Enlaces accesibilidad

Matilda, el encanto de la niña prodigio de Roald Dahl

  • Se cumplen 30 años de la publicación de este clásico de la literatura infantil, inspirado en la niñez del escritor
  • Matilda es una niña solitaria y muy aficionada a la lectura que se enfrenta al rechazo del mundo adulto

Por
Dibujo de 'Matilda' que en su aniversario reedita Penguin Random House con sus ilustraciones originales.
Dibujo de 'Matilda' que en su aniversario reedita Penguin Random House con sus ilustraciones originales.

Roald Dahl (1916-1990) perdió a su padre a los cuatro años, y a los siete ingresó en un colegio donde vivió de primera mano la severidad del sistema educativo británico. El autor relataría en su autobiografía Boy los duros castigos físicos que sufrió en el internado de Repton.

El célebre escritor galés de relatos infantiles y juveniles también reflejó parte de esta experiencia en Matilda: el cuento de una niña prodigiosa, con cinco años lee a Dickens, Kipling o Hemingway, que es rechazada por sus obtusos padres, por sus compañeros y sufre los crueles métodos de la aborrecible profesora Trunchbull. Para colmo, nuestra heroína tiene poderes telequinéticos y puede mover objetos con la mente.

Matilda es uno de los libros más famosos de Dahl. Se cumplen 30 años de su publicación por el sello Jonathan Cape en Londres, con las inconfundibles ilustraciones de Quentin Blake que colaboró con el escritor hasta su muerte. Un binomio perfecto en el que el artista acompañaba con sus dibujos las ideas del galés sin desvelar lo que quería contar.

Matilda puede ser un gran ejemplo. Hay un chico que va a recibir un castigo por comerse un pastel de chocolate y la directora del colegio le va a pegar. Pero yo no quiero mostrar que eso va a pasar. Así que solo muestras la acción de levantar los brazos”, señalaba Blake en una entrevista reciente.

Extravagancia y niños audaces

La popularidad de Matilda se disparó con la versión cinematográfica dirigida por Danny de DeVito en 1996. Una adaptación que muchos definieron como puro expresionismo visual para niños. La prestigiosa Royal Shakespeare Company también le dedicó un musical en 2010.

En las páginas de este clásico, que ha conquistado a miles de lectores en todo el mundo, emergen los temas recurrentes que el escritor deslizaba en sus obras: maltrato infantil, diferencias de clase, surrealismo, gotas de humor negrísimo- casi grotesco- ,enmarcado en una libérrima estructura formal.

El ilustrador Quentin Blake colaboró con Roal Dahl en la mayoría de sus publicaciones

El escritor se enfocaba en historias protagonizadas por niños audaces que se enfrentan a los adultos, que toman el papel de villanos en un universo retorcido. Estos atrevimientos, poco comunes en la literatura para los más pequeños, señalaron a Dahl como provocador entre sus críticos.

En sus creaciones el padre de James y el melocotón gigante y Charlie y la fábrica de chocolate dejaba correr una imaginación desbocada. En Matilda confluyen todos estos elementos en una suma mágica que continúa atrapando a través del tiempo a varias generaciones.

En el aniversario de este relato irresistible Penguin Random House ha reeditado el libro con las ilustraciones originales de Quentin Blake. Nos recuerdan algunas de las enseñanzas que esconde el carácter de esta niña genial que halla en la literatura un camino a la esperanza, porque las lecturas nos permiten “viajar a lo largo del mundo mientras estamos sentados en nuestra pequeña habitación”, como se cita en el libro.

Cuatro razones para adorar a Matilda

-Pasión por los libros

Entre los cuatro y cinco años, Matilda ha leído 16 títulos imprescindibles entre los que se encuentran El hombre invisible de H.G. Wells o Jane Eyre de Charlotte Bronte. La señora Phelps, la bibliotecaria, maravillada por su interés por la lectura le recomienda: “Deja que te envuelvan las palabras, como la música”.

- Independencia

Nuestra heroína se refugia en la soledad donde se mueve con soltura desarrollando un pensamiento introspectivo. La niña prefiere leer a ver la televisión. Aprende a crecer independiente y a sortear los quiebros de la vida, con los otros, pero sin necesitarlos.

- Fortaleza y justicia

Matilda es idealista, empática y anhela un mundo más justo. Mantiene la esperanza aunque cree que las personas malas deben ser castigadas. La pequeña representa una voluntad de igualdad inquebrantable, para ella solo existen las personas sin distinción de sexo o apariencia.

- Resiliencia

La protagonista de esta historia tiene que soportar el desprecio de su familia, las burlas de otros niños-lo que hoy llamaríamos bullying- y de la directora del colegio por ser diferente. Una infancia triste y dura en la que es obligada a madurar antes de tiempo. Pese a todo, Matilda se crece ante la adversidad y se convierte en una persona admirable, es decir, pone en práctica la resiliencia, un concepto muy moderno.