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'El Niño', la frontera sur al asalto de los Goya

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El actor Jesús Castro, protagonista de 'El Niño'
El actor Jesús Castro, protagonista de 'El Niño'

16 NOMINACIONES

Mejor película

Mejor dirección: Daniel Monzón

Mejor guión original: Daniel Monzón, Jorge Guerricaechevarría

Mejor interpretación masculina de reparto: Eduard Fernández

Mejor interpretación femenina de reparto: Bárbara Lennie

Mejor actor revelación: Jesús Castro

Mejor música original: Roque Baños

Mejor canción original: 'Niño sin miedo' de India Martínez, Riki Rivera y David Santisteban

Mejor dirección de producción: Edmon Roch, Toni Novella

Mejor dirección de fotografía: Carles Gusi

Mejor montaje: Mapa Pastor

FICHA TÉCNICA

Título original: 'El Niño'

Año: 2014

Duración: 135 min.

País: España

Director: Daniel Monzón

Guion: Daniel Monzón, Jorge Guerricaechevarría

Música: Roque Baños

Reparto: Luis Tosar, Jesús Castro, Eduard Fernández, Jesús Carroza, Sergi López, Bárbara Lennie, Moussa Maaskri, Ian McShane, Luis Motilla, Mariam Bachir, Saed Chatiby, José Manuel Poga

En la memoria colectiva, la Frontera es el lugar de las grandes epopeyas. Los territorios de paso, donde las culturas y las leyes de países diferentes se entrecruzan, se convierten fácilmente en una tierra de nadie que produce vidas intensas e inspira grandes historias. Una épica que ha nutrido al cine desde el comienzo mismo de su existencia como una poción mágica.

En uno de estos lugares fronterizos, el Estrecho de Gibraltar, transcurre El Niño, un thriller de acción firmado por Daniel Monzón (La caja Kovak, 2006, Celda 211, 2009). Protagonizada por un veterano Luís Tosar (Los lunes al sol, 2002, Celda 211, 2009) y un primerizo Jesús Castro, la cinta ha recaudado 16,2 millones de euros en 2014, convirtiéndose en la segunda película española más taquillera del año tras Ocho apellidos vascos.

También se sitúa entre las favoritas a los Goya 2015 con 16 nominaciones, a las que suma las 15 de los premios Gaudí, tres en los Feroz y una en los Forqué a la mejor película, premio que finalmente se llevó La isla mínima. Con El Niño, Monzón cruza un firmamento cinematográfico hacia el que despegó en 2009 con Celda 211, en la que Luis Tosar inmortalizaría al presidiario "Malamadre".

La frontera sur, un mundo inabarcable

El director ha contado con el apoyo de un equipo de primera línea (avalados por esas 16 nominaciones a los Goya) para abordar un cosmos que daría para una saga bíblica. La frontera sur de España es un escenario inmenso que ofrece en un solo golpe de vista Europa y África iluminadas por el sol que nace desde el Mediterráneo.

La trama se desarrolla en un área cuya posición geográfica ha facilitado el contrabando primero, y tráfico ilegal de estupefacientes después, según el dictado de la demanda. Las tasas de desempleo y el olvido institucional no hicieron mucho por atajar la oportunidad de ingresos extras que suponen estas actividades para los aventureros que se atrevan, y esta es la historia del personaje interpretado por Castro.

El joven actor es natural de Vejer de la Frontera, una localidad perteneciente a la zona. Castro contaba en RNE cómo fue "pescado" in extremis por Yolanda Serrano cuando se marchaba de las pruebas del casting. Así entró, y por la puerta grande, en una rueda que cada año rechaza implacable los sueños de cientos de aspirantes. Con humildad sabia, crece sin rechistar aprendiendo "como una esponja, absorbo, absorbo y absorbo. Estoy con los grandes, y cuando ellos hablan yo me callo, no me queda otra", confesaba en una entrevista a RTVE.es, y en este encuentro digital acompañado por Daniel Monzón.

Un actor grande y una gran historia

Descrita ya en la novela La reina del sur, de Arturo Pérez Reverte, la vida al límite de los que se dedican al tráfico en la zona del Estrecho es una pelea de supervivientes entre dos mundos. Entre la Línea de la Concepción, Barbate, o Tarifa, en la parte gaditana, y los montes de Nador, en la parte marroquí, las conversaciones de su gente afable y tranquila se llenan de anécdotas como la de Antón, "el del león", un niño, como el cinematográfico. El muchacho acumuló una fortuna con el hachís y se compró no solo una mansión, sino un león que paseaba como si fuera un perro. Y siempre que podía, pilotaba por placer las planeadoras entre las orillas continentales protagonizando sonadas persecuciones.

Persecuciones como las que Monzón ha plasmado en las secuencias de acción de El Niño, contundentes y visualmente efectivas. En el lado de la legalidad, la policía de aduanas y la guardia civil también acuñan sus héroes, agentes, tripulantes navales y pilotos de helicópteros curtidos en desafiar las olas con el mismo arrojo de sus oponentes y en gestionar los límites impuestos para no perder la validez jurídica de sus logros.

Esas son las figuras de Jesús y Eva, los policías que interpretan Luis Tosar y Bárbara Lennie, también nominada al Goya a la mejor actriz por Magical girl. Agentes íntegros que a su vez tendrán que lidiar también con las corruptelas que contaminan a algunos compañeros de cuerpo. El talento y buen hacer del gallego apoyan al resto del reparto y brillan amplificados por su veteranía. También añaden un cimiento importante a los puntos sólidos de la película, que son su propia interpretación, el montaje y la fotografía de Carles Gusi, que ha sabido encontrar poesía y exactitud a pesar de la complicación técnica de muchas escenas.

Las fisuras

A vista de pájaro, El Niño no deja de ser un relato pequeño respecto a las posibilidades que ofrece el contexto real de esa historia. La potencia épica del universo que se agita en la frontera sur española no ha encontrado el suficiente relieve en un film que se diluye en un final disperso.

Jesús Castro aporta una fotogenia brutal, a la altura de su personaje. Ese bagaje genético no le garantiza un futuro pero le ha asegurado un buen comienzo y el resto lo harán la voluntad de aprendizaje y la humildad que ha demostrado el actor (sobrevivir a las adulaciones que le llueven es un mérito que habla mucho de él). Pero en los fotogramas de El Niño, el personaje ficticio y el actor de carne y hueso se confunden. Esto es falta de oficio y deja vacilante la identidad final. Es lógico por otro lado, y responsabilidad del director.

La mirada de Castro es un primer plano irresistible para los responsables del film. Sin embargo, como director, Daniel Monzón debía haber asegurado una solidez profesional comparable a la de Tosar para ese personaje. Se lo debe a la grandeza de ese lugar y a las historias que ocurren en él. Un personaje cinematográfico es el resultado de una suma de talentos y del buen hacer que derivan del genio o de la experiencia. Cuando se hace creíble, nace en las pantallas y se apodera de la memoria del público para siempre. Se vuelve inmortal. Pero eso es no es fruto de la casualidad.

La épica es la poción mágica que convierte el celuloide en polvo de estrellas, y El Niño no ha alcanzado la inmortalidad que es posible narrando la singular naturaleza de la frontera entre Europa y África. El cine no es la realidad, pero hay realidades que superan al cine y merecen ser narradas de manera acorde.