Los submarinistas recorren las salas del buque hundido a la búsqueda de supervivientes y de los cadáveres de los desaparecidos en una carrera contrarreloj y bajo amenaza de una fuga de fuel.
Mientras la tripulación del barco les dice que vuelvan a sus camarotes y que no pasa nada el pánico cunde entre los pasajeros, que no encuentran respuestas sobre la situación.
Una representante de la compañía trata de tranquilizar a los pasajeros y les dice que no pasa nada pese a la gravedad de la situación.
Los pasajeros trataron de alcanzar las barcas creando cadenas humanas, dejando al menos 70 heridos.
El Concordia choca con unas rocas que rasgan 70 emtros del casco, el agua entró en la sala de máquinas, los motores se pararon ye l barco empezó a desnivelarse.
La localidad italiana abre iglesias y colegios para acoger a los casi 4.000 pasajeros del barco, que naufragaron en pleno invierno a altas horas de la madrugada.
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