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El expresidente de Brasil, Luis Ignacio Lula Da Silva
El expresidente de Brasil, Luis Ignacio Lula Da Silva. AFP / Evaristo Sa

Lula Da Silva afirma sentirse víctima de una "cacería de brujas" y niega toda acusación de corrupción

  • El expresidente de Brasil ha declarado en el sexto proceso judicial en su contra

  • Asegura que un ministro excolaborador suyo que testificó contra él miente 

  • Da Silva está acusado por los delitos de corrupción y lavado de dinero

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El expresidente de Brasil, Luis Ignacio Lula da Silva se ha declarado este miércoles víctima de una "cacería de brujas" al testificar ante el juez que le investiga por corrupción en el sexto proceso judicial abierto contra él, Sergio Moro.

Da Silva, cuya candidatura a la presidencia en las elecciones de 2018 peligra por la sentencia que le condenó a nueve años de cárcel, ha calificado de "mentiroso", "frío" y "calculador" a uno de sus ministros, que se convirtió en importante testigo en su contra.

Lula ha asegurado que su exministro de Hacienda, Antonio Palocci, que le acusa de haber hecho un "pacto de sangre" con la constructora Odebrecht para recibir millonarios sobornos a cambio de contratos públicos con la petrolera Petrobras, mintió en el juicio la pasada semana. 

La interrogación de este miércoles corresponde a la segunda ocasión que declara ante el juez Moro, encargado del caso de corrupción en Petrobras y que ya lo condenó en primera instancia a nueve años y medio de prisión por recibir sobornos de la constructora OAS a cambio de contratos con la petrolera estatal.

"Nada de lo que dijo [Palocci] es verdad"

"Yo vi a Palocci mentir aquí. Nada de lo que dijo es verdad", ha declarado Da Silva, que dice que siente "pena" por el que fuera uno de sus principales correligionarios. Además, ha acusado a Palocci de buscar salir de prisión con un acuerdo. 

Lula ha aprovechado su testimonio ante el juez Sergio Moro en la ciudad de Curitiba para negar todas las acusaciones, insistir en que se trata de una persecución política y descalificar a todos sus acusadores. Además se ha negado a responder a algunas preguntas.

El exmandatario, que encabeza todas las encuestas de intención de voto para las elecciones presidenciales de 2018, asegura que todos los casos judiciales presentados en su contra tratan de impedir que asuma de nuevo el cargo que ocupó entre 2003 y 2010.

"La verdad es que la Fiscalía entró por un camino del que tiene dificultades de salir. Su objetivo es encontrar a alguien que me criminalice", ha dicho.

Niega cualquier acusación de corrupción en su mandato

En sus declaraciones el expresidente ha señalado que, pese a documentos que hacen referencia al Instituto Lula varios años antes, solo decidió crearlo después de abandonar la Presidencia y ha negado cualquier acusación de corrupción durante su mandato.

En este proceso, Da Silva ha sido denunciado por la Fiscalía por delitos de corrupción y lavado de dinero ante la sospecha de que recibió sobornos de Odebrecht a través de Palocci. Estos últimos testificaron que la petrolera reservó 98 millones de euros (300 millones de reales) para financiar ilegalmente los gastos del Partido de los Trabajadores y gastos particulares de Lula y su sucesora en el cargo, Dilma Rousseff.

Además ha dicho que visitó una vez el terreno adquirido por Odebrecht y supuestamente destinado al Instituto Lula y que lo rechazó por considerarlo inadecuado.

Da Silva se ha mostrado evasivo ante las preguntas sobre el alquiler del ático vecino a su residencia que utilizaba para reuniones.

Al final del testimonio, Lula ha preguntado a Moro si podría decirle a sus hijos y sus nietos que había sido interrogado por un juez imparcial. Moro le respondió que "sí" después de reprenderle.

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