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Tercer día de alto el fuego en Yemen, y a pesar de los enfrentamientos aislados entre el Gobierno y los rebeldes hutíes, en general se está respetando el cese de hostilidades. La guerra comenzó hace ahora un año. Este conflicto ha supuesto tal grado de devastación que la mitad de sus habitantes está en riesgo de hambruna y que, el que ya era el país más pobre del mundo árabe, haya retrocedido décadas en su desarrollo. Hablamos con Ignacio Gutiérrez de Terán, profesor del departamento de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid.

  • Once soldados yemeníes y cuatro emiratíes han muerto en cuatro ataques suicidas
  • Tenían como objetivo la sede del Ejecutivo y la coalición que lidera Arabia Saudí  
  • En la capital, controlada por los rebeldes hutíes, otro ataque ha matado a siete personas
  • La rama del autodenominado Estado Islámico en Yemen ha reivindicado los atentados

Yemen es uno de los tantos conflictos olvidados y Unicef ha llamado este viernes la atención sobre lo que está ocurriendo allí. Todo se remonta a una grave crisis política que se agudizó, hace poco más de un año, con el levantamiento de los rebeldes hutíes que conquistaron la capital, Saná, en medio de protestas masivas en la calle por el encarecimiento de la gasolina. El pasado enero forzaron la renuncia del presidente Hadi, que se exilió en Arabia Saudí. Un par de meses más tarde, las autoridades saudíes formaron una coalición de países árabes para restaurar el mandato de Hadi y se inició una campaña de bombardeos que continúa actualmente. Dice Unicef que en estos seis meses, la ofensiva saudí y el fuego cruzado en las calles han causado la muerte de al menos 500 niños y han herido a otros 700 (02/10/15).