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En Portada. "Mi vecino copto"

       
  • En Portada retrata la relación entre cristianos y musulmanes en Egipto
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  • Con algunas líneas rojas, han compartido durante siglos relación de vecindad
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  • Ahora, su convivencia atraviesa un momento delicado por el auge del islamismo
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  • Los últimos choques han hecho que muchos empiecen a pensar en irse
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  • Los coptos son la minoría más numerosa del país, unos ocho millones
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  • Mi vecino copto se estrena el jueves 24 de enero a las 23.30 h en La 2

Por
En portada - Mi vecino copto

FICHA TÉCNICA

Guión:   ESTHER VÁZQUEZ GARCÍA
Realizador: JOSÉ JIMÉNEZ PONS
Imagen y sonido:   LUÍS ALFONSO GARCÍA DÍAZ y GEMMA GARCÍA SÁEZ
Montaje: STELLA GONZÁLEZ
Sonorización: VÍCTOR RIVERO
Producción: ANA PASTOR /LOURDES CALVO

Es común que, al preguntar  a un musulmán en Egipto por la convivencia con los cristianos, se refiera siempre a ese vecino copto con el que se lleva tan bien.
Los coptos, la comunidad cristiana en Egipto, ha vivido siempre entremezclada con la población musulmana, mayoritaria en este país. Por eso, la  vecindad es una de las características que mejor define las relaciones entre estas dos comunidades.

Vecindad y barreras

Relaciones marcadas por años de compartir vivencias con el más cercano, el de la puerta de al lado,  casi un familiar, con quien celebran, indistintamente, las fiestas de las respectivas religiones, una estrecha relación que, sin embargo, tiene sus líneas rojas.

En la sociedad egipcia, los matrimonios mixtos pueden desencadenar tragedias, ni aceptado por la religión ni consentido por la sociedad, musulmanes y cristianos tienen sus propios muros. Paredes difíciles de derribar en una sociedad de profunda religiosidad para ambas comunidades.

Los coptos, mayoritariamente ortodoxos, constituyen una de las comunidades eclesiales más antiguas de la Historia. Según la tradición, fue fundada en el siglo I, por el evangelista San Marcos. Tienen su propio Papa, su idioma, que todavía utilizan en la liturgia y sus costumbres y ritos, que datan de aquella época en la que sufrieron las persecuciones de los romanos.

Aparentemente, en la calle egipcia, tampoco  existen diferencias, sin embargo, algunos cristianos consideran que ser copto en Egipto les convierte en diana de iras y reproches y  muchos se sienten también ciudadanos de segunda clase en su propio país. Aunque existen ricas e influyentes familias cristianas, su representación en el gobierno siempre ha sido escasa y han tenido vetados los puestos de la Administración, la Justicia, las Universidades y  las Fuerzas Armadas.

Deterioro de las relaciones

Durante la época de Mubarak sufrieron discriminación,  los cristianos se quejaban también de  las dificultades para establecer sus propios centros de culto.  Hoy en día, siguen denunciando  la falta de atención, por parte de las fuerzas de seguridad, cuando se producen atentados contra ellos, como el trágico suceso del día de Año Nuevo en la Iglesia de los Santos de Alejandría,  uno de los ataques más sangrientos sufridos por esta comunidad.

El espíritu de Tahrir, donde se pudo ver la alianza entre coptos y musulmanes se ha ido esfumando

Después de siglos de coexistencia pacífica con los musulmanes, las relaciones se han ido deteriorando en las dos últimas décadas sucediéndose episodios de violencia y enfrentamientos que han aumentado las diferencias y los recelos entre ambas comunidades, choques que algunos señalan más como políticos que religiosos.

El espíritu de Tahrir, durante la revolución, donde se pudo ver la alianza entre coptos y musulmanes,  la unión contra la dictadura y por la libertad,  se ha ido esfumando  poco a poco a medida que se han ido produciendo nuevos enfrentamientos entre seguidores de estas dos religiones.

Temor al auge del islamismo radical

La llegada al poder de los Hermanos musulmanes y el temor de que se impongan  leyes  islámicas que dificulten aún más la igualdad, la incursión de los salafistas en la vida política y su pensamiento wahabí, importado de Arabia Saudí, mucho más radical que el tradicional islamismo suní de la mayoría de la población, han provocado un mayor  distanciamiento entre musulmanes y cristianos y algunas huídas al exterior por parte de miembros de esta comunidad.

Cuando se cumplen dos años del inicio de la revolución, los coptos  se sienten olvidados. Los últimos movimientos del nuevo presidente Mohamad Mursi  y la reciente Constitución que entró en vigor el pasado 26 de diciembre han desatado una gran incertidumbre en esta comunidad que teme que su futuro sea incluso peor que el pasado.

Voces optimistas

A pesar de ello  todavía se escuchan algunas voces optimistas que confían en el milagro: “Os voy a decir algo, -nos susurraba al equipo de En Portada un sacerdote copto en Alejandría-, el problema solo viene de un sector, el fundamentalista, el radical, es el que crea problemas. Una vez que Dios les ilumine,  se van a dar cuenta y cambiarán y la vida va a ser mejor, incluso mucho mejor que antes, pero, nosotros como coptos, egipcios que vivimos juntos con los musulmanes, vecinos que nos tratamos a diario, subimos juntos la escalera,  el ascensor, la relación es de lo más normal, como siempre.  El sector radical y fundamentalista es el único que crea los problemas”.

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