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Al menos 700 personas han muerto en los últimos días en el Mediterráneo en diversos naufragios, según estimaciones de las organizaciones no gubernamentales basadas en testimonios de los supervivientes. Médicos sin Fronteras eleva la cifra a los 900.

En los últimos días se han confirmado tres naufragios. El último ocurrió el pasado jueves. Las estimaciones iniciales hablaban de 400 muertos cuando la barcaza volcó. Sin embargo, el domingo ACNUR calculó que a bordo iban 670 pasajeros, entre ellos mujeres y niños, y que por tanto la cifra real de ahogados podría estar cerca de los 500.

Algunos de los supervivientes que han llegado a puerto italiano en las últimas horas han asegurado a las organizaciones que les han asistido que al menos otra embarcación, de la que se tenía noticia, también se ha hundido.

La ruta del Mediterráneo central, que une la costa norteafricana con Italia a través del Canal de Sicilia, es la más letal para los refugiados y migrantes que huyen de conflictos armados o del hambre. Sin embargo, cientos de personas siguen intentándolo, aprovechando el buen tiempo y forzados por el cierre de la ruta de entrada a través de Grecia.

Una embarcación de Médicos sin fronteras ha intervernido en el Mediterráneo para trasladar a 308 personas rescatadas cuando trataban de cruzar el Mediterráneo en varios botes. La mayoría son eritreos, y entre ellos hay 80 mujeres y 23 niños. El barco, Dignidad 1, salió de Malta, y es el primero que envía este año Médicos sin Fronteras a la costa libia. Con capacidad para 400 personas, se dedica al rescate y a la búsqueda activa de botes en problemas. El número de embarcaciones procedentes del norte de África va en aumento, como también la preocupación de que los inmigrantes y refugiados usen Italia como ruta hacia el resto de Europa, al estar cerrada la de los Balcanes.