÍE)

¡La Sequiota! ¡Soy rico! (RÍE)

(RÍE)

¡Sangonera! (AMBOS RÍEN)

El señor se acordó de los pobres en las Bodas de Caná.

Una copa, ¿no? Y una barrica.

Hay que sacar bebidas para todos. Yo pago.

Y dile a los hombres que vengan a beber lo que quieran,

que Tonet les invita. Bien.

Que invito a todo el mundo. Tú mandas.

Ayudaremos al chico, que no sabe nada de pesca.

Y nos entrará un río de oro en la barraca.

Le ayudará a usted, padre. Yo sigo con mis tierras.

Y no olvide que ese río de oro necesita antes un río de plata.

Hay que comprar redes, pagar jornales...

Eh, familia.

Enhorabuena. Gracias.

Enhorabuena. Gracias.

Allá tú.

¿Está contento, padre?

No lo sé, Borda.

Lo que menos conviene a Tonet ahora

es la fortuna.

Vamos.

Las cosas en caliente, Tonet.

¿Tienes dinero para explotar la Sequiota?

Ni un céntimo.

Pues aquí está tu amigo Cañamel, dispuesto a ayudarte.

Nos asociamos, Tonet.

Yo creo que habría que pensarlo un poco, porque...

Conforme.

Un momento.

Yo pongo el dinero que haga falta.

Tú y el abuelo...

trabajáis en la Sequiota.

Y lo que produzca el negocio, a medias.

¿Conforme?

Conforme.

Esto vamos a celebrarlo por todo lo alto, Tonet.

Tío Paloma, en acá.

He estado hablando con el chico y hemos llegado a un acuerdo.

Muérete, Samaruca.

Tonet y Cañamel se han asociado en lo de la Sequiota.

Por algo dicen que el oro de la abundancia salió de un cuerno.

Ya están a medias en todo, hasta en la honra.

Escúchame, querida hermana,

óyeme, difunta,

araña la tierra y sal de la tumba.

Ven a esta sodoma, aunque sea en la barca de Satanás,

para echar a esta zorra de la taberna.

¡Eh!

Aquí las damas, que invita Tonet.

Vamos, acercaos las rosas de El Palmar.

Cup, sidra, vino, tengo de todo.

(Frases entrecruzadas)

Por la Sequiota.

Por todos.

No conocía yo esto, Cañamel. Es un palacio.

Menos, menos.

Bueno, y te queda toda la casa por ver.

El abuelo ya la conoce.

¿Por qué no se la enseñas, Neleta?

Sí, Paco.

El gabinete.

La alcoba.

Me prometiste algo si conseguía la Sequiota.

Calla, Tonet.

Me lo prometiste.

No me lo pidas, Tonet.

Me lo prometiste

y lo quiero.

Yo también, Tonet.

Te juro que yo también lo deseo.

Pero no debo hacerlo.

Por favor, Tonet.

No levantes tanto polvo.

Es que lo tiene el piso.

Pues riega un poco, que ya sabes cómo tengo los pulmones.

Los pulmones y todo. (TOSE)

Hombre, temprano vienes.

Que nos preocupa la Sequiota, Cañamel.

El abuelo viene dentro de un rato. Ajá.

¿Qué hace usted, trabajando?

Malamente.

Porque estoy como si fuera a desmayarme.

Pero cuando hay que trabajar, se trabaja.

O no.

Porque para eso estoy yo aquí.

¿Qué hacía? ¿Sumaba las cuentas? Sí. Eso hacía.

Déjeme. Yo las sumo.

¿Y Neleta?

Arriba anda, trajinando.

Neleta es toda una mujer de su casa.

¿No la oyes?

Así me gusta veros.

Trabajando.

Trabajando este.

Que como me vio pachucho, se ofreció a echarme una mano.

Mejor. Así aprovechamos para hablar de negocios.

¿Tiene que ser ahora? Sí.

En este momento, estoy peor que nunca.

Ya conozco tu enfermedad. Dinero.

Ya.

Me vais a enterrar.

Me vais a enterrar.

Anoche soñé contigo.

Y yo.

Estabas a mi lado.

Tan cerca...

Como aquella noche, cuando dormimos juntos.

¿Te acuerdas?

Yo te sentí más cerca.

Más cerca, imposible.

Entonces...,

soñamos lo mismo.

¡Tonet! ¡Ah!

Ha podido ser él quien os viera.

Llorar no te lava.

Tres Absenta, Neleta.

Y tú, ven con nosotros. Mañana hay que trabajar.

Te lo dije, Tonet.

Te dije que me perderías.

El abuelo no hablará. Lo sabe.

Llévalas tú.

Yo así no puedo.

La Sequiota es una mina, Cañamel.

Hace cuatro años, el tío Malferí sacó 600 arrobas.

Calcula.

Seiscientas arrobas a dos duros...

¿Y Neleta? ¿Qué hace? En la cocina.

¡Neleta!

Siéntate, Tonet.

Ya está decidido.

Cañamel y yo vamos... Primero una copa.

¿Querías algo, Paco?

Prepárame los vahos, por favor. Volando, marido.

Es un ángel.

A lo que iba diciendo.

Mañana, de madrugada, salimos Cañamel y yo para Valencia

a comprar el hilo para las redes. El mejor, Tonet.

El que hacen en la playa del Cabañal para los pescadores de mar.

Lo de salir de madrugada es lo que me fastidia.

Porque con esta salud que tengo y...

y esta humedad del lago, yo creo que salir un poco más tarde...

No, Cañamel.

Hay que apretar mucho de aquí a Catarroja.

Luego, seguir por tierra hasta Valencia.

Después de Valencia, al Cabañal.

Y luego, volver con el hilo.

Salimos a las 06:00.

Y tú, por la tarde, nos esperas con la barca para recoger el hilo.

Muy bonito.

Y yo sola en la taberna todo el día.

Todo el día, no.

Hasta que salga a buscarnos, tienes a Tonet.

Eso sí es verdad.

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Cañas y barro - Capítulo 4

09 abr 2020

Han pasado barios años y en la barraca de los Palomo no hay noticias de Tonet. Tono continua su lucha por cegar con arena su finca. La madre de Neleta muere y Tono la acoge en su casa. Llegan cartas de Tonet, que ya es cabo y parece feliz de su aventura.

Histórico de emisiones:
12/03/2009

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