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Rusia celebra este viernes la victoria del Ejército Rojo en la batalla de Stalingrado, la confrontación más sangrienta de la Segunda Guerra Mundial, y que marcó el curso de la contienda. La ciudad, hoy Volvogrado, será escenario de desfiles y homenajes militares.

En julio de 1942, la ciudad, que recibió su nombre del dictador soviético, Josef Stalin, estaba a punto de caer en manos de los alemanes, por lo que Moscú tuvo que movilizar a cientos de miles de reclutas sin experiencia en combate que apenas duraban en pie 24 horas bajo el infernal bombardeo alemán.

Como resultado, los alemanes se vieron empujados a una batalla callejera, una lucha cuerpo a cuerpo en las ruinas de la ciudad, para la que no estaban equipados y en la que su supremacía en tanques y aviones perdió todo valor.

La consecuencia fue que la ciudad de poco más de medio millón de habitantes prácticamente desapareció de la faz de la tierra debido a los bombardeos alemanes y que en sus calles y en los alrededores perecieron más de dos millones de soldados soviéticos y alemanes.

El 2 de febrero 1943, una veintena de generales alemanes con el mariscal de campo Friedrich von Paulus a la cabeza se rindieron con sus tropas al Ejército soviético tras 200 días y noches de lucha sin cuartel a orillas del Volga.

El Senado de Polonia ha aprobado una ley que establece penas de cárcel para quien acuse al pueblo o al estado polaco de complicidad con los nazis en el exterminio de judíos durante la II Guerra Mundial.  La expresión "campos de concentración polacos" también será castigada con penas de prisión. Estados Unidos e Israel ya han expresado su preocupación.

La iniciativa polaca está especialmente enfocada a periodistas -ya que artistas y académicos no podrán ser perseguidos-, y afecta a todas las personas "independientemente de las leyes vigentes en el lugar donde se cometa el acto", según el texto.

Desde hace décadas, las autoridades polacas se esfuerzan en transmitir el mensaje de que los polacos fueron víctimas del Holocausto, no sus responsables. Son habituales las denuncias del Gobierno polaco cuando medios extranjeros usan la expresión "campos de concentración polacos" para referirse a Auschwitz, un centro de exterminio ubicado en Polonia pero abierto y operado por los ocupantes nazis, en el que murieron miles de polacos, principalmente judíos pero también de otras religiones.

  • La Segunda Guerra Mundial entraba en su fase final.
  • Refugiados, soldados y líderes nazis huyen hacia "la fortaleza alpina"
  • La mayoría no llevan nada con ellos, salvo sus propias ropas
  • Sin embargo, algunos de ellos llevan oro en sus mochilas