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Las dietas milagro no existen, solo la alimentación sana y la constancia

  • Acaba con el efecto yoyó ¿Cuáles son las dietas más peligrosas?
  • La clave es dejar de pensar en dieta. Sólo en alimentarse correctamente
  • Como mucho, se deben perder 3 kilos al mes

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Las dietas milagro no existen
Las dietas milagro no existen Thinkstock

"¿Quién no ha hecho dietas milagro alguna vez?" Ainhoa lo ha probado todo y nos confiesa que "una se aburre ya, sobretodo después de mucho tiempo". Como ella, Emma ha probado la dieta del bocadillo, la del melón y alguna que otra más y asegura que "de todo te cansas y vuelves a recuperar el peso."

En una encuesta publicada en nuestra página de Facebook, hemos preguntado a nuestros fans si alguna vez les ha funcionado una dieta milagro. El 53,9% aseguran que consiguieron adelgazar, pero que en cuanto la dejaron, recuperaron los kilos perdidos. Un 22,68% de los encuestados ni siquiera fueron capaces de seguir las reglas.

En La mañana de La 1 te contamos los peligros de las dietas más famosas y con la ayuda de los expertos, te enseñamos a perder peso de manera sana y efectiva.

Las dietas milagro no existen

Los milagros en eso de perder los kilos de más no existen. Según ha explicado la nutricionista Ana Bellón diversas veces en el magacín de las mañanas de La 1, no hay ninguna dieta mágica que haga que una persona adelgace sin modificar sus hábitos alimenticios. Además, las dietas sin control médico pueden suponer un peligro para nuestra salud. Estos son solo algunos ejemplos de las más famosas y seguidas:

  • La dieta del test de Alcat

Se basa en un análisis de intolerancia alimentaria. Según sus creadores, los alimentos que no son tolerados por el cuerpo no se metabolizan correctamente y pueden provocar alteraciones. Proponen eliminarlos, que el paciente nos los consuma más para que gane en salud y pierda peso. Sin embargo no hay pruebas científicas de su efectividad y la excluisión de determinados productos puede hacer que nuestra salud se resienta.

  • La dieta de la sopa

Consiste en centrar toda la alimentación de una persona alrededor de una  sopa de tomate, cebollas y apio. A parte de esta, sólo se pueden consumir: frutas, verduras, arroz, carne de vacuno, leche desnatada, te y café. Lo que no esté en esta lista, queda prohibido. Es evidente que esta dieta conseguirá que una persona adelgace rápidamente. Pero también lo es que sufrirá un grave déficit de proteínas, minerales y vitaminas.

  • La dieta disociada

Se fundamenta en que los alimentos no engordan por sí solos, lo hacen al ser consumidos en determinadas combinaciones. Así por ejemplo, esta dieta prohíbe mezclar en las comidas los hidratos de carbono y las proteínas. Siguiendo sus principios no se puede consumir ni leche, ni frutas, ni cereales, ni legumbres, ni azúcar. Tan sólo carnes, pescado, huevos y grasas. Por supuesto, este desequilibrio que propone esta dieta no tiene ningún fundamento científico y puede ocasionar graves alteraciones orgánicas.

  • La dieta del grupo sanguíneo

Esta corriente insiste en que cada grupo sanguíneo debe seguir un tipo de alimentación. Sólo acarrea un desequilibrio alimentario importante y carece de base científica. De momento, nadie ha demostrado que el tipo de sangre y el comportamiento del tejido graso estén relacionados.

La clave: alimentarse bien

Si todas estas dietas no funcionan e incluso pueden llegar a ser peligrosas, ¿cómo conseguimos llegar al verano sin kilos de más y con salud?

El doctor Eduardo Morejón, Responsable de la Unidad de Obesidad de Clínica Londres, asegura que "es imprescindible que el paciente deje de pensar en dieta, si no que piense en alimentarse correctamente. Que no tenga la sensación de que está haciendo algo restrictivo, si no de que está aprendiendo a comer bien y que estos nuevos hábitos saludables formarán parte de su vida. Si eso no se consigue, el paciente estará deseando terminar el plan nutricional para volver a comer mal y volverá a engordar."

Las dietas que prometen efectos inmediatos, las que suelen excluir  determinados tipos de alimentos, pueden no ser sanas. De hecho hay algunos que jamás pueden faltar e nuestra mesa, "aquellos con baja densidad calórica que son ricos en vitaminas y fibra, es decir; frutas, hortalizas y verduras. El resto tenemos también que consumirlos pero con moderación"

Por eso el equilibrio y el sentido común deben de ser la base de cualquier plan de adelgazamiento. Todos los grupos alimentarios deben estar incluídos en la justa proporción. Según el doctor Morejón una dieta equilibrada es aquella que incluya "un 55-60% de hidratos de carbono, un 10-15% de proteínas y un 30% en forma de grasa. Que aporte las vitaminas, oligoelementos, minerales y fibra suficientes para cubrir las necesidades diarias".

Adelgazar 'despacito y con buena letra'

Alcanzar el peso ideal no puede ser una carrera a lo loco donde las prisas y la ansiedad lleven a un deterioro de la salud. Es más bien una carrera de fondo, no se deben perder más de tres kilos al mes, y una inversión de futuro. Adelgazar no puede ser una cuestión puntual, se trata de aprender a comer de forma sana y equilibrada.