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Burkina Faso toma el control del cuartel de los militares sublevados y da por finalizado el golpe de estado

  • Algunos de los militares sublevados se negaban a entregar las armas
  • El Ejército leal al Gobierno ha atacado su base con artillería pesada
  • La guardia presidencial intentó dar un golpe de estado el 16 de septiembre

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Militares leales al Gobierno de Burkina Faso rodean el cuartel de los golpistas en Uagadugú.
Militares leales al Gobierno de Burkina Faso rodean el cuartel de los golpistas en Uagadugú.

El Ejército de Burkina Faso ha tomado este martes el control del cuartel de los miembros de la guardia presidencial, unidad responsable del golpe militar en Burkina Faso, después de atacar su base con artillería pesada.

Los militares leales al Gobierno de transición iniciaron una operación para reducir a los militares del Regimiento de Seguridad Presidencial, que el pasado 16 de septiembre interrumpieron el Consejo de Ministros y detuvieron al presidente y al primer ministro. Ante la negativa de los golpistas a entregar las armas, el Ejército atacó el cuartel.

En medio del ataque, el general Gilbert Diendéré, líder del golpe y jefe del Estado Mayor del exdictador Blaise Compaoré -derrocado a finales del pasado año por una revuelta popular tras 27 años en el poder- pidió a todos los sublevados que iniciasen el desarme pactado.

Pese a que la guardia presidencial, un cuerpo de élite formado por 1.300 hombres y creado en 1996 por Compaoré para su protección, fue disuelta el pasado viernes, algunos militares siguieron atrincherados en sus cuarteles de Naaba Koom, que se encuentran próximos al palacio presidencial en Uagadugú, la capital. Finalmente, los rebeldes no opusieron resistencia y fueron detenidos.

El país retoma su transición hacia la democracia

Burkina Faso estaba llamada a celebrar elecciones presidenciales el próximo 11 de octubre para poner fin a la transición civil iniciada tras la caída de Compaoré. Pero los sucesos del pasado 16 de septiembre, que declararon el fin del Gobierno de transición y nombraron a Diendéré nuevo líder, interrumpieron el proceso.

Tras unos días de confusión, el Ejército decidió apoyar al régimen democrático y trasladó todas sus tropas a Uagadugú, con el objetivo de desarmar a los golpistas. Por su parte, el general Diendéré aceptó la derrota y prometió devolver el poder al presidente Michel Kafando y al primer ministro Isaac Zida.

La presión del Ejército y las intensas negociaciones de países como Senegal y Benin, respaldados por Estados Unidos y Francia, consiguieron que los golpistas renunciaran a su intención de retener el poder hasta las elecciones y accedieran a restaurar el Gobierno civil.

Ahora, se espera que las elecciones se puedan celebrar como muy tarde el próximo 22 de noviembre, un mes y medio más tarde de lo previsto.