Josu y Aitor, padres de tres adolescentes y ambos trabajadores, conocían historias duras de mujeres migradas con criaturas que se vieron en la calle por distintas razones. Decidieron actuar sin excusas y se remangaron para construir con sus manos una casa de acogida en un caserón de Orduña.
El proyecto, llamado Amets Goien, ofrece un lugar de protección y seguridad, no solo para mujeres con proceso migratorio, sino para toda mujer en situación vulnerable, especialmente con hijos.
Cuenta con 11 habitaciones (algunas grandes) y espacios comunes, con capacidad para unas 20 personas para que se sientan como en casa.
Financiado con un préstamo inicial, préstamos de interés cero de familia y amigos, y la colaboración de cerca de 400 personas voluntarias, esperan abrir sus puertas en marzo.
A futuro, aspiran a convertirlo en un proyecto comunitario para la ciudad de Orduña, con todo tipo de talleres e iniciativas. "Las posibilidades son infinitas", dice Aitor Arbaiza.