A las dificultades diarias de la guerra en Ucrania se une una creciente preocupación por el patrimonio cultural del país, que intentan proteger a toda costa. Kiev denuncia que el ejército ruso ha robado miles de obras de arte en los territorios ocupados. Los museos están haciendo inventarios y agilizando la digitalización para que las obras robadas no desaparezcan. Además, equipos de abogados trabajan con organizaciones internacionales para que salten las alertas si aparecen en alguna subasta en cualquier lugar del mundo.
Foto: Llegada de obras de arte ucranianas al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza de Madrid (EFE/Víctor Lerena)