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Al menos 1.200 personas han perdido la vida en la India, Nepal y Bangladesh tras el paso de las peores lluvias monzónicas que se recuerdan en años en el Sudeste Asiático. La peor parte se la ha llevado la India, con más de 600 muertos y miles de aldeas, pueblos y centenares de cuidades completamente anegadas y miles de hectáreas de cultivo destrozadas. Habría 20 millones de damnificados, aunque algunas ciudades ya van recobrando la normalidad. En Bombay se ha restaurado el servicio ferroviario y la población vuelve poco a poco a las tareas cotidianas.

El número de víctimas por las inundaciones y deslizamientos de tierras en Nepal se ha elevado este domingo a 49 personas fallecidas y 17 heridos, según informan fuentes oficiales a Reuters.

Sesenta y nueve turistas españoles que habían viajado a Nepal en seis grupos organizados permanecen aislados en un parque natural del país asiático debido a las inundaciones, han confirmado a Efe fuentes diplomáticas.

Los españoles, que forman parte de los 600 turistas de diferentes nacionalidades atrapados, estaban alojados en diferentes hoteles del parque natural de Chitwan, uno de los destinos turísticos más famosos de Nepal, según ha indicado a Efe el jefe de la Policía de esta zona oriental, Deepak Thapa.

El 25 de abril de 2015, un terremoto de 7,6 grados en la escala Ritcher sacudió Nepal. Tres semanas después, un segundo temblor de casi 7 grados golpeó de nuevo el país. Hubo casi 9.000 muertos, 22.000 heridos y cerca de tres millones de desplazados. La catástrofe provocó que casi 10 millones de personas, uno de cada cuatro nepalíes, necesitara asistencia humanitaria. En su momento, nos hicimos eco del impacto del terremoto en los colectivos más vulnerables y contactamos con una pequeña ONG de Zaragoza, que gestiona dos casas de acogida en Nepal para niños huérfanos y abandonados. Hablamos con Toño Ruiz, presidente de Kumara Infancia del Mundo.

Siete millones de menores son vendidos o capturados en algún lugar del mundo y la mayoría, dos de cada tres, son niñas. Más de la mitad de víctimas de trata, un 56 %, son obligadas a ejercer la prostitución -que es también una forma de esclavitud-, según datos de la Organización Internacional del Trabajo.

Pero la trata también nutre el trabajo forzoso y la explotación laboral, al que obligan a un 43 % de las víctimas, y a otras causas como la mendicidad, los embarazos forzosos para adopciones o la venta de órganos. Además, la trata va de la mano con problemáticas como el matrimonio infantil, los embarazos adolescentes y el contagio de enfermedades de transmisión sexual.

La pobreza endémica y la cantidad de huérfanos que dejó el terremoto en Nepal han aumentado el riesgo de que muchos menores caigan en manos de las mafias que trafican con seres humanos. Unas 15.000 niñas y mujeres caen en las redes de trata cada año en ese país. Según la ONG Ayuda en Acción, el tráfico de seres humanos haya aumentado "de manera considerable" porque ha crecido la vulnerabilidad de la población.
"Han perdido todo", y por eso "se los llevan con promesas de un buen salario". La falta de educación, formación y trabajo, así como la discriminación de género, facilitan caer en las garras de los traficantes. La mayoría de víctimas nepalí acaban en La India porque la frontera entre los dos países es de paso libre y no necesitan pasar controles aduaneros.