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La crisis de la vivienda afecta directamente a la pobreza infantil. Más de medio millón de niños y niñas en España viven en casas con severas carencias, porque sus familias deben destinar todos sus recursos al coste de la vivienda. En muchos hogares, ni siquiera es posible mantener la casa a una temperatura adecuada en invierno. Este contexto afecta negativamente a sus resultados escolares y perjudica su salud mental y física.

Los estudios alertan de que ha empeorado el sueño entre los más jóvenes. Solo uno de cada 3 adolescentes duerme las horas necesarias, bajando la cifra drásticamente en solo unos pocos años. Los expertos creen que detrás de este cambio están las redes sociales, cada vez más adictivas. Y esa falta de sueño tiene consecuencias como la disminución del rendimiento escolar o, a largo plazo, el desarrollo de enfermedades. Sugieren que modificar la hora de entrada en los colegios y tener vidas menos desordenadas y más rutinarias puede ser un buen punto de partida.

Ha pasado una década y las menores, víctimas de una red de prostitución en Murcia, tenían entre 14 y 17 años en el momento de los hechos. La mayoría de los condenados, 13 en total, tienen más de 65 años. Un acuerdo con la fiscalía por el retraso indebido del juicio les ha permitido conseguir penas inferiores a 2 años. Las mujeres que captaba a las niñas, previsiblemente, sí irán a la cárcel, pero no lo harán los 7 empresarios que pagaron por sexo con las menores. Algo que las familias tachan de incomprensible. Las víctimas, que provienen de entornos de extrema vulnerabilidad, ni siquiera estaban personadas en el juicio. Para los psicólogos, el desequilibrio de poder, la espera de casi una década y la sensación de impunidad por el resultado final supone un paso atrás, porque ellas vuelven a poner la culpa sobre sus hombros, poniendo en duda del sistema judicial.

Una escalera de colores ha cambiado la vida a una niña en Arganda del Rey, Madrid. Carmen, de seis años, padece una enfermedad visual, el síndrome de Morsier, que le impide ver la profundidad y los elementos de la vía pública, por lo que para ella esas escaleras eran una rampa. Ahora, gracias a los escalones de colores, la joven puede distinguirlos y llegar a la escuela con facilidad.

En el Día Internacional de la Dislexia, nuestro compañero Chema Puente visita en Colegio Jara, de la Fundación Aprender, para conocer atienden a los niños y niñas que padecen ese trastorno del aprendizaje. Escuchamos a dos alumnas del centro, Ariadna y Marta, a la directora Rebeca Santos y al coordinador de Secundaria Javier León que nos hablan de la importancia de hacer entender a los más pequeños que equivocarse no es un fracaso y que la dislexia no es sinónimo de ser menos inteligente. "Aprendemos equivocándonos y divirtiéndonos", nos cuentan Ariadna y Marta.