Enlaces accesibilidad

Dolor e incredulidad entre los familiares de las víctimas del avión malasio derribado en Ucrania

  • La mayoría de las víctimas eran holandesas (189) y malasias (29)
  • El aeropuerto de Kuala Lumpur, epicentro del dolor cuatro meses después
  • Entre los muertos, políticos, científicos, periodistas y estudiantes

Por
La ofensiva israelí deja a la mitad de la población de Gaza sin acceso a agua potable

Akmar lleva cinco años sin ver a su hermana mayor. Rahimah iba a Kuala Lumpur a pasar las populares fiestas de Hari Raya con su familia. Pero ya no se podrán reencontrar. Es una de las 298 víctimas del vuelo de Malaysia Airlines estrellado en el este de Ucrania el pasado jueves.

Rahimah, de 67 años, llevaba tres décadas viviendo en Ginebra. Su hijo iba a acompañarla pero, afortunadamente, decidió no viajar en el último momento. Su hermana llora sin consuelo. "Me enteré por la televisión, viendo las noticias", relata. "Íbamos a pasar las fiestas juntas", repite.

Como muchos de los musulmanes malasios que viajaban en el avión, Rahimah volvía a su hogar natal para celebrar la fiesta más sagrada del Islam, la que marca el fin del Ramadán. Esa era la intención también de Wan Amran, el piloto del vuelo MH17, que pretendía aprovechar el viaje para reunirse con sus familiares.

“Era piadoso y generoso”, le recuerda su sobrino Amaluddin. “Había pilotado aviones Boing desde hace más de 20 años”.

Consternación en Malasia

El aeropuerto de Kuala Lumpur ha vuelto ser el epicentro del dolor por una tragedia aérea cuatro meses después de la desaparición del vuelo MH370. La estampa de familiares desconsolados se repite. Los protagonistas son otros, pero los gestos de desgarro e incomprensión son los mismos.

La aerolínea ha tardado casi un día en confirmar las nacionalidades de los pasajeros y aún no ha facilitado la lista de nombres. La mayoría de las víctimas son holandesas -189-, seguidas de 29 malasias, 27 australianas, 12 indonesias, nueve británicas, cuatro alemanas, tres filipinos, un canadiense y un neozelandés. Y hay otras cuatro personas por identificar.

En el aeropuerto empieza a crecer la indignación entre los familiares. Aunque la mayoría sabe que no hay mucho lugar para la esperanza, algunos aún confían en que el nombre de su hijo, su hermano o su amigo no esté en la lista.

“Facebook es más eficiente que Malaysia Airlines”, protesta un hombre que teme haber perdido a su hermana, su sobrino y su hijo de dos años. “¿Son estúpidos? Sólo queremos la lista”.

Doble tragedia

Kaylene Mann apenas había podido recuperarse del duelo por la pérdida de su hermano y a su cuñada -Rod y Mary Burrows- en el accidente de hace cuatro meses, cuando se enteró este viernes que su hijastra, Maree Rizk, se encontraba entre las víctimas.

Su hermano, Greg Burrows, dijo a la BBC que la familia no podía creer ni aceptar su destino: "(Kaylene) perdió a su hermano y ahora a su hijastra... Estamos destrozados otra vez".

La joven, originaria de Melbourne, volaba de regreso a casa de unas vacaciones de cuatro semanas a Europa. La acompañaba su esposo, Phil Lithgow, presidente del Club de Fútbol Sunbury de Australia.

Periodistas, políticos, científicos...

Entre los familiares no hay tiempo ahora para hablar de culpables. EE.UU. ha confirmado que el Boeing 777-200 que salió de Amsterdam a las 12.30 fue derribado por un misil sin confirmar el origen del proyectil, mientras el Ejército ucraniano y los prorrusos se acusan mutuamente.

Jijar Singh solo puede pensar en toda la comida que su mujer había cocinado para recibir a su hijo Sanjid y que ahora nadie se comerá. El tiempo permanece detenido en su casa de Taman Selamat, al noroeste de Malasia, desde las 15.20, la hora de la catástrofe.

Sanjid era uno de los 15 miembros de la tripulación. No debía estar en ese vuelo, pero en el último momento le cambió el turno a su colega de trabajo.

Entre las víctimas también se han dado a conocer algunos nombres conocidos como el experto en investigaciones sobre el sida, Joep Lange -que se dirigía a la conferencia SIDA 2014 que comienza este fin de semana en Melbourne (Australia), probablemente con decenas de colegas- y el senador del partido Laborista (PvdA), Willem Witteveen. También el experiodista de la BBC y empleado de la Organización Mundial de la Salud, Glenn Thomas.

Los familias de estos famosos o anónimos pasajeros esperan ahora poder confirmar sus identidades, recoger sus restos y empezar el duelo.