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Violencia de género

Condenan a 13 años de prisión a tres hombres por abusar sexualmente de una mujer en Bilbao y difundirlo con el móvil

  • La condena recoge los delitos de "abuso sexual con acceso carnal" y revelación de secretos por la difusión
  • El 016 es el teléfono gratuito para las víctimas de violencia de género, no deja huella en la factura y hay que borrarlo del registro

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Condenan a 13 años de cárcel a tres acusados de abusar sexualmente de una chica en Bilbao y difundirlo con el móvil

La sección sexta de la Audiencia Provincial de Bizkaia ha condenado a trece años de prisión a cada uno de los tres acusados de abusar sexualmente de una chica de 18 años y de grabarlo y difundirlo con un teléfono móvil, en un local del máquinas de venta automática en el barrio bilbaíno de Solokoetxe en 2017.

Según la sentencia, hecha pública este martes, se les condena a los tres a diez de prisión a cada uno por un delito de "abuso sexual con acceso carnal" y a otros tres años más por persona por revelación de secretos, al difundirlos con el móvil. Además, a uno de los acusados se le impone otro medio año más de prisión, por entender que fue el autor de la grabación de lo ocurrido, que luego difundió por la redes sociales.

Además, se les prohíbe durante 15 años a acercarse a menos de 500 metros del lugar en que resida, trabaje o frecuente la víctima, así como a comunicarse con ella por cualquier medio. También deberán indemnizarla en una cantidad de 20.000 euros.

La agresión ocurrió el 14 de enero de 2017 en el barrio de Solokoetxe, en Bilbao, y a los tres acusados se les detuvo esa misma semana. Los tres permanecen en prisión provisional por esta causa.

Los condenados, conscientes del "estado de desorientación" de la víctima

En la sentencia, se considera probado que en la medianoche del 13 al 14 de enero de 2017, la víctima salió de fiesta con sus amigas y se dirigió a una discoteca de Alameda de Rekalde, en Bilbado, donde "consumió bebidas alcohólicas y fumó cannabis"; una ingesta que "unida a que la joven debía tomar [y tomó] medicación antidepresiva por prescripción de su médico, llevó a que le afectara de tal modo que sus capacidades de comprender, querer y controlarse estaban enormemente afectadas".

Por otro lado, según recoge la sentencia como hecho probado, los tres acusados accedieron a la misma discoteca a primeras horas de la madrugada del 14 de enero. Uno de ellos conocía a la víctima por haber coincidido en cursos destinados al "control de impulsos" que ambos debían llevar a cabo.

La víctima abandonó la discoteca sobre las siete menos diez de la mañana, dejándose en el local su bolso y el móvil. Dos de los acusados, "conscientes de su estado de desorientación y desinhibición", decidieron irse con la víctima hasta llegar a las escaleras de Solokoetxe, lugar de tránsito para acceder al barrio de Santutxu de Bilbao.

En un local de máquinas de venta automática los dos varones "comenzaron a tocar el cuerpo" de la joven, que fue "penetrada anal y vaginalmente" varias veces por los condenados, en alguna ocasión "a la vez", y también fue obligada a realizar "felaciones", tras sumarse el tercero de los condenados.

Uno de los condenados grabó los hechos y envió lo grabado a otro de los acusados y a una tercera persona, sin que se haya probado si lo hizo a más personas. Los tres acusados han mantenido en todo momento que "no tuvieron que forzar" a la joven porque "ella consentía".

"Evidentísimo estado de perturbación"

En ese sentido, en la sentencia se señala que, a través del visionado de la grabación, se aprecia "un evidentísimo estado de perturbación" en la joven. "El estado de confusión, laxitud, descontrol de la joven mujer es evidente desde la contemplación o visionado de esas imágenes, y ello no solo es perceptible para esta Sala, sino igualmente para los propios acusados, como resultan de sus comentarios, de su mofa ante el estado de la mujer", recoge el fallo.

La víctima despertó, sobre el mediodía, en un portal de un edificio del barrio de Santutxu, "desorientada y sin recordar ni donde había estado ni qué pudo ocurrir", y llamó a su padre desde un establecimiento comercial próximo al local para que acudiera a buscarla.

Cuando fue reconocida por el médico forense presentaba hematomas en rodilla derecha, muslo, codo derecho, zona izquierda de la espalda y edema frontal. La joven, que solo recordaba fragmentos de lo sucedido, acudió posteriormente a la Ertzaintza a denunciar los hechos, que quedaron registrados en el vídeo grabado por la cámara de vídeovigilancia del 'vending'.

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