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  • Un socorrista voluntario español relata el último naufragio en la isla de Lesbos
  • Ni la agencia ni los guardacostas griegos podían subir gente a sus barcos
  • Los voluntarios y los pescadores griegos y turcos llevaron el peso del rescate
  • "Hubo dos tipos de personas: los profesionales del mar y los funcionarios"

La Organización Internacional para las Migraciones calcula que a final de este mes, más de 250.000 inmigrantes habrán atravesado el Mediterráneo. El flujo de migrantes no cesa. Los que consiguen llegar, tienen que enfrentrarse a una dura competencia.En la Isla de Kos cuando llega la hora del reparto de comida y agua, comienzan los empujones y malos modos que, en algunos casos, degeneran en peleas. Médicos sin fronterasnos ha dicho que no reciben suficiente ayuda y que así es imposible prestar asistencia a todos. En Grecia no dan abasto. Han habilitado el ferry Venizelos como refugio y esta mañana también como oficina de registro. 

Como en otras ocasiones, la barcaza iba tan sobrecargada que cuando sus ocupantes se movieron al avistar los buques de salvamento la precaria barca volcó.  Médicos sin Fronteras ha acudido a la zona del naufragio, a unos 24 kilómetros de la costa libia, próxima a la frontera con Túnez.  Su barco de salvamento ya había rescatado pocas horas antes a 94 personas en otra embarcación. Cuando llegan, ven una escena terrible: un barco de madera hundido, gente luchando por su vida en el mar y otra nave irlandesa de rescate que no da abasto. Según el testimonio de los supervivientes,  más de 200 inmigrantes estarían  desaparecidos tras el hundimiento.