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En su viaje a la última localidad con movilizaciones contra racismo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha insistido en su mensaje de ley y orden y en señalar a la izquierda radical como responsable de los disturbios en los que murieron dos personas por los disparos de uno de sus seguidores. El mandatario ha visitado las zonas con destrozos y a la policía, pero no a la familia del afroamericano al que disparó un agente.

John Lewis fue un político afroamericano fallecido este mismo verano célebre por su tenaz defensa de la libertad y por haber participado en la marcha de Washington DC en 1963 además de haber dirigido una importante manifestación por los derechos civiles conocida como El Domingo Sangriento. Criado en la era de la segregación racial y en la época de las tristemente célebres leyes de Jim Crow, defendió a ultranza los derechos civiles de los afroamericanos inspirado por el no menos grande Martin Luther King, JR.

Un muerto a tiros en las calles de Portland, dos muertos en Kenosha. Estados Unidos ha vivido la semana más convulsa desde que empezaron las protestas contra el racismo. En Kenosha un menor de 17 años que patrullaba las calles disparó a los manifestantes el martes. En Portland el muerto es un hombre ligado a un grupo de ultraderecha, tiroteado después de varios choques entre los manifestantes y seguidores de Trump que llegaron a la ciudad en una larga cola de vehículos.

Más de 100.000 manifestantes se han concentrado en el centro de Minsk en el marco de la marcha de la paz y la independencia convocada por tercera vez por la oposición en protesta contra la represión policial y contra la permanencia en el poder del presidente Alexandr Lukashenko, que gobierna desde hace 26 años. La portavoz del Ministerio del Interior, Olga Chemodánova, ha informado sobre la detención de 125 manifestantes "por su participación en protestas masivas no autorizadas".