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Los dos candidatos en la segunda vuelta de las elecciones francesas, Nicolas Sarkozy y François Hollande, se verán cara a cara en la noche del miércoles en un debate televisivo que puede ser la última oportunidad para que el actual presidente evite la derrota que le auguran las encuestas.

El debate comenzará a las 21:00 horas y durará dos horas y media, en las que un total de veinte cámaras examinarán a los dos políticos desde todos los ángulos.

Los equipos de campaña de cada candidato han pactado todo, desde la temperatura del estudio (entre 19 y 20 grados), y que las sillas sean ajustables. Sarkozy y Hollande compartirán mesa a 2.5 metros de distancia.

"Sarkozy necesita ganarse 1.5 millones de votos. No será fácil, pero no es imposible", ha declarado Bernard Sananes, jefe del instituto de encuestas CSA, en declaraciones a BFM TV.

El único debate similar que contribuyó a un cambio de opinión considerable fue el cara a cara entre Valery Giscard d'Estaing y Francois Mitterrand en 1974, en el que el primero consiguió imponerse.

En otras presidenciales, las francesas, Nicolás Sarkozy recorta distancias sobre el principal favorito, el socialista Hollande. Pero, a seis días de las votaciones, hay más de un 20 por ciento de indecisos y no se sabe a quién apoyarán los partidarios de la ultraderecha. Doble polémica. Por un lado, Mediapart publica en Internet un documento en el que Gadafi aceptaría financiar con 50 millones de euros la campaña de Sarkozy del 2007. Por otro, el destinatario de esa nota: un antiguo director de gabinete del dictador libio, buscado por Interpol y que, para más inri, se encuentra en Francia. El Gobierno afirma que no hay ninguna orden de arresto. El presidente califica las acusaciones de "infamia".

Última semana de las presidenciales que arranca con polémica a raíz de la publicación de nuevos datos en Mediapart sobre la eventual financiación desde Libia de la campaña de Nicolas Sarkozy en el 2007., web de investigación dirigida por Edwy Plenel, ex responsable de la redacción de Le Monde, y que da a conocer una nota que autorizaría el pago de 50 millones de euros, firmada por el que fuera jefe de los servicios de información de Gadafi. El encargado de realizar la supuesta transferencia: el director de gabinete del dictador libio, buscado por Interpol, pero que se encuentra en Francia. Uno y otro califican de "falso" el documento. Lo mismo hace Sarkozy, que anuncia va a denunciar a Mediapart, antes de que acabe la campaña. En sus filas hablan de relaciones de la web con el Partido Socialista, que niega François Hollande: asegura que es la Justicia la que debe decidir. Ambos candidatos han recibido este lunes una cacerolada en sus sedes, de quienes exigen soluciones concretas a la crisis, también francesa, de la vivienda, con sus alquileres, dicen, desorbitados.

El debate sobre las políticas de austeridad sigue muy presente en la campaña electoral francesa. Anoche, de nuevo en televisión, Nicolas Sarkozy y François Hollande defendieron dos modelos muy distintos para superar la crisis e impulsar el crecimiento.