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Algunos corales se adaptan al cambio climático con genes resistentes al calor

  • La especie 'Acropora Millepora' transmite los genes resistentes al calor
  • Algunas especies tienen más facilidad para adaptarse al cambio climático
  • Los seres humanos podrían favorecer la reproducción de corales resistentes

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Peces soldado entre la gran barrera de coral australiana
Peces soldado entre la gran barrera de coral australiana. Thinkstock

Un equipo de cientíticos estadounidenses y australianos ha descubierto que algunos corales han logrado adaptarse al aumento de la temperatura causado por el cambio climático con genes resistentes al calor, de acuerdo con un estudio realizado en la Gran Barrera de Coral de Australia.

Algunas poblaciones de coral ya tienen variantes genéticas necesarias para tolerar las aguas cálidas del océano y los seres humanos pueden ayudar a difundir estos genes que facilitan su supervivencia al calor, según ha descubierto un equipo de científicos de la Universidad de Texas en Austin y la Universidad Estatal de Oregón y el Instituto Australiano de Ciencia Marina.

El descubrimiento, publicado en Science, tiene implicaciones para muchos arrecifes ahora amenazados por el calentamiento global y muestra por primera vez que mezclar y combinar los corales de diferentes latitudes puede aumentar la supervivencia de los arrecifes.

Los investigadores cruzaron los corales naturales de las zonas más cálidas de la Gran Barrera de Coral en Australia con los corales de una latitud más fresca a más de 480 kilómetros al sur.

Los genes, mecanismo de supervivencia

Los científicos encontraron que las larvas de coral con progenitores del norte, donde las aguas eran alrededor de 2 grados centígrados más calientes, tenían hasta diez veces más probabilidades de sobrevivir al estrés del calor, en comparación con aquellas con progenitores del sur.

Mediante el uso de herramientas genómicas, identificaron los procesos biológicos responsables de la tolerancia al calor y demostraron que la tolerancia al calor podría evolucionar rápidamente en base a la variación genética existente.

Corales del norte de la Gran Barrera Australiana

Corales del norte de la Gran Barrera Australiana, más resistentes al calor que los del sur. Line K Bay, Australian Institute of Marine Science

"Nuestra investigación encontró que los corales no tienen que esperar a que se produzcan nuevas mutaciones. Evitar la extinción de coral puede comenzar con algo tan simple como un intercambio de corales inmigrantes para difundir variantes genéticas ya existentes --subraya Mikhail Matz, profesor asociado de Biología Integrativa en la Universidad de Texas en Austin--.

Las larvas de coral pueden moverse a través de los océanos de forma natural, pero los humanos también podrían contribuir, reubicando los corales adultos para poner en marcha el proceso".

Blanqueamiento, riesgo mortal para los corales

A nivel mundial, los arrecifes de coral han sido gravemente dañados por el aumento de las temperaturas superficiales del mar. El blanqueamiento, un proceso que puede causar la muerte generalizada del coral debido a la pérdida de las algas simbióticas de las que dependen los corales para alimentarse-- se ha relacionado con el calentamiento de las aguas, pero algunos corales tienen una mayor tolerancia a temperaturas elevadas.

Hasta ahora nadie entendía por qué algunos corales se adaptan al incremento de la temperatura del agua de manera diferente a los demás. "Este descubrimiento se suma a nuestra comprensión del potencial del coral para hacer frente a los océanos más cálidos", destaca Line Bay, ecóloga evolutiva en el Instituto Australiano de Ciencias Marinas en Townsville, Australia.

Los corales formadores de arrecifes de especies en el Océano Pacífico norte y el Mar Caribe son similares a los empleados en el estudio. Allí, también, los arrecifes pueden beneficiarse de los esfuerzos de conservación y restauración que protegen a la mayoría de los corales tolerantes al calor y darles prioridad en cualquier iniciativa de restauración involucra la reproducción artificial."Hay motivo para la esperanza y el optimismo sobre los arrecifes de coral y la vida marina que prospera allí", concluye Matz.

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