Cuéntame cómo se hizo... el capítulo 221: "Una caja de fotos"

  • El guionista y director del capítulo comentan los momentos clave
  • Mercedes muestra su lado más erótico, sexy y cautivador
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25 de octubre de 1979. En el País Vasco y Cataluña se celebran los referendos estatutarios y las imágenes de manifestaciones repletas de banderas autonómicas se repiten una y otra vez en la televisión. Así comienza el capítulo 221 de Cuéntame cómo pasó, titulado "Una caja de fotos", en el que Antonio Alcántara, además de buscar ideas para un negocio, redescubrirá la pasión junto a Mercedes.

Antonio no quiere vivir en San Genaro y la única solución que encuentra para volver a vivir en un piso lujoso del barrio de Salamanca es haciéndose millonario con un negocio propio. Pero su imaginación pasa por horas bajas, así que las buenas ideas solo aparecen en sus sueños en forma de símbolos, extrañas presencias y frases inconexas. 

El sex shop de los Alcántara

"Los sueños son una de las señas de identidad de Cuéntame cómo pasó. Y en este capítulo Antonio primero tiene un sueño muy singular, porque vemos a una Mercedes muy erótica, sexy y cautivadora", reconoce el director del capítulo, Antonio Cano, que considera esta escena como una de las más relevantes del capítulo porque "reconduce a Antonio a pensar que montar un sex shop sería un buen negocio".

Hasta finales de la década de los setenta, los sex shops eran "un negocio casi ilícito", y es a partir de 1978 cuando estas tiendas comenzaron a salir tímidamente de los pisos en los que se ocultaban para instalarse en las calles más céntricas de la capital, así que "Antonio piensa que el primero que monte un sex shop se forra", reconoce Carlos Molinero, guionista del capítulo.

El regreso de doña Pura

Otro de los sueños de Antonio en "Una caja de fotos" ha servido para recuperar, aunque sea por unos minutos, a uno de los personajes más memorables de la historia de Cuéntame cómo pasó: doña Pura, madre de los hermanos Alcántara a la que da vida la actriz Terele Pávez.

La escena no puede ser menos disparatada. En un sótano repleto de humo y juguetes eróticos, con Miguel hablando en euskera y Merche vestida de policía sexy, aparece ante los ojos de Antonio el espíritu de su madre. Fiel a su estilo irreverente, doña Pura recrimina a Antonio que quiera montar un negocio "de guarradas" como el sex shop. Al final de la escena todos los que acompañan a Antonio hablan en catalán pero, ¿por qué? ¿Tan obsesionado está Antonio con los estatutos de autonomía?

"Echanove habla en vasco, Ana en catalán, Pura en una mezcla de catalán y castellano... hay una confusión de lenguas que le lleva a Antonio a pensar en abrir un negocio de banderas. En ese momento se están constituyendo las autonomías, así que se le ocurre montar un negocio de fabricar banderas, que está relacionado con su negocio anterior de la imprenta y con el negocio anterior de Mercedes, la costura".

Mercedes, confundida con una prostituta

Que más hubiera querido Mercedes que la situación vivida con un cliente de la inmobiliaria hubiera sido un sueño, o una pesadilla. Y es que una serie de malentendidos llevan a un hombre a confundir a Mercedes con una prostituta de nombre Serena.

"Esta escena está basada en hechos reales, es lo que tiene ser guionista, que la gente te cuenta su vida y miserias", reconoce Carlos Molinero, para el que uno de los puntos más destacables del capítulo es que "Antonio y Merche se reencuentran como pareja" y no dudan en dar rienda suelta a su pasión en el jacuzzi de uno de los pisos que tiene que vender Merche o probar la "crema alemana" que ha comprado Antonio en el sex shop.

Inés y Alberto, ¿amor o amistad?

Además de los numerosos momentos pasionales, "Una caja de fotos" también ha sido el capítulo en el que "los personajes piensan en su pasado y se dan cuenta de que tienen que aprender a pasar página", explica Molinero. Es el caso de Carlos, que a lo largo del capítulo intenta contactar con Karina pero al final acaba por dejar a un lado a su exnovia y centrarse en Arancha, de la que cada vez está más enamorado.

A Inés también le da miedo comenzar de nuevo. Ha dejado atrás el mundo de las drogas y cada vez está más centrada en su trabajo y su familia, pero parece darle miedo volver a tener vida social y salir de noche. Por ello se muestra tan distante con Alberto, el médico de Oriol, quien ha mostrado interés por conocerla.

"Realmente Inés no está enamorada de Alberto, pero al final le sirve para dar el paso que necesita para salir al mundo real" dice Molinero, un primer paso que lo dará acudiendo junto al médico a un concierto de Supertramp.

 

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