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En esta ocasión vamos a hablar en “La España vivida” sobre los cambios de la política y la sociedad española en los últimos decenios desde la perspectiva del periodismo, es decir, a partir del testimonio de una periodista muy destacada, con alrededor de medio siglo de actividad profesional. Su principal dedicación ha estado centrada en la política, sobre todo la española, pero también la internacional. Se trata de Pilar Cernuda, autora o coautora de más de una decena de libros sobre la materia, y que ahora acaba de publicar un nuevo volumen, titulado “Lo que yo recuerdo”, en el que revive la experiencia de sus inicios hasta prácticamente nuestros días, con un penúltimo capítulo, titulado “Cualquier tiempo pasado fue mejor”, especialmente crítico con la política actual y sus protagonistas. He oído decir que Pilar Cernuda ha afirmado que es el último, pero yo más bien no me lo creo. A Pilar se le van los dedos al teclado, antes al de la máquina de escribir clásica, con rodillo, que aparece en la portada de su libro, y ahora al del ordenador, más silencioso, en el que las teclas ya no golpean ni crepitan sobre el papel. La gente joven, los becarios, ya no saben de qué se habla cuando se rememoran esos viejos tiempos en que no había portátiles, ni wifi, ni redes sociales. Una época que parece tan remota, y en la que se practicó tan buen periodismo, y en el que lograrlo quizá era más fácil porque había muchos deseos de cambio, primero para alcanzar la democracia y luego para consolidarla. Queremos repasar con Pilar Cernuda todo ese tránsito de la profesión periodística y del país, de su evolución, para intentar un diagnóstico sobre la marcha de nuestro sistema democrático. Lo hacemos en un momento en el que se ha puesto sobre la mesa el debate sobre posibles medidas de regeneración democrática, una propuesta –se esté o no de acuerdo con las posibles medidas que entrañe- indicativa de que algo no está resultando como se esperaba en el funcionamiento del sistema.

Salvador Illa ya ha desvelado su nuevo gobierno. Tendrá 16 consejerías, con dos nuevas. Una de ellas se pactó en el acuerdo de investidura con Esquerra. Entre los perfiles hay presencia municipalista y figuras vinculadas a Junts y ERC. Este lunes tomarán posesión de sus cargos, y el martes se reunirán por primera vez.

FOTO: EFE/ Andreu Dalmau

La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, ha dicho que es imperativo alcanzar un acuerdo en Gaza porque "demasiados civiles han muerto y es responsabilidad de Israel evitarlo". La también candidata demócrata a la Casa Blanca ha prometido en un acto de campaña subir el salario mínimo, congelado desde hace casi 15 años. Por su parte, el candidato republicano, el expresidente Donald Trump, ha denunciado un supuesto hackeo iraní a una de sus páginas webs, con el objetivo de interferir en las elecciones.

Foto: RONDA CHURCHILL/AFP

Juan Rodríguez Teruel, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Valencia y fundador de Agenda Pública, ha analizado en Las Mañanas de RNE algunas de las claves de la política catalana tras la investidura del nuevo presidente de la Generalitat. Para Rodríguez Teruel, la figura de Illa va a tener gran importancia en este nuevo escenario político puesto que el nuevo presidente de la Generalitat no solo va a gobernar en solitario en Cataluña, sino que lo va a hacer, además, con un gobierno de España también encabezado por el PSOE.

“El PSC va a tener que implicarse a fondo en la agencia política española y eso es un gran novedad. El papel de Illa va a ser clave para que Sánchez pueda seguir adelante su legislatura”, ha asegurado Rodríguez Teruel.

El profesor cree que Puigdemont no acudió ayer a Barcelona para poner en cuestión la investidura de Illa, sino para “mantener su pulso con las autoridades judiciales” y dar aire a su formación política.

“Puigdemont es consciente de la situación que deja el partido que dirige, probablemente el peor escenario en 40 años. Junts no puede hacer caer a Illa y tampoco tiene incentivos de hacer caer a Sánchez. El partido queda muy desorientado.”

No es la primera vez que Carles Puigdemont esquiva la prisión. El expresidente de la Generalitat lleva casi 7 años huyendo de la Justicia, desde que se marchó en un coche a Bélgica tras el referéndum ilegal del 1 de octubre. Puigdemont ha sido detenido en estos años en un par de ocasiones en Alemania y Cerdeña, aunque nunca ha sido extraditado a España.

En “La España vivida” nos interesa la experiencia política vista desde todas sus perspectivas, también la de los dirigentes de los partidos nacionalistas e independentistas. En el área parlamentaria, uno de sus dirigentes más conocidos de dicho sector ha sido y es nuestro invitado en esta ocasión, Joan Tardà, que fue portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados entre 2004 y 2019. Se trata de un período especialmente conflictivo, porque abarca prácticamente toda la etapa del procés, que condujo a la suspensión de la autonomía en Cataluña y más tarde en el juicio contra los líderes del independentismo, acusados de los delitos de sedición y malversación, para los que la Fiscalía pidió penas de 30 años de prisión. Tardà defendió en la tribuna de oradores las reivindicaciones de la Generalitat desde una posición difícil, por el choque de trenes con el Estado en que desembocó la convocatoria del referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017. Nos interesan sus reflexiones y su balance sobre esa etapa, su análisis de las responsabilidades en que incurrieron las fuerzas independentistas y su criterio sobre el posterior intento de rehacer puentes, en especial de la mano del PSOE y el Gobierno de Pedro Sánchez. ¿Se ha terminado definitivamente el procés? ¿Le interesa a Cataluña iniciar una nueva fase de negociación y no de enfrentamiento con el Estado? La trayectoria política de Tardà abarca, en todo caso, un período mucho más largo que el de los años de crecimiento del independentismo. Nacido en Cornellà de Llobregat en 1953, nuestro invitado militó primero, por poco tiempo, en Bandera Roja, la versión maoísta del comunismo, y luego en el Partit Socialista Unificat de Catalunya, el PSUC, a su vez la versión catalana del Partido Comunista de España, el PCE, para pasar años más tarde a otra formación, Nacionalistes d Esquerra, y finalmente a ERC.