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Tras meses de pandemia, la esperanza llegaba el 27 de diciembre de 2020 con la primera vacunación en España. Familiarizados con las olas, con las mascarillas, con los sistemas de protección, con aquello que algunos llamaban la nueva normalidad. A tres días de despedir el año, nuestra compañera María Antonia del Ojo nos presentó a Araceli Hidalgo, la primera persona en recibir la vacuna. Hemos vuelto a visitarla, que no hace mucho cumplió 101 años, un ejemplo de vida. Entramos a la residencia Los Olmos, en Guadalajara, muy distinto a aquella mañana fría y emocionante. "Lo único que pensé es que me han escogido a mí y tendré que salir al frente", recuerda Araceli. Nos cuenta cómo vivió ese momento tan esperado: "Estaba tranquila, sin saber lo que iba a pasar después. Miedo ni nada, esperando a que me la pusiera".

Con ella están dos personas importantes aquel día, Mónica y Carmen. Las dos sanitarias que participaron en aquel momento, Carmen fue la enfermera que vacunó a Araceli: "Me sentí privilegiada porque fui la primera en tenerla en mis manos y administrarla como un arma", nos cuenta. También hablamos con Mónica, la primera sanitaria en recibir la vacuna: "Fue muy emocionante pensar que era el momento de poner fin a esta pandemia", rememora.

Cinco años después del estado de alarma por la COVID-19, hablamos con la exministra de Sanidad, Carolina Darias, que asumió la gestión de la pandemia en enero de 2021: "Recuerdo que cuando tomé posesión estábamos en plena tercera ola y con una curva en ascenso", recuerda la exministra. "Si miro para atrás podría pensar cómo fuimos capaces de hacerlo. Había una gran entrega, un gran compromiso por parte de los ciudadanos, pero sobre todo, el comportamiento ejemplar de los profesionales sanitarios", afirma Darias que lo rememora con una doble vertiente: "Es un sentimiento de dolor por aquellas personas que no lo pudieron contar, pero también lo recuerdo con orgullo de haber sido capaces de salir de aquella situación".

Todos tenemos grabados en la mente muchos momentos, imágenes o sonidos, le preguntamos por los suyos: "Sería imposible hablar de uno solo. El sonido de destapar una aguja con un vial de vacuna para inyectarlo, los aplausos que cada noche salían a los balcones, el de los respiradores para salvar vidas, los pareceres de los expertos que no teniendo claro las medidas a seguir fuimos capaces de hacerlo", relata. Muchos momentos reunidos en un solo sonido, "sin sonido". "Miradas, complicidades, apretar los puños y rabia contenida, para seguir y decir: 'Lo vamos a lograr'. Y lo hemos conseguido", sentencia la exministra de Sanidad.

La solidaridad se multiplicó durante la pandemia y cada persona aportó su granito de arena en días difíciles. Luis fue taxista solidario durante aquellos meses y, cinco años después, recorre los mismos centros sanitarios con nuestra compañera María Aramendi. Nos cuenta que Madrid estaba prácticamente vacío y que trabajaban durante muchas horas de lunes a domingo. "Sigo teniendo un botellín pequeño de gel hidroalcohólico y un par de guantes. Mis hijas siempre me dicen que sigo teniendo la manía de tener las ventanillas bajadas del coche". Luis recuerda un momento especialmente complicado aquellos meses. "Era un chaval muy joven y estaba enfermo de covid. El médico me dijo que estaba bastante mal y un rato después, volvió a sonar el teléfono, volvimos a su casa y, por desgracia, había fallecido".

El 14 de marzo el presidente del Gobierno, tras un largo Consejo de Ministros, decretó el estado de alarma y comenzó el confinamiento obligatorio. Una medida excepcional que, dijo, serviría para contener el virus. Para entonces, España tenía ya 5.700 casos y 136 personas habían fallecido. Ante un enemigo común, todos los partidos apoyaron una medida que duró 15 días, pero que se prorrogaría seis veces. Poco a poco, el Ejecutivo empezó a perder apoyos, tanto en el Congreso como en las distintas comunidades.

Foto: Ricardo Rubio / Europa Press

Después de casi 50 días de confinamiento por la covid-19 llegó la desescalada a finales de abril de 2020 para que los niños menores de 14 años pudieran salir a la calle una hora al día.

A principios de mayo se instauraron las franjas por edades para poder salir a pasear cerca de casa. La normalidad comenzó a volver poco a poco, pero algunas cosas permanecieron.

Un ejemplo son las compras online. Este es el caso de Inés, que ha contado a TVE que desde la pandemia se le ha quedado como costumbre hacer la compra a través de internet.

Otras costumbres también se quedaron. "Somos más conscientes de lo vulnerables que somos, de los agarraderos a los que podemos asirnos cuando tenemos dificultades", explica José Antonio Luengo, vicepresidente del Consejo General de la Psicología.

También hay otros hábitos que permanecen, como le ocurre a José, que ventila más las estancias. Otros han desarrollado algo de claustrofobia y prefieren los espacios más amplios, como Tomás. Otros tantos han adquirido la costumbre de no salir hasta la tarde, como María.

