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Imagen tomada cerca del cementario de Mpanda, al norte de Bujumbura
Imagen tomada cerca del cementario de Mpanda, al norte de Bujumbura Amnistía Internacional

Imágenes por satélite muestran fosas recientes de civiles asesinados por las autoridades de Burundi

  • Amnistía Internacional acusa al Gobierno de querer encubrir las muertes

  • Los testigos dicen que registraron los barrios y se llevaron los cadáveres

  • El ansia de poder de Nkurunziza reavivó la violencia enterrada en la guerra

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Amnistía Internacional ha difundido unas imágenes por satélite que demostrarían la existencia de fosas comunes en Burundi, en las que según los testimonios recogidos por la población están enterradas decenas de personas asesinadas a manos de las fuerzas de seguridad burundesas en diciembre.

"Las imágenes de antes y después y las grabaciones de vídeo muestran con claridad cinco posibles fosas comunes en la zona de Buringa, a las afueras de Bujumbura", señala la organización en este informe.

Recogidas entre finales de diciembre y principios de enero, en ellas puede verse la tierra removida, un hecho que coincide con los relatos de los testigos, que aseguraron a  Amnistía Internacional que las fosas comunes se excavaron la tarde del 11 de diciembre, inmediatamente después del día más sangriento de la creciente crisis de Burundi. Ese fin de semana se produjeron cerca de un centenar de muertos.

"Estas imágenes sugieren un esfuerzo deliberado de las autoridades por encubrir el alcance de los homicidios cometidos por sus fuerzas de seguridad, y por impedir que salga a la luz toda la verdad”, ha manifestado Muthoni Wanyeki, director regional de Amnistía Internacional para África Oriental, el Cuerno de África y los Grandes Lagos.

Se llevaron todos los cadáveres

El equipo de investigación de Amnistía Internacional estaba en Bujumbura cuando se cometieron los homicidios, y a la mañana siguiente visitó los barrios afectados, incluido Nyakabiga.

Los residentes describieron cómo se habían abandonado los cadáveres de al menos 21 hombres en viviendas, en las calles y en zanjas de drenaje. El equipo de investigación pudo ver grandes charcos de sangre en algunos de los lugares donde se había dado muerte a las víctimas, pero los cadáveres habían sido retirados.

No sé dónde está, ni si ha sido enterrado

Los testigos describieron cómo la policía y funcionarios locales habían registrado Nyakabiga y otros barrios para recuperar los cadáveres de los fallecidos y llevarlos a lugares no desvelados.

La madre de un muchacho de 15 años que había recibido un disparo en la cabeza cuando corría a refugiarse en un cobertizo en el barrio de Musaga dijo a Amnistía Internacional que el cadáver de su hijo había sido recogido por una camioneta de la alcaldía. Los hombres que lo recogieron se negaron a decirle dónde lo llevaban. "No sé dónde está, ni si ha sido enterrado", dijo.

Además del emplazamiento de Buringa, Amnistía Internacional ha recibido informes fidedignos sobre sospechas de la existencia de fosas comunes que contenían cadáveres de las personas muertas el 11 de diciembre en varios lugares más, entre ellos los cementerios de Mpanda y Kanyosha.

Según fuentes locales, en el emplazamiento de Mpanda se enterraron 25 cadáveres en cinco fosas, y en el de Kanyosha se enterraron 28 cadáveres en cuatro fosas. Se desconoce cuántos cadáveres podrían encontrarse en otros lugares.

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Permitir la entrada de investigadores internacionales

Estas averiguaciones se han producido después de la publicación, en diciembre, de un informe de Amnistía Internacional titulado "My children are scared: Burundi’s deepening human rights crisis", y unos días antes de la fecha prevista para que los líderes africanos debatan el conflicto de Burundi en la cumbre de la Unión Africana (AU) en Addis Abeba.

"Los líderes africanos reunidos en la cumbre de la UA deben pedir al gobierno burundés que permita a los investigadores internacionales acceso a todos los lugares sospechosos de contener fosas comunes, y deben iniciar una investigación inmediata, independiente e imparcial sobre los homicidios y sobre por qué a la mayoría de las familias no se les dio la oportunidad de recuperar y enterrar a sus muertos", ha manifestado Muthoni Wanyeki.

"Las familias necesitan saber qué sucedió a sus seres queridos, y poder darles un entierro digno. Los lugares donde se sospecha que se encuentran estas fosas comunes deben protegerse hasta que puedan llevarse a cabo investigaciones adecuadas, y los cadáveres que se hallen en ellas deben ser exhumados para determinar las causas de la muerte", ha añadido.

El abismo de un conflicto étnico

La última ola de violencia en el país estalló en abril, cuando el presidente Pierre Nkurunziza anunció sus planes para gobernar durante un tercer mandato. Sus intenciones de perpetuarse en el poder reabrió las heridas de una guerra civil que desangró el país durante 12 años y terminó en 2005.

La última ola de violencia ha avivado las tensiones en una región todavía muy volátil dos décadas después del genocidio en la vecina Ruanda, que tiene la misma mezcla étnica.

Los enfrentamientos han sido condenados por la comunidad internacional, que teme que la nación centroafricana pueda volver a caer en el conflicto étnico.

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