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Zhao Liang cierra con fuerza y denuncia social la competición de la Mostra

  • Su documental Beixi Moshuo refleja las condiciones de trabajo en las minas mongolas

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Director Zhao Liang attends the photocall for the movie "Bei Xi Mo Shuo" (Behemoth) at the 72nd Venice Film Festival
El director chino Zhao Liang en el Festival de Venecia.

Condiciones infrahumanas de trabajo y de vida en unas minas que explotan a los seres humanos tanto como el medioambiente. Eso es lo que denuncia el chino Zhao Liang en su documental Beixi Moshuo (Behemoth), que ha cerrado con brillantez las proyecciones de competición del Festival de Venecia.

Una película dura, árida y a la vez poética que recibió grandes aplausos en la Mostra con una propuesta radical de este representante del documental de resistencia y compromiso social.

"Es cine independiente, una expresión individual", dijo hoy en rueda de prensa el director, que justificó en ese estilo el que no haya pedido autorización de rodaje a las autoridades chinas en la parte filmada en su país, aunque "hasta ahora" no ha tenido problemas con la censura.

Sin embargo, agregó, "hoy hay un solo periodista chino en la sala, porque probablemente los otros hayan recibido consignas de no venir, lo que es indicativo".

Una película que apunta directamente a las grandes compañías mineras, que permiten que sus trabajadores desarrollen su labor sin las más mínimas condiciones de seguridad y que vivan en barracones que no disponen ni de duchas, en este caso en Mongolia.

Y también a las autoridades chinas, que permiten que esas minas abastezcan de material a compañías de construcción que desarrollan ciudades fantasmas en China, con cientos de edificios iguales, en los que no vive nadie.

Unas explotaciones que dañan además enormemente el medioambiente -el documental denuncia que el 20 por ciento del suelo de Mongolia está destrozado a causa de la extracción de minerales-, un tema que preocupa mucho al director.

"Personalmente creo que el medioambiente es algo que afecta a todo el mundo y espero que esta película suscite una reflexión" sobre ello y, de forma más general, "sobre las condiciones en las que vivimos hoy en día".

Descenso a las minas infernales

Es un filme "sobre el pensamiento del mundo moderno y debe provocar una reflexión en todo el mundo, no solo en China", añadió. La primera vez que fue a rodar a una de las enormes minas a cielo abierto que aparecen en la película, situadas en Mongolia interior, tuvo la impresión de estar en el infierno, pero los productores le dijeron que no hiciera referencia a Dante.

Luego descubrió que la ciudad en la que está la mina se llama Paraíso, en mongol, y la enfermedad que sufren los mineros -la neumoconiosis, muy habitual entre los que trabajan con el carbón- la interpretó como el purgatorio. "Lo que escribió Dante correspondía en cierta forma con la vida moderna y con lo que yo cuento en el filme", explicó el realizador.

Un filme en el que Liang ha abandonado el estilo de trabajos anteriores para experimentar con una expresión de sus pensamientos y sentimientos a través de su experiencia en vídeo y fotografía. El resultado es un documental que sobrecoge tanto por lo que cuenta como por la belleza con la que lo cuenta.

Pretenciosidad italiana

Nada que ver con la pretenciosidad de Per amor vostro, el otro filme de esta última hornada de competición. Dirigida por Giuseppe M. Gaudino y protagonizada por Valeria Golino, este filme italiano rodado en Nápoles cuenta la historia de Anna, una mujer que trabaja como apuntadora en el mundo del cine, maltratada por su marido y con tres hijos adolescentes, uno de ellos sordo.

Por esa razón, en la rueda de prensa hubo una intérprete del lenguaje de signos mientras el director explicaba un proyecto rodado gran parte en blanco y negro y en la que algunas imágenes se colorean delante de los ojos del espectador."Queríamos crear un realismo a la inversa", en el que el color aparece solo cuando Anna explota.

Un personaje omnipresente en una historia por momentos incomprensible, como reconoció la actriz. "Beppe no quería que tuviese muchas certezas, así que he intentado teorizar lo menos posible. Es ahora, cuando hablo del filme, cuando más lo entiendo, pero mientras estaba trabajando, aunque estaba atenta, también estaba un poco fuera para tratar de darme cuenta de lo que sucedía, pero a veces no entendía bien lo que estaba haciendo. Ahora creo que ha sido mejor así", explicó Golino.

Dos filmes que cerraron una competición de Venecia que ha exhibido 21 largometrajes y cuyo palmarés se conocerá mañana de la mano del presidente del jurado, el realizador mexicano Alfonso Cuarón.