Barack Obama ha aprovechado el acto de entrega de la medalla de honor a dos soldados caídos en la Guerra de Corea, para volver a hablar de la muerte de Bin Laden. Ha felicitado a los que han participado en el operativo que ha permitido acabar con él, y ha apelado al espíritu patriota de todos los norteamericanos en "un mundo más seguro.
"Este es un buen día para América, nuestro país ha mantenido su compromiso en que la justicia se haga y que el mundo sea un lugar más seguro, y ahora es un sitio mejor debido a la muerte de Osama Bin Laden", ha apuntado.
Desde muchos puntos se advierte de que la muerte de Bin Laden no tiene por qué suponer el final de Al-Qaeda. La red terrorista se enfrenta ahora a la ausencia de su ideólogo y líder y además a un contexto en el que no tiene ningún papel: el de las revoluciones prodemocráticas en el mundo árabe.
Desde este lunes por la mañana, Estados Unidos está en alerta roja ante el temor de que se produzcan represalias tras la muerte de Bin Laden. Las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia han redoblado su vigilancia en los aeropuertos, estaciones y metro. El director de la CIA, Leon Panetta, ha advertido de que "casi con seguridad" Al Qaeda intentará atentar contra el país y en especial contra Nueva York, por todo lo que significa la ciudad tanto para la red terrorista como para EEUU. De hecho, desde el 11-S ha habido 3 intentos de atentado, el último hace un año en Times Square.