El izquierdista Roberto Sánchez ha adelantado a Keikjo Fujimori, por escaso margen, en el recuento de votos de las pasadas elecciones presidenciales. La ventaja de la candidata derechista sobre Sánchez se redujo a 0,17 puntos porcentuales, tras el cómputo del 94 % de las actas de votación de la segunda vuelta presidencial en Perú, al registrar el 50,08 % de votos, frente al 49,91 % del postulante de Juntos por el Perú, de acuerdo al último reporte oficial. Aunque faltan por computar los votos emitidos en el extranjero que podrían decantar la balanza del lado de la candidata de la derecha.
El "Recetario para la promoción de productos marinos hidrobiológicos, con el rescate de la cocina tradicional" con 40 recetas aportadas por mujeres de diferentes comunidades rurales de El Salvador, forma parte del convenio Manos que Alimentan, desarrollado desde 2023, financiado por la Aecid, Cooperación Española, y liderado por la Asamblea de Cooperación por la Paz junto a las organizaciones(CORDES),(ORMUSA), NESI), y (REDES). Con la participación de Laura Cadenas, coordinadora del convenio Manos que Alimentan, y la nutricionista Ivania Mejía, del quipo CORDES – Asociación Fundación para la Cooperación y el Desarrollo Comunal de El Salvador. Reportaje de Teresa Montoro
La jornada electoral ha arrancado con problemas logísticos y falta de papeletas en algunas mesas, una situación que ya se produjo en la primera vuelta. Aun así, millones de peruanos han votado ya para decidir entre la conservadora Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez. Una elección que enfrenta dos modelos de país y que podría devolver a la izquierda al poder o confirmar el giro a la derecha que vive buena parte de América Latina.
La candidata conservadora, Keiko Fujimori, ha sido aclamada por cientos de ciudadanos tras depositar su voto, pero ha evitado hacer declaraciones en plena jornada electoral. Su rival, el izquierdista Roberto Sánchez, rodeado de su familia, sí ha pedido a los peruanos un compromiso con la democracia.
Las encuestas reflejan que hay un empate técnico y muchos indecisos. También señalan que la principal preocupación de los votantes es la inseguridad, después de años de aumento de homicidios, extorsiones y crimen organizado.
Fujimori ha centrado su campaña en la seguridad y en reivindicar parte del legado de su padre, a quien muchos de sus seguidores atribuyen el fin del terrorismo y de la hiperinflación, pero que fue condenado por delitos de lesa humanidad. Sánchez, en cambio, ha puesto el foco en la desigualdad y en la brecha entre Lima y las regiones más pobres del país.
La campaña ha estado marcada por la polarización y las acusaciones de fraude tras una primera vuelta caótica. Además, quien gane tendrá que gobernar con un Congreso muy fragmentado, en un país que ha visto pasar a ocho presidentes en tan solo diez años.
En Bolivia, el Parlamento acaba de dar luz verde a la imposición del estado de excepción tras un mes de bloqueos de carreteras en buena parte del país. Hay más de una treintena de heridos en las últimas horas por enfrentamientos entre policía y manifestantes, que exigen la renuncia del presidente, Rodrigo Paz.
Bolivia es un país muy desigual sumido en una crisis económica y con la inflación disparada. El Gobierno de Paz ha puesto sobre la mesa medidas de austeridad que han indignado a los más vulnerables, los que encabezan las protestas: indígenas, campesinos, obreros.
Estos sectores, que arrastran una herencia de exclusión social, son cercanos al expresidente Evo Morales y dicen sentirse hartos del Gobierno. Mientras otros muchos dicen estar hartos de la escasez que provocan los bloqueos. Es el retrato de un país cada vez más polarizado.
Foto: Juan Carlos Torrejón/EFE — Integrantes de la Policía de Bolivia custodian una carretera durante un enfrentamiento con manifestantes en San Julián
Un Perú profundamente polarizado vuelve a votar buscando, una vez más, estabilidad. El país elige a su noveno presidente en apenas diez años, después de una década marcada por destituciones, encarcelamientos y crisis políticas constantes.
Los peruanos votan entre dos modelos opuestos. Por un lado Keiko Fujimori, que se presenta por cuarta vez. Es hija del expresidente Alberto Fujimori, condenado por crímenes de lesa humanidad. Sus seguidores la llaman La China y promete orden, mano dura y recuperar un país cansado de la violencia y la inseguridad.
El otro candidato es Roberto Sánchez, exministro y heredero político de la izquierda que llevó al poder a Pedro Castillo. Su fuerza está sobre todo en el Perú rural, andino y más pobre, el que pide cambios profundos porque sienten que el crecimiento económico no llega a sus vidas.
Las encuestas hablan de un alto número de indecisos, que votarán menos por convicción y más por miedo al otro candidato.
Perú celebra unas elecciones presidenciales decisivas en un país cansado de la crisis política. Ha tenido ocho presidentes en apenas diez años. Los ciudadanos tienen que elegir entre dos modelos de país muy distintos: la conservadora Keiko Fujimori y el socialista Roberto Sánchez. En una entrevista en TVE, Sánchez asegura que afronta las elecciones "con esperanza para restablecer estándares: lucha contra la pobreza, justicia, democracia y estabilidad para desarrollar el Perú", señala. Además, pide la libertad para el presidente Castillo. Mientras, Fujimori, favorita en las encuestas que se presenta como la candidata capaz de unir al país, asegura que "nadie" puede detener su campaña.
La profunda crisis energética que vive el país caribeño se une a la presión política de Estados Unidos. La Casa Blanca ha desplegado nuevas sanciones. Entre ellas, al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel. Mientras, La Habana habla de "agresividad y perversión del gobierno yanqui".