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La imagen de un hombre que escucha música entre los escombros de su dormitorio en el antiguo bastión rebelde de al-Shaar, en Alepo, tomada por el fotoperiodista Joseph Eid, de la agencia AFP, se ha hecho famosa por su difusión en redes sociales y se ha convertido en un símbolo de un lugar sin armonía desde hace demasiado tiempo. Su protagonista, Mohamed Mohiedine, un septuagenario sirio, está sentado fumando en pipa, escuchando la música que sale de un tocadiscos que es una de las pocas cosas que se mantienen en pie. Gira el disco y probabemente la música se convierta en una forma de evadirse a otro lugar o a otro tiempo. No sabemos qué suena, aunque Mohamed preferirá permanecer ahí, sobre esa cama a asomarse por la ventana y observar el paisaje de su ciudad, Alepo. Ver como su barrio ya no es su barrio, si no montañas de escombros apocalíticas como muestran las fotos de Eid. No queda nada de lo que fue. La ciudad partida por la mitad y por el alma, es una nube de polvo con los edificios desnudos dejando al aire lo que un día fueron hogares.

Con cerca de 1.400 millones de usuarios, Facebook es la red social más popular del mundo. Ha supuesto toda una revolución social y traído no pocos beneficios a quienes la utilizan, pero representa también un inquietante riesgo a nuestra privacidad. Este sábado 19 de septiembre veremos en La noche temática dos documentales: "Disparates de Facebook" y "Mark Zuckerberg: Facebook desde dentro".

Todo está en internet. Todo lo bueno, y algunos malos que se visten de virus, fraude y otras amenazas buscando su oportunidad. Protegernos es fácil, sólo hay que cuidar tres aspectos básicos. El primero es nuestra identidad digital; decidir siempre qué datos personales queremos compartir. Empezando por lo obvio: la contraseña. Activar la doble verificación, si se puede. Revisar los permisos que damos a nuestras redes sociales; instalar programas o aplicaciones desde sitios seguros; y acordarnos de cerrar nuestra sesión aunque estemos en casa. Además mantener nuestros dispositivos actualizados reduce, en gran medida, la posibilidad de amenazas y robos de datos.

  • Varios empleados crean una red de cuentas de Twitter no oficiales
  • Quieren combatir el "intento de acallar" las investigaciones sobre cambio climático
  • A ellos se les han unido científicos de más de una docena de agencias federales

Amparada en el anonimato favorecido por internet, Cada vez más gente utiliza las redes sociales para humillar a las víctimas del terrorismo. Es un delito castigado con hasta tres años de cárcel en el código penal. Lo llamativo es que cada vez hay más chicos menores de edad que cometen estos delitos. En los últimos tres años, el juez central de Menores ha juzgado a veinte adolescentes por este motivo.