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Muere Stanley Donen, director de 'Cantando bajo la lluvia', a los 94 años

  •  'Charade' y 'Siete novias para siete hermanos' son algunas de sus películas legendarias
  • La primera vez que vio a Fred Astaire bailar dijo que le cambió la vida y quiso ser coreógrafo vida

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Último adiós a Stanley Donen

Stanley Donen, director de clásicos del cine como Cantando balo la lluvia  y Charade ha fallecido a los 94 años, según ha confirmada uno de sus hijos al periódico Chicago TribuneDonen, el director que revolución el musical en Hollywood y cuyo amor por el cine se gestó en sus horas de soledad, huyendo de los abusos por ser judío, había sido bailarín y destacó como coreógrafo.

Posiblemente el último de los grandes directores que quedaban vivos del Hollywood dorado. Donen será siempre recordado por sus pelíuclas con Gene Kelly, con quien formó una de las parejas artísticas más destacadas del séptimo arte gracias a obras como Un día en Nueva YorkCantando bajo la lluvia y Siempre hace buen tiempo, donde pudo contar con Gene Kelly como protagonista.

También fue responsable de otros musicales legendarios como Siete novias para siete hermanos, en 1954; y Cara de ángel, en 1957, donde los protagonistas fueron Fred Astaire y Audrey Hepburn.

Días de cine - 60 años de 'Cantando bajo la lluvia'

El baile cambio su triste vida

Nacido en Carolina del Sur (EEUU) en 1924, Donen comenzó a bailar cuando apenas tenía 10 años, tras ver a Fred Astaire en el cine. "Vi a Fred Astaire en Flying Down to Rio cuando tenía nueve años, y cambió mi vida. Me pareció simplemente maravilloso, y mi vida no era maravillosaLa alegría de bailar música", dijo en una entrevista con Vanity Fair en 2013.

Dirigir es como el sexo: cuando es bueno, es muy bueno

"Para mí, dirigir es como el sexo: cuando es bueno, es muy bueno; pero cuando es malo, aún es bueno", dijo Donen en una de sus citas más conocidas.

Su relación con el musical surgió cuando Donen, con 16 años, se empleaba como bailarín en producciones de Broadway, a comienzos de los años cuarenta. Como miembro de una de las escasas familias judías de Columbia (Carolina del Sur).

Su infancia había sido solitaria, infeliz y repleta de insultos y abusos por parte de sus compañeros de clase.Eso le llevó a refugiarse a menudo en los cines de la ciudad con películas que le hacían evadirse de la realidad y donde se enamoró del musical Volando hacia Río de Janeiro, de Fred Astaire y Ginger Rogers.

Donen y Kelly, una pareja de éxito

Con el objetivo de recrear esa magia y escapismo, trabajó por primera vez con Kelly, bajo las órdenes de George Abbott, en Pal Joey, una obra que se convirtió rápidamente en toda una atracción para el público neoyorquino. 

La relación entre Donen y Kelly se estrechó y éste le pidió que se convirtiera en su asistente para las coreografías.Así llegaron de la mano a Hollywood, que les abrió las puertas con Rita Hayworth y Las modelos. La película que convirtió a Kelly en estrella y dio pie a nuevas colaboraciones entre ambos con películas como Levando anclas - la escena del ratón Jerry llevó un año de trabajo en postproducción- o Living in a Big Way.

La química entre ellos era tal que, finalmente, Arthur Freed, uno de los grandes productores de los musicales de Metro Goldwyn Mayer, confió en ellos para rodar Un día en Nueva York, el debut tras las cámaras de ambos y el primer musical con escenas rodadas en las calles de una gran ciudad.

En una fotografía de archivo, Donren recibe el Óscar honorífico de Steven Spielberg

En una fotografía de archivo, Donren recibe el Óscar honorífico de Steven Spielberg REUTERS CHRIS MARTINEZ / REUTERS

Tras el éxito de su ópera prima, MGM le hizo un contrato de siete años y rodó Bodas reales con su ídolo de la infancia, Fred Astaire, a quien puso a bailar por las paredes y los techos .Le siguió Love is Better Than Ever -con una jovencísima Elizabeth Taylor- antes de crear junto a Kelly Cantando bajo la lluvia que se considera el musical más célebre de todos los tiempos. En la historia del cine quedan para siempre la secuencias en la que Kelly, empapado, pero radiante de alegría, canta, baila y chapotea en el agua con paraguas negro.

Solo consiguió un Óscar honorífico

Después llegarían Siete novias para siete hermanos, Siempre hace buen tiempo -su último trabajo con Kelly, cuya amistad se había ido deteriorando con el paso de los años-. Firmó también Charada y Dos en la carretera, estos últimos con su idolatrada Audrey Hepburn.

Establecido como cineasta independiente, se lanzó a dirigir a algunos de los mejores actores de la industria en obras como Indiscreta -con Cary Grant e Ingrid Bergman- y Arabesco -con Gregory Peck y Sophia Loren-, producciones rodadas en Europa, donde estableció su residencia.

Una obra marcada por la gracia, la elegancia, el ingenio y la innovación visual

Aunque la Academia de Hollywood nunca lo nominó en la categoría de mejor director, sí decidió entregarle el Óscar honorífico en 1998 por "una obra marcada por la gracia, la elegancia, el ingenio y la innovación visual". 

Con su humor habitual, Donen recogió el premio cantando el clásico Cheek to Cheek, de Fred Astaire, y deleitando al público con pequeños pasos de baile rememorando sus fastuosas obras del pasado.En su discurso, dijo que el secreto para ser un buen director era rodearse de los mejores en cada campo y, "cuando comienza el rodaje, aparecer y no te entrometerse en sus labores".

Se casó en cinco ocasiones y tuvo tres hijos. Desde 1999, Donen mantenía una relación sentimental con la comediante Elaine May

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