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Inundaciones en Mallorca

Sant Llorenç se levanta empujada por la solidaridad pero con incertidumbre

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 Inundaciones en Mallorca: Francisca
Francisca, una de las vecinas de Sant Llorenç de Cardessar que lo ha perdido todo por las inundaciones en Mallorca, se abraza a una vecina. noticias

El torrente de agua se lo llevó todo para algunos vecinos de Sant Llorenç de Cardessar. Han perdido coches, casas y, algunos de ellos, familia. Ahora trabajan sin descanso para retirar barro y escombros de sus hogares, esos donde algunos llevaban viviendo toda una vida. Y lo peor es que no ven el final. Nadie sabe cuándo van a terminar, pero muchos ya se plantean qué va a pasar una vez llegue la calma. En el Ayuntamiento llevan tan sólo este jueves unas 200 reclamaciones por daños materiales y no paran de llegar personas sin saber qué hacer y si van a ver compensadas sus pérdidas.

[Sigue minuto a minuto la actualidad de las inundaciones en Mallorca]

Se murió allí dentro, el agua le pilló de sorpresa cuando estaba dormido

Antonia es una de esas personas que lo ha perdido todo. A su avanzada edad, su entereza a la hora de trabajar retirando escombros se rompe cuando explica a RTVE.es que en esa casa, que era de sus padres, murió su hermano en cuestión de minutos. Ella y su marido habían ido a comer allí ese mismo martes fatídico. Después, volvieron a su casa y, cuando comenzó la tromba, llamaron a su hermano para preguntarle si él también se había quedado sin luz. Esa fue la última vez que hablaron. “Cuando pasamos a verle sobre las 9 ya estaba muerto. Se murió allí dentro, el agua le pilló de sorpresa cuando estaba dormido”, relata con dificultad.

Antonia, hermana de una de las víctimas: "El agua le cogió por sorpresa, lo encontraron muerto en el balancín"

Mientras habla, ve cómo una decena de voluntarios va sacando de esa casa todas las pertenencias. En esa misma calle y en otras de alrededor se acumulan embarradas y en hilera muebles y recuerdos de toda una vida. Armarios, cuadros, electrodomésticos y hasta trofeos salen, literalmente, volando por las puertas empujados por miembros de la UME y por voluntarios.

 Los voluntarios no dejan nada en las casas porque todo está destrozado

Los voluntarios no dejan nada en las casas porque todo está destrozado noticias

No queda nada, ni lavadora, ni secadora, ni cocina y los muebles los tiramos

Otra mujer de unos 65 años, Francisca, no tiene seguro y ni siquiera se ha planteado lo que puede significar eso porque todavía le cuesta creer lo que ha ocurrido. Ve cómo múltiples personas entran y salen de su casa sacando las que eran sus cosas. “No queda nada, ni lavadora, ni secadora, ni cocina y los muebles los tiramos”, dice entre sollozos y señala las marcas de agua, que superan considerablemente su altura. Hasta el auto que tenían guardado en la cochera ha quedado destruido dos calles más abajo.

Una vecina de Sant Llorenç: "No nos ha quedado ni un mueble y aún así hemos tenido suerte"

La riada se ha llevado el interior de sus dos casas, una enfrente de la otra en la misma calle. Les pilló en el piso superior de una de ellas. “Si no hubiera sido así, nos hubiéramos ahogado”, confiesa. Ahora, vive en casa de sus hijos porque no tiene otro lugar donde ir. Ni ninguna pertenencia personal más allá casi que lo que lleva puesto.

Muchas personas sin seguro

Al Ayuntamiento acude gente constantemente. En la primera planta se ha instalado una oficina de asesoramiento sobre aseguradoras y coberturas. En lo que va de día, han recibido unas 200 reclamaciones, la mayoría relativas a coches.

“He traído las fotos de todos los daños, como me han pedido”, dice un matrimonio a la persona que les atiende. Al otro lado de los mostradores están los profesionales de Zurich, que se han organizado con el Ayuntamiento para asesorar a personas independientemente de sus seguros. Y el problema, reconocen a RTVE.es, es que muchos ni siquiera tienen.

Cuando no tienes seguro, estás a expensas de que se declare zona catastrófica

“Cuando no tienes seguro, estás a expensas de que se declare zona catastrófica”, expone Sonia Calzada, de Zurich. Esa es precisamente la esperanza de muchos que no pueden ver otra compensación que no sea la del Estado. Precisamente, el Consejo de Ministros ha iniciado este jueves los trámites para declarar la zona de las inundaciones como área “afectada gravemente por una emergencia de Protección Civil” –antiguamente, ‘zona catastrófica’-.

Pero el problema es que hasta que los peritos, que ya se encuentran revisando las casas afectadas, no cuantifiquen los daños y el Estado no determine cuánta ayuda va a destinar a los damnificados, éstos no verán dinero alguno, un período que puede ser largo.

Mejor lo tienen quienes sí tienen seguro. En estos casos, explica el alcalde, Mateu Puigròs, la aseguradora se hace cargo de una parte de los daños –debido a la magnitud de la catástrofe, no podría cubrirlos todos- y el Consorcio compensará la cuantía con dinero público. Así, los afectados podrán ver una compensación más rápidamente que aquellos que no tenían póliza.

Marea de voluntarios

Pero estén o no asegurados, de quienes sí reciben ayuda inmediata los vecinos de Sant Llorenç es de los voluntarios. Un centenar ha acudido ste jueves y se ha organizado en el llamado ‘Espacio 36’ de la Calle Mayor.

Muchos vienen de localidades cercanas a Sant Llorenç. Tienen amigos o familiares allí y echan una mano. Pero los hay incluso del extranjero. Sandro, un brasileño que estaba de vacaciones por la isla, se ha desplazado hasta el pueblo para ayudar. también Sarah, una británica que ha venido de Alcudia, donde se enteró por las noticias. Ninguno de los dos habla español, pero no les hace falta para sumar fuerzas y trabajar duro.

A la hora de ayudar los hay muy jóvenes también. Los 25 alumnos unos 18 años que vienen desde la localidad de Felanitx, cercana a Sant Llorenç, hicieron una propuesta en su escuela de Formación Profesional y este jueves se han saltado la clase con el permiso de sus profesores para ayudar. Desde las ocho de la mañana han estado trabajando interminablemente en tres casas diferentes hasta las dos de la tarde, cuando han vuelto al centro de coordinación de voluntarios a por un buen cocido con salchichón para tomar fuerzas.

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Durante todo el día, Protección Civil ha asistido a los voluntarios para que no se encontraran mal. Les ha repartido agua y alimentos y les ha preguntado en varias ocasiones si habían desayunado.

El Ayuntamiento reconoce que está desbordado ante la “magnitud de gente que ha asistido a ayudar”, pero dice que todos los voluntarios son bienvenidos y los emplaza a volver este viernes: “Recuerde que debe llevar palas, escobas, fregonas, guantes…”.

La delegada de Bienestar Social de Sant Llorenç, María Galmes Mesquida, ha pedido a quien quiera que done “zapatos, calcetines, ropa interior y pantalones para que la gente pueda sentirse mejor en una circunstancia así”.

María Galmes, delegada de Bienestar Social en Sant Llorenç: "Necesitamos ropa y herramientas"

Y es que en Sant Llorenç, la mayoría de los zapatos y parte de la ropa son ahora mismo de barro.

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