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Imagen de la popular Carrera de Tacones celebrada el jueves 29 de junio de 2017 en el barrio madrileño de Chueca. REUTERS Juan Medina

Menos tacones en la vigésima carrera en alzas del Orgullo LGTBI

  • Han participado la mitad de los inscritos 

  • Sin embargo, esto no ha cambiado el ambiente de fiesta y reivindicación

  • Este año el premio ha sido de mil euros

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La popular Carrera de Tacones, uno de los símbolos de las fiestas del Orgullo LGTBI de Madrid, ha celebrado 20 años de tradición colapsando un año más las calles de Chueca, en una edición en la que pese a participar la mitad de los inscritos no ha cambiado el ambiente de fiesta y reivindicación.

Antes de subir al podio, el joven ganador -este año el premio es de mil euros- ha confesado sentirse muy cómodo sobre sus zapatos de tacón de aguja brillantes, "me iba con ellos ahora mismo a comer churros", ha bromeado.

 Varios de los participantes en la carrera.

En conversación con Efe ha lamentado que este jueves no hayan corrido todos los inscritos porque se agotaron las plazas por Internet y muchos se han quedado sin poder hacerlo.

Sólo una veintena de las alrededor de setenta personas inscritas han sido fieles a su cita sobre alzas, ha indicado.

La madrileña calle Pelayo se ha preparado desde las cinco de la tarde para un evento que ha acogido a cientos de turistas y curiosos que, apretados, no querían perder detalle de la carrera aunque la mayoría no podía ver mucho de lo que ocurría.

Tacones a partir de nueve centímetros

Descalificados al momento han quedado los participantes que han llegado a Chueca con tacones de menos de nueve centímetros. A partir de esa medida los había de todos los gustos y colores: botines, sandalias y plataformas, con flores y brillantes.

La encargada de marcar la salida a esta 'prueba' ha sido como siempre la Drag Queen Chumina Power; en esta ocasión se han celebrado dos carreras de clasificación y, los mejores de éstas, han sido los que han corrido la carrera final.

 La cita ha celebrado 20 años de tradición colapsando un año más las calles de Chueca.

"¡Que gane la mejor!", ha gritado uno de los asistentes del público. En la última prueba, además de correr había que recoger prendas por el camino como pelucas, vestidos y bolsos; quien llegase a la meta sin una de ellas quedaba descalificado.

En apenas media hora había un ganador. Los vecinos de la calle Pelayo han podido disfrutar del espectáculo desde sus propios balcones, desde los que animaban a los corredores -todos hombres- y que estaban decorados con la bandera arcoíris.

"He practicado mucho porque si no lo haces el guarrazo está asegurado", ha dicho a Efe uno de los participantes de la carrera, que de haber ganado el premio lo habría ahorrado para poder estudiar.

En su opinión cuando se ve a una mujer corriendo en tacones "no hace gracia", al contrario de lo que ocurre cuando el que corre es un hombre, algo que cree que es un "fetiche". "Hay que reirse de uno mismo", ha asegurado.

Terminada la 'prueba', la fiesta ha continuado con música y alegría en esa misma calle, en la que no entraba ni un alfiler, pero que contagiaba orgullo a todo aquel que se asomaba.

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