La presión de vecinos y de entidades sociales ha conseguido que se aplace el desahucio de Blanca, una mujer de 78 años que vive de alquiler en el centro de Barcelona y que debía al propietario 176 euros. Hay dos semanas de margen para que Ayuntamiento y propietarios encuentren una solución.
En 2017, y tras un cambio de propietario, le subieron el alquiler 88 euros a raíz de una reforma. Durante dos meses se negó a pagar la subida porque quedó descontenta con las obras. La nueva propiedad la denunció y empezó el proceso judicial.
El dinero que debía ya lo ha devuelto. Sin embargo, el auto judicial asegura que desde 2010 era propietaria al 50% de otra vivienda y que, por lo tanto, podía haber contado desde entonces con ese lugar para vivir.