Enlaces accesibilidad
arriba Ir arriba

Antes de que empezara el pleno en el Parlamento Europeo, eurodiputados de los grupos de centro izquierda se han manifestado posando con camisetas, pancartas contra la corrupcion y banderas LGTBI. Llevaban días pensando de qué manera responder al primer ministro húngaro, Víktor Orbán, en el hemiciclo. Entre las prioridades del dirigente está la lucha contra la inmigración ilegal, a la que critica por haber impulsado el antisemitismo, la homofobia, y la violencia contra la mujer. Una declaración que ha provocado abucheos en la oposición y aplausos desde su bancada. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen ha respondido con dureza, y ha reprochado a Orban su cercanía a Putin, y que Hungría esté facilitando visados a ciudadanos rusos sin control. Por el momento, Hungría es un país sancionado por Bruselas por vulnerar el Estado de derecho, y condenado por la justicia europea por incumplir las leyes de asilo.

Muchos dirigentes europeos se preguntan cómo pararle los pies a Viktor Orbán ante el desafío del primer ministro húngaro, que está aprovechando la presidencia semestral de la Unión Europea para presentarse como mediador en la guerra de Ucrania, con polémicas visitas a Vladímir Putin, Xi Jinping y Donald Trump.

Foto: Orbán con Trump (ZOLTAN FISCHER/X ACCOUNT OF HUNGARY'S PRIME MINISTER VIKTOR ORBAN/AFP)

La presidencia húngara en el Consejo de la Unión Europea se ha convertido en todo un problema para el resto de países miembros de la UE. Su última polémica la ha protagonizado el primer ministro magiar, Viktor Orbán, a su encuentro con el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su residencia de Mar-a-lago. "La misión de paz continúa", señala Orbán, unas palabras que dan forma a su gira para hallar una resolución al conflicto entre Rusia y Ucrania, y que le ha llevado a visitar al presidente ruso, Vladímir Putin, así como a su homólogo chino, Xi Jinping.