arriba Ir arriba

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha cifrado este domingo en 254 las personas, que por el momento, han muerto por la avalancha de tres ríos que destruyó varios barrios de Mocoa, al sur del país. Entre los fallecidos, según el mandatario, hay 43 niños, y el número de heridos asciende a 203. El director del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Carlos Eduardo Valdés. ha pedido "paciencia" a los familiares porque lo que se busca es no entregar cadáveres "equivocados" o que no estén plenamente identificados. En las labores de identificación participan 52 funcionarios entre médicos, odontólogos y otros funcionarios de Medicina Legal apoyados por la Policía colombiana, según Valdés. Además, ha añadido que este lunes viajarán a Mocoa otros 30 funcionarios para que las labores de identificación se puedan terminar en el menor tiempo posible.

Los vecinos de Mocoa, localidad colombiana arrasada por una avalancha de agua que ha dejado más de 200 muertos, tratan de reponerse de la tragedia mientras continúan las labores de rescate. "¡Atención Putumayo, nos estamos inundando en este momento (...), ayúdennos por favor!", decía una de las víctimas en una llamada a Emergencias. "Mocoa está hecho un desastre, prácticamente está destruido, no hay agua, no hay luz", afirma otro testigo.

En Portada viaja esta semana al punto fronterizo más dinámico de América Latina, el puente Simón Bolívar, que une Cúcuta (Colombia) y San Antonio del Táchira (Venezuela). A ambas orillas del río Táchira, colombianos y venezolanos comparten lengua, gastronomía, familias, historia, economía, problemas y conflictos. Unas relaciones fluidas, no exentas de problemas, que se vieron interrumpidas por el cierre del puente durante un año.
Su reapertura en agosto fue una fiesta multitudinaria. Desde entonces, aunque el paso aún está limitado y no ha recuperado la fluidez de antaño. Colombianos y venezolanos cruzan a diario este puente en un incesante ir y venir, buscando en el otro lado lo que más les conviene. Los colombianos, la gasolina barata de Venezuela. Y los venezolanos, los comercios donde encuentran los innumerables productos de primera necesidad que han desaparecido de sus tiendas. Un trasiego de mercancías, abonado por la diferencia de precios, da pie también a un contrabando al por menor y otro, mucho mayor, controlado por grupos criminales.

Gas Natural Fenosa ha solicitado este miércoles el inicio del procedimiento arbitral ante el Tribunal de la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (Uncitral, por sus siglas en inglés) contra Colombia por la liquidación de Electricaribe. La compañía española pide que se le devuelva Electricaribe "en un marco regulatorio viable" o, en su defecto, se le compense por un importe que se cuantificará en el curso del procedimiento, pero que, con arreglo a valoraciones preliminares, superará los 1.000 millones de dólares (unos 927 millones de euros al cambio actual).