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La realidad virtual sigue superando escollos en su lento camino hacia la madurez. Después de irrumpir con fuerza hace dos años y luego decaer, ahora parece haberse recuperado, apuntando a un futuro que no se centra exclusivamente en el entretenimiento.
Por delante, aún tiene problemas básicos que solucionar, como la incomodidad de su uso, la dependencia de otros dispositivos o una definición de imagen bastante mejorable. Todos ellos muy importantes, aunque grandes empresas del sector de la talla de HTC o Samsung parecen decididas a seguir apostando por esta tecnología.

Samsung ha presentado sus nuevos teléfonos inteligentes de gama alta Galaxy S8 y S8+, con pantallas de 5,8 y 6,2 pulgadas que acaparan casi toda la superficie y en los que debuta el asistente personal Bixby.
La tecnológica surcoreana ha desvelado en Nueva York, en un acto que se siguió también en Londres, los detalles sus nuevos terminales estrella, con los que quiere dejar atrás las nubes negras causadas por el escándalo del Galaxy Note 7, el "phablet" que tuvo que retirar del mercado por un problema de ignición de sus baterías.