Ángela sigue sin cerrar el duelo por la muerte de su madre. La vio por última vez el 8 de marzo de 2020. "Me despedí pensando que volveríamos a verla, pero fue una despedida para la eternidad", cuenta a TVE. Falleció un mes más tarde. Desde entonces, carga con el convencimiento de que pudo hacerse más.

Un pensamiento sigue presente en sus cabeza: ¿por qué sus familiares no fueron trasladados al hospital? Ponen el foco en unos protocolos del gobierno regional. "Esos protocolos existieron, estaban firmados por la Consejería de Sanidad... Venían a decir que una persona que viviera en una residencia y que tuviera un problema cognitivo o de movilidad, quedaba excluido de derivación hospitalaria", explica a TVE Alberto Reyero, exconsejero de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid.

La Comunidad de Madrid sostiene que nunca hubo protocolos firmados por políticos, y ninguna denuncia de las centenares de personas que se presentasen en los juzgados ha tenido éxito. Tampoco en Cataluña, la segunda comunidad que sumó más fallecidos. Allí lo que hubo fueron recomendaciones que pedían evitar traslados al hospital si no suponían un claro beneficio para el residente.

En los pueblos la pandemia se vivió de forma diferente por las distancias sociales. Desde casa, todos deseábamos tener jardín y un patio al que salir. Algo que movió a algunos a marcharse a vivir a los pueblos. Algunos se han quedado, incluso han abierto negocios, pero la tendencia demográfica no ha cambiado.

En las residencias de ancianos el confinamiento se vivió con miedo y con mucha preocupación. Los mayores fueron los más vulnerables ante el virus. Hubo muchos problemas, hasta que se activaron los protocolos y se dotaron de epis a unos centros donde murió un tercio de las víctimas de todo Aragón, 1884 ancianos.

Hace 5 años, en las primeras semanas de la pandemia, nuestras casas se convirtieron en nuestro único espacio. En ellas, trabajábamos, estudiábamos, jugábamos o cocinábamos. Con motivo del especial telediario dedicado al covid, se pidió a los espectadores que compartieran fotografías representativas de aquellos días. Esta es una muestra de cómo se vivió la pandemia en los hogares y en la sociedad española.

Los precios vuelven a subir en febrero, hasta situarse en el 3%. El Instituto Nacional de Estadística confirma el dato que adelantó hace unas semanas. Tras esta subida de la inflación de una décima respecto a enero está el repunte del precio de la electricidad.

Foto: GETTY

Des de La Fe de València, des d'on hui presentem una part d'este informatiu per a recordar i posar en valor com d'IMPORTANT va ser el treball dels sanitaris durant la pandèmia. Hui fa 5 anys que el Govern d'Espanya va decretar l'estat d'alarma i el confinament. Només en este hospital, en estos 5 anys, s'han produit prop de 8.000 ingressos per coronavirus i d'eixos 8.000 pacients més de 700 han estat en UCI. Sens dubte, la covid va paralitzar el món i ens va cambiar la vida

Palabras y sonidos que nos hacen retroceder cinco años. Un 14 de marzo como hoy, pero de 2020, el Gobierno decretó el Estado de Alarma por la pandemia de Covid19. Este viernes, recordamos una de las mayores crisis que hemos vivido. El virus se cobró más de 3.000 vidas en la región entre 2020 y 2023.

Al frente de la gestión de aquellos meses, marcados por la preocupación y la necesidad de responder a las dificultades, el entonces máximo responsable de la sanidad extremeña, José María Vergeles. Le entrevista nuestro compañero Antonio Hidalgo.

3.258 personas fallecieron por Covid en nuestra región entre 2020 y 2023. En lo peor de la pandemia, la incidencia alcanzó los 3.000 casos por cada 100.000 habitantes. Hoy es de apenas 5,6 casos. Aquí, se contagiaron 317.000 personas en las seis olas, es decir, uno de cada tres extremeños, y la atención sanitaria se desbordó. Llegó a haber 216 pacientes en UCI a la vez.

Además de en los hospitales, preocupaban las residencias de mayores. Son siempre las personas más vulnerables y no lo iban a ser menos en una crisis sanitaria. La entrada del virus en esos centros fue voraz, se cobró 720 vidas en toda Extremadura. La más castigada fue La Asistida de Cáceres, que perdió a más de 90 usuarios.

La Covid llegó y cambió la forma en que vivíamos. Las aulas quedaron vacías de escolares, hubo que aprender a enseñar a través de internet, hacer deporte en casa, quedar con los amigos a través de la pantalla. Se impuso la distancia social y, con ella, lo que fue "la nueva normalidad".

-Des de La Fe de València, des d'on hui presentem una part d'este informatiu per a recordar i posar en valor com d'IMPORTANT va ser el treball dels sanitaris durant la pandèmia. Hui fa 5 anys que el Govern d'Espanya va decretar l'estat d'alarma i el confinament. Només en este hospital, en estos 5 anys, s'han produit prop de 8.000 ingressos per coronavirus i d'eixos 8.000 pacients més de 700 han estat en UCI.

-La pandemia a algunes persones els ha canviat la vida. S'estima que mes de 165.000 valencians patixen covid persistent.

-També va tindre un gran impacte el covid en les residències de la tercera edat. A Espanya s'estima que moriren prop de 35.000 ancians